Comentario al Evangelio del

Fernando González

Queridos amigos:

“Déjame en paz, que no me quiero salvar”, cantábamos hace ya bastantes años desde aquella demasiado convencional rebeldía juvenil. Tal vez esa sería la canción adecuada para los habitantes de Gerasa, que no soportan a Jesús llevando la salud a su comarca.

No sabemos cuántas tradiciones, unas históricas y otras legendarias, se han entremezclado en la narración evangélica que hoy se nos ofrece. En todo caso, su conjunto sirve al evangelista para dibujar a un Jesús enemigo del sufrimiento humano y cuya cercanía produce salud y reconduce a los trastornados al buen sentido. En la época de Jesús a los dementes se los consideraba víctimas de poderes diabólicos, sobrenaturales; aunque no faltan esfuerzos por buscar explicaciones de índole más “intramundana”, como el influjo de los astros (así el niño “lunático” de Mt 17,15).

En el caso que hoy se nos presenta, los enfermos no quieren curarse, tienen un “demonio interior” que clama por sobrevivir (para la mentalidad judía los impuros cerdos eran el más adecuado acomodo de demonios). Por otra parte, alguna economía (en este caso basada en la cría de cerdos; estamos fuera del mundo judío) puede también quedar afectada por la acción sanadora de Jesús, cosa que sucede con tanta frecuencia en nuestro mundo. Y hay que optar entre una “enfermedad rentable” y una sanación que implica desprendimiento.

Se nos plantea a nosotros la pregunta radical: ¿hasta dónde estamos dispuestos a dejar que Jesús entre? ¿cuántas estructuras, comodidades, situaciones enfermizas, estamos prontos a permitirle que toque, sane o elimine? En realidad se trata de una obra iniciada hace ya mucho tiempo, en nuestro bautismo y primera opción de fe, pero que necesita siempre ser consolidada. Y por desgracia constantemente experimentamos la fuerza seductora de lo que teníamos superado y que quiere ocupar de nuevo nuestro ser.

Los habitantes de Gerasa no quisieron saber más de salud espiritual. Se cumplió en ellos aquella extraña parábola que cuenta Jesús sobre el espíritu inmundo que abandonó una casa y luego regresó a ella acompañado de otros siete demonios peores que él (Lc 11,24-26); se estableció en ella de nuevo porque estaba barrida y limpia, pero vacía, no habitada por el buen espíritu. Conocemos el chascarrillo de aquella confesión:

-Padre, no sé cómo hacer para evitar los malos pensamientos.
-Teniéndolos buenos, le respondió el confesor experimentado.

El que constantemente se llena de Jesús y su evangelio está seguro contra invasiones o plagas de malos espíritus.

Comentarios

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Jose del Carmem
Jose del Carmem

el 2/7/14
Saludos amigos/as, El texto Sagrado revela un patron particular del demonio que se toma a estos.que parece habitan el cementerio lo como si quien lo tenga esta casi muerto por su pecado Mortal. Se distigue diria, asi:
1: se dirigen casi reconociendo el poder de Jesus y su naturaleza"haz venido a atormentarnos Hijo.de.Dios" aunque a gritos.Parecen halagos hipocritas.
2, Se muestra intimidante en el camino, introduce malos pensamientos "custodia su zona de confort frente a quienes le puedan perturvar y finalmente desemascarar sus planes daninos.
3, por su forma que es violenta y amenazante. "busca cortar la mision, se interpone en el camino de quien su razon de ser es sanar servir, ayudar, perdonar, amar. La genuidad de Senior es no detenerce.
4. Finalmente se observa su limitacion (de » ver comentario
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R.VELIN
R.VELIN

el 2/7/14
El profeta Amós rechaza el culto qu se da Dios del pueblo de aquella epoca,hoy en día Amós que diría de nosotros la clase de Adoración y obras que se hace ante Dios y los demás?.No todos se preucupan más por el monumento de piedra o de yeso que el ser humano de carne y hueso se ponen flores ,se prenden velas,cantos es decir se hace más de labios hacia afuera mientras nuetro corazón es un cementerio hay demonios de ira ,odios,rengores,envidias,otros que no pernmiten que Jesus pueda ocupar el lugar que se merece en nosotros,por lo tanto no se sanan prefieren estar enfermos.Que mamita Virgen nos ayude a hacer un verdadero culto a Dios más espiritual que puras apariencias.
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Pedro Anibal
Pedro Anibal

el 2/7/14
Queridos hermanos, Jesús cuantas veces ha querido entrar en nuestras vidas y le hemos negado un espacio en nuestro corazón, muchas veces por no desechar la vida "holgada" que llevamos y otras por que nos gusta vivir con los demonios que atormentan nuestras vidas (vicios y cosas mundanas), pero Jesús siempre espera por nosotros, insiste en salvar nuestras almas de los malos espíritus que inundan nuestras vidas, hoy debemos decir SI al Señor que esta a la puerta de nuestros corazones a la espera de que lo dejemos pasar, para sanar nuestras almas de la codicia, los vicios, la mentira, y el pecado en general, hagamos pues un alto al desorden que habita en nosotros y sigamos a CRISTO.
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José M. G.
José M. G.

el 2/7/14
Si tuviéramos claro,lo que dijo Jesus al subir al cielo,( Yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos ) nada ni nadie nos haría retroceder ni un paso, ni la enfermedad, ni la riqueza, ni pobreza, cualquier circunstancia de nuestra vida, por que es la voluntad de Dios, y dios NO quiere nuestro mal, pues fiemonos de El, El nos quiere, ¿a quién pues temeremos?.
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soledad clevel
soledad clevel

el 2/7/14
dejar que jesus habite nuestra vida es la desicion mas correcta que podemos tomar por que solo con el podremos saivarno de los cementerios en los que se en cuentran nuestros corazones co n tanto rencor y odio hermanos dejemos que solo jesus nos encuentre.
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