Comentario al Evangelio del

Juan Carlos Martos, cmf

“Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen”

Jesús parece partir del supuesto de que todos tenemos “enemigos”. Por desgracia este supuesto lo confirma nuestra propia historia. ¿Quién no tiene archivado en el disco duro de la memoria su lista personal, más o menos larga, de enemigos? Se ha llegado a decir que “enemigo” es una palabra sin la cual no se puede escribir la historia, ni siquiera la historia bíblica. Es verdad. Desde que existieron dos hermanos sobre la haz de la tierra –Caín y Abel-, llevamos inscrita en algún lugar de nuestras entrañas la incurable costumbre de enemistarnos. Podemos hacer un recuento de anécdotas personales y desempolvar así todo ese inútil sufrimiento causado por la violencia, los sentimientos heridos y, sobre todo, el miedo, el horror ante la amenaza que el otro representa.

Frente a esa generalizada y asfixiante realidad, Jesús se atreve a proponernos lo inédito: “Atrévete a amar a quien ni te ama, ni se lo merece”. Pero, ¿es posible amar así? Si no se intenta, no se sabrá jamás. La historia nos habla de personas que lo intentaron y... ¡resultó! ¿Cómo consiguieron auparse sobre el resentimiento y la venganza? Lo lograron dejándose empujar por aquella misma fuerza secreta que movía desde dentro a Jesús. Intentaron lo imposible y llegaron a lo imprevisible. Su arma secreta la tenían dentro. Con razón dice aquel proverbio africano: “Si no tienes un enemigo dentro, poco podrán los de fuera”. ¿A qué nos lleva esta enseñanza evangélica?

A pedir al Espíritu Santo que nos conduzca al interior del enemigo para descubrir que en su corazón no es un perverso repugnante, sino alguien que se equivoca. No sabe lo que hace. Actúa mal por ignorancia. Si alguien le dijera la verdad... Lo que nos hace hermanos -o enemigos- no es el hecho de tener dos ojos, sino nuestra forma de mirar.

A amar en serio, sin sentimentalismos bobalicones, con iniciativas, con obras, dando el primer paso. Amar es adelantarse. Y debo empezar yo, sin esperar a que sea el otro quien comience. La esencia del amor cristiano es el amor a los enemigos; o sea a aquellos que no quieren comenzar.

A descubrir que, en no pocos casos, no es que sean los demás nuestros enemigos, sino que somos nosotros quienes nos situamos enfrente de ellos. A veces ellos ni se enteran de la peligrosa temperatura de nuestro odio contenido. Orar por los enemigos es buen aliviadero del resentimiento. Una cura de oración limpia nuestros ojos interiores.

Sería un buen ejercicio para el día de hoy que pudiésemos repasar esa lista escondida de personas a las que consideramos como enemigos, sentados a los pies de un Crucificado. Y, con este recuerdo doloroso de rostros y episodios, releer este evangelio hasta dejarnos convencer y convertir por el Dios de las heridas. Sería nuestra modesta pero eficaz colaboración para sofocar la cruel e interminable amenaza de los odios y las guerras. Y así haremos del enemigo el mejor de los maestros que encontramos en nuestra vida.

Juan Carlos Martos
(martoscmf@claret.org)

Comentarios

Deja tu mensaje:

Juan Diego
Juan Diego

el 17/6/14
Impresionante. Gracias por este comentario a Mateo, 5.
¡Repasar esa lista que todos llevamos dentro de aquellos que nos hicieron o nos están haciendo daño, o incluso nos odian, ante el Crucificado! Y el colmo… ¡¡rezar por ellos!!
Y sin embargo ahí está la clave, la piedra angular del auténtico perfil cristiano. Hasta que no seamos capaces de ello no podemos con propiedad considerarnos discípulos de Cristo, que es la definición que de pequeños aprendíamos en el catecismo.
Cuando fuéramos capaces de amar así, el mensaje de Cristo penetraría los corazones de las gentes y la transformación que el mundo necesita iría haciéndose realidad. Ya hay bastantes que así lo hacen, pero se necesita este testimonio de cuantos –somos muchísimos más- tan tibiamente nos manejamos » ver comentario
Me gusta 0
Joselito H.
Joselito H.

el 17/6/14
Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen,asi dice el Senor, nada extraordinario tiene, que amemos a nuestros amigos, porque eso lo hacen tambien los que no creen en Dios. Debemos amar al que nos odia, y nos la pone dificil, porque esa es la mission del Cristiano, mantener siempre la unidad y el amor a los demas, como Dios hizo con nosotros y con los que lo acusaron injustamente, hasta producer su muerte.
Me gusta 0
R.VELIN
R.VELIN

el 17/6/14
Quién ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza Pero quién aborrece a su hermano está en las tinieblas ,camina en las tinieblas ,no sabe a donde va,porque las tinieblas han segado sus ojos.(1 de juan 10-11)..Ser cristianos no es solamente estar con los que nos tratan bien,tambien hay que saber tratarse con los otros no todos somos medalla de oro para quererlos,Dios no hace diferencia de nadie,es cierto es dificil amar al que nos ha hecho el mal por ignorancia si queremos ser testigos de Jesus hay que hacerlo con ello estamos dando testimonio de vida que todo se puede por el poder de jesuscristo.
Me gusta 0
jaime ramirez
jaime ramirez

el 17/6/14
Hola queridos hermanos, como de costumbre la palabra nos pone al descubierto nuestra falta Humildad y amor que debe existir con el prójimo, porque aunque no se quiera reconocer, en el fondo de nuestro corazon existen resentimientos, odios, egoísmos, venganzas con o determinadas personas, muchas veces simplemente porque no son de nuestro agrado y el señor a través de las lecturas nos enseña a comportarnos como verdaderos cristianos, mas aun en la primera lectura a pesar del pecado abominable de Ajab, rey de Israel, el señor al ver su arrepentimiento muestra su misericordia y le perdona, si Dios perdona nuestros pecados, porque nosotros no perdonamos a nuestros semejantes y eso que continuamente lo profesamos en el Padre Nuestro. Que el señor nos ilumine con los dones del espíritu » ver comentario
Me gusta 0
Sagrario
Sagrario

el 17/6/14
Quien no quiere perdonar; porque si quiere Jesucristo Nuestro Señor le enseña el camino, es que anda todavía si entender la buena noticia de Nuestro Señor, y no es otra que aprender a AMAR y cuando das amor estás feliz, y solo eres feliz si antes has perdonado, porque has comprendido que todos nos equivocamos sin excepción, unos más que otros también es verdad, pero por muy equivocados que estemos necesitamos ese perdón y si es acompañado de luces, pues también y así vamos tomando conciencia de nuestra realidad en el presente y de la de los demás. Nadie nace sabiendo y nadie se va de este mundo sin aprender algo nuevo. Todos en la Tierra queremos lo mismo, AMAR Y SER AMADOS.
Me gusta 0
cesarcano
cesarcano

el 17/6/14
no podemos amar a los demás, al cien porciento pero si podemos amarlos, no robándoles la paz, sonriéndoles para quien nos mira con enojo, no contestándoles mal, hablar con alegría, servirles en lo que podamos en lo que este a nuestro alcance, ayudar si podemos, y siempre tratar de hacer la voluntad del señor.
Me gusta 0
juanita
juanita

el 18/6/14
el pecado que me ata por mucho tiempo es el saber que el padre de una de mis sobrinas violaba a su hija cuando se quedaba inconsciente de su ataque epilectico, y es posible que haya sido sodomizada,a pesar de eso la madre siguio con el y tuvo dos ninas mas, y siguen juntos ademas esta sobrina tuvo queregresar a vivir cerca de su abusador,yo vivo impotente con esta situacion,aunque he tratado de calmarme porlo mismo que dice el evangelio que tantas veces lo he leido,no se que pensaran las demas personas,pero yo creo que este hombre no tiene perdon,solo DIOS sabe.que hara con el.
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.