Comentario al Evangelio del

Juan Carlos Martos, cmf

“Procurad no hacer el bien delante de la gente”

No. No es que Jesús pretenda confundirnos. No se contradice cuando, en este mismo sermón, parece decir lo contrario: “Que los hombres vean vuestras buenas obras” (Mt 5,6). Mirada más a fondo, esas dos enseñanzas son complementarias: no hay que hacer el bien para ser admirados –lo cual sería un refinado egoísmo-, sino por amor gratuito. Más allá de “hacer el bien”, el evangelio nos propone “ser buenos”. Las solas buenas obras pueden ser equívocas porque pueden venir motivadas por oscuros deseos de vanagloria. Ni siquiera, las buenas razones justifican “hacer mal el bien”. Decía Pascal que “nunca hacemos tan perfectamente el mal, como cuando lo hacemos de buena fe”. La visibilidad de la caridad no debe tener otra intención que el dar toda la gloria a Dios y que los hombres glorifiquen al Padre que está en los cielos.

Solo Dios conoce nuestras intenciones reales. Ante su mirada de Padre tendremos que reconocer que, en muchas ocasiones, nuestras caridades ofenden y hacen daño. Lo advertía seriamente aquel santo curtido en la áspera caridad que fue Vicente de Paul, con afiladas palabras: “Recuerda que te será necesario mucho amor para que los pobres te perdonen el pan que les llevas”.

Porque “dar” –según el hebreo- es “hacer justicia”, restablecer un poco de equilibrio en la distribuciòn de los bienes. Por eso, quien tiene debe dar. Y, al hacerlo, repara injusticias. No debe dar para ser causa de injusticia, sino para liberarse a sí mismo del mal. Esto se consigue cuando se elimina el cálculo o la posible ganancia: “Que no sepa la izquierda...”. Esto es, dar sin pensarlo demasiado. Como esto no es fácil para nosotros, necesitamos orar y pedir. De esta manera el Señor apuntala en nuestra conducta esa revolución mansa y amorosa, que empieza por el propio corazón. En el mundo hay demasiados revolucionarios que quieren cambiarlo todo menos a ellos mismos. Y este ha de ser el primer cambio. De ahí que tengamos que ser ejemplares, porque en nosotros mismos va a mirarse el mundo.

Estemos muy vigilantes ante la vanagloria. Llevemos una “vida cristiana invisible”. Aprendamos a hacer el bien sin ponerle nuestra firma; sin salir en la foto; sin hacerle saber a otros las cosas buenas que hacemos –normalmente cargando tintas-; sin búsquedas de protagonismos; sin convertirnos en cazadores de recompensas. Difundamos, por el contrario, una cultura de la caridad “sin denominación de origen”, el anonimato de la humildad. Y que sólo el Padre que está en los cielos lleve las cuentas del amor. Hacerlo así puede que nos seque la boca y nos parezca como masticar un estropajo que llega a estragarnos por lo duro y áspero. Pero al final, muchos entenderán y glorificarán al Padre y nosotros gozaremos de su bienaventuranza.

Juan Carlos Martos
(martoscmf@claret.org)


 

Comentarios

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Adriana P.

Adriana P.


el 18/6/14
Tengo un amigo al que necesito perdonar. Me hizo sufrir mucho y nunca más hablé con él. De esto hace tres años.Espero que la palabra de Jesús penetre en mi corazón y me ayude a dar el primer paso.Este amigo significó mucho en mi vida. No lo siento mi enemigo pero me duele el alma. Dame fuerzas Espíritu Santo.
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Joselito H.

Joselito H.


el 18/6/14
Solo el Senor, conoce nuestras intensiones, no podemos juzgar a nadie por las apariencias.
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Irenarco Cala

Irenarco Cala


el 18/6/14
Heme aquí Señor arrodillado ante Ti, para darte gracias por enseñar me a dar sin esperar nada a cambio. Bendito sea el Dios de Elias , quien eligió a Sus Profetas para hacer buen uso de Su Manto,
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R.VELIN

R.VELIN


el 18/6/14
Es mejor dar que recibir,dar lo mejor y no lo que sobra es mejor compartir sin esperar recompensa solo Dios debe saber tu generosidad hacia los demás todo depende lo que siembres hoy bien o mal recibiras más adelante en tu vida. Sabes nada nos vamos a llevar todo se quedará aquí en la tierra pero se que rendiré cuentas al dador de la vida alla no sirve las posesiones o riquezas que se haya tenido alli sere juzgado por el bien que hice en la tierra hacia mi projimo siendo dador de lo mucho que Dios me dió mientras estaba vivo. Que nuestra madre la virgen nos enseñe a ser generosos con los bienes que Dios nos da día a día,bendiciones para todos
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Pedro Anibal

Pedro Anibal


el 18/6/14
Queridos hermanos, En nuestro poco entender vemos como Dios extrae del mundo a Elías, un personaje escogido por el Señor que cumplió a carta cabal todo cuanto le fue encomendado lo que demuestra como es la paga a quienes asumen con responsabilidad la tarea encomendada por Dios.
Mateo en su evangelio es muy explícito en las enseñanzas de Jesús, que nuestra "mano izquierda no debe saber lo que hace la derecha", y no debemos pregonas nuestras buenas acciones que esas cosas se deben de hacer en absoluto silencio y discreción, solo así serán aprobadas por el Padre nuestras obras ante nuestro prójimo, no seamos como los hipócritas que andan pregonando las obras que hacen por que eso desdice de las buenas acciones que tengamos que hacer a los mas necesitados de nuestro amor, por eso l » ver comentario
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cesar cano

cesar cano


el 18/6/14
hagamos las pequeñas cosas que nos pide Jesús misericordias, en silencio y lejos de los ojos de los demás los hombres, hagámoslas solo para dios y veremos la sonrisa de Jesús en ellas y nos llenaremos de amor poco a poco.
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