Comentario al Evangelio del

Fernando González

Queridos amigos:

A pocos días de la fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo, celebramos hoy la fiesta del apóstol Santo Tomás. Se suele decir que es el apóstol que mejor refleja nuestro talante moderno de hombres y mujeres incrédulos. A mí Tomás no me parece un modelo muy presentable. Le tengo simpatía, me reconozco a menudo en sus dudas, pero no pertenece al grupo de aquellos que son dichosos porque creen "sin haber visto", como María.

Al fin y al cabo, siempre creemos sin haber visto. Ya sé que esta es una herejía cultural en un tiempo en el que parece que sólo se puede aceptar lo que cabe en nuestro diminuto -y un pelín engreído- computador cerebral. Pero no siempre ha sido así y no siempre será. Cuanto más maduremos en nuestro conocimiento de la realidad más humildes seremos. Y más cerca estaremos de aquellos que han creído y creen sin haber visto, pero sintiéndose amados. Me encanta la manera como lo dice la primera carta de Pedro: "Todavía no lo habéis visto, pero lo amáis; sin verlo creéis en él, y os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la salvación, que es el objetivo de vuestra fe" (1 Pe 1,8-9).

Mientras se nos concede la gracia de engrosar el grupo de los creyentes humildes, podemos caminar de la mano de Tomás, podemos meter nuestros dedos en las muchas heridas que el Crucificado sigue teniendo hoy. Y, curados del escepticismo por la fuerza del sufrimiento, tal vez podamos rendirnos al misterio del Señor que se niega a revelarse en una ecuación matemática, pero que se siente muy a gusto escondido en las células agresivas de un cáncer terminal y en los repliegues de una depresión que se resiste al Prozac.

Comentarios

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José M. G.
José M. G.

el 3/7/14
Santo Tomás, creyó por que vio, y eso que estuvo con Jesus tres años, viendo toda clase de milagros continuamente, incluso el que debía haberle marcado más. La resurrección de Lázaro, y todavía duda del señor de la vida, Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mi no morirá vivirá para siempre. No seamos incrédulos sino creyentes.
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rafaelcarazo
rafaelcarazo

el 3/7/14
Señor, incrementa mi poca fe.

Anhelo ver la luz de tu rostro, mas sin embargo mu duda crece. No logro distinguir lo bueno de lo malo, y eso me lleva constantemente al pecado.

Tu conoces todo, no permitas que te siga ofendiendo. Que el proximo servicio me ayude a preveer todas las oportunidades de caer en pecado y logre tomar decisiones acertadas para evitarlas.

Si Tomas dudó, quizas fué para resaltar una de las debilidades de las que mas adolece la humanidad, y así alertarnos de la poce fe y sus consecuencias.
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María de las Ni
María de las Ni

el 3/7/14
Apreciados Hnos. y Amigos: Quiero que mi FE sea del tamaño de un grano de mostaza, pero infinita en calidad. Sé que la FE es el mejor y mayor regalo de AMOR que DIOS nos da. Por eso, deseo volver a ser una niña con un corazón manso y humilde como el de JNS. Amén. Cuiídense.
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Ramona
Ramona

el 3/7/14
Somos limitados, en todo lo q sea puramente humano. Esta es la fuente d nuestros bajones de FE. Orar y esperar aun en la peor tempestad de cada día es mi refugio, mi unico consuelo. Que Jesús tenga misericordia de todos nosotros.
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Rosario Rodrígu
Rosario Rodrígu

el 3/7/14
señor perdoname por mi falta de fe ayudame ano seguirte fallando dame ese corazón humilde y semejante al tuyo ayudame señor Bendito seas mi Dios
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R.VELIN
R.VELIN

el 3/7/14
Somos piedras vivas para edificar la iglesia y Jesus es la Piedra principal de nuetra iglesia Catolica sin El nada se puede hacer,la Fe verdadera o adulta es la que se confía en Dios en las buenas y en las malas sin perder la esperanza que todo saldra bien pues somos hijos deL Padre y ciudadanos del cielo.Que mamita Virgen la primera que confio sin haber visto nos enseñe a decir SEÑOR MIO Y DIOS MIO.FELIZ DÍA PARA TODOS
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Pedro Anibal
Pedro Anibal

el 3/7/14
Queridos hermanos, San Juan en su evangelio revela como en aquellos tiempos en que los discípulos de Jesús sin la revelación del Espíritu Santo, eran incrédulos ante la la evidencia de la resurrección de Cristo, como Tomas, así somos muchos que tenemos que ver para creer pero Jesús nos dice hoy dichosos los que creen sin ver, pero no seamos nosotros como aquel Tomas incrédulo, sino creyentes, por que a la vista y en nuestro pobre entender somos testigos de la Misericordia de Dios que nos provee de todo cuanto existe y cada vez que lo invocamos viene a nuestra salvación o seguimos sin entender que somos su obra y cada día nos ofrece un día mas de vida, a veces somos ciegos no por que carezcamos de visión sino por que no queremos ver lo que Dios nos ofrece y dejamos al Señor a » ver comentario
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domini
domini

el 3/7/14
LO QUE USTED DICE HERMANO ES CIERTO "alertarnos de la poca fe y sus consecuencias". Jesús siempre ha estado entre nosotros sosteniéndonos cada vez que caemos en tentación y sin embargo para creer el su presencia debemos oír testimonios y ser parte de ese testimonio para testificar que "JESUS vive y Reyna por siempre entre nosotros". creer en él sin tocarlo nos hace estar mas sostenido de su presencia.
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richi947
richi947

el 3/7/14
Es cierto, no parece Tomás muy presentable y querible, pero de seguro que es el que más se parece a nuestras formas de ser actuales. Su incredulidad rayana en la insolencia es la nuestra, por eso, roguemos para que Jesús tenga con nosotros la misma mansedumbre y paciencia que le tuvo a Tomás porque somos también muy rebeldes e incrédulos.
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laffo35
laffo35

el 3/7/14
indudablemente que santo tomas nos muestra el verdadero rostro de la humanidad, sumida en una estructura mental estrictamente lógica, caracterizada por la comprobación de cualquier evento sucedido en el entorno humano; esos somos nosotros, sin embargo es preciso acotar que también existe en nosotros un velado rostro de fe, que nos impulsa a creer en algo superior al conocimiento humano
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Magda Mata
Magda Mata

el 31/7/14
La pedagogía de la bondad: ``Jesús´´, nos muestra la herida profunda que ya no supura, ni se esconde sino se muestra y regala al pequeño humano como Santo Tomas. El amor deja que los torpes dedos de la razón humana, se adentren en las heridas que la incomprensión derrocha.
Hiere la duda y la desconfianza de los que amamos, cundo se ha perdido la esperanza de ser entendidos y comprendidos, pero el amor verdadero sabe ceñirse con deleitosa paciencia y ser asi candela en medio del camino.
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