Comentario al Evangelio del

Juan Carlos Martos, cmf

A lo largo de su vida terrena, Jesús fue desgranando muchos principios de vida. Algunos de ellos resultaban llamativos, extraños y... hasta absurdos. Esa puede ser la primera impresión de quien se acerca a este trozo de evangelio que la Liturgia de hoy nos ofrece. Muestra un brevísimo vademécum de lecciones prácticas para saber afrontar inteligentemente nuestras relaciones con los demás, cuando aquéllas se tornan difíciles. Estas sentencias marcaron la existencia de Jesús y, si conseguimos entenderle bien, deberían marcar también la nuestra:

Su primera enseñanza sustituye de un plumazo el antiguo mandamiento “ojo por ojo, diente por diente”. Es verdad que la ley llamada del talión, establecida en Ex 21,23-25, quería poner freno a la venganza, esa fuerza negra que sigue haciéndose sentir terriblemente, incluso entre quienes se dicen cristianos. Los verdaderos discípulos, sin embargo, somos urgidos a elegir la via de la no-violencia. La fuerza de la argumentación la pone Jesús en evitar enfrentarse al malvado con sus mismas armas. De esta manera, descubre que hay algo más allá de la justicia equitativa. Y deja así abierta la ventana a la suave brisa de la misericordia. ¿Acaso no destruimos a nuestros enemigos cuando los hacemos amigos nuestros?

La segunda enseñanza, con frecuencia tan desacreditada, se sitúa en la misma línea de la anterior. “Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra”. ¿Pretende Jesús que nos expongamos impunemente a las manos del malvado? Así parece sugerirlo. Sin embargo una lectura más a fondo, desvela su sentido: el único remedio para destrozar el mal es devolver el bien. El mal sólo puede ser vencido con el bien. El mal con el mal se multiplica. El mal es, además de violento, contagioso. Sólo con la bondad, la dulzura y la humildad es absorvido y desactivado. Con esta fórmula genial Jesús nos recomienda hacer el bien. Siempre. Devolver el mal, a la corta y a la larga, no es buen negocio. Para convencernos de ello bastaría repasar la historia... o acaso también nuestra propia autobiografía.

La tercera enseñanza pone de relieve la generosidad del compartir. “A quien te pide, dale”. Jesús nos exhorta a no negar nuestros bienes a quien nos pida ayuda. Nos recuerda que dando no perdemos nada; por el contrario, ganaremos para la eternidad, cuando escuchemos la misma voz de Cristo: “Siempre que lo hicísteis con alguno de estos mis pequeños hermanos, conmigo lo hicísteis” (Mt 25,40). Nuestro mundo debería ser como una gran escuela, donde estuviésemos todos sentados en viejos pupitres y Dios, como paciente maestro, escribiera en la pizarra el verbo “amar” y nos enseñase sin descanso a conjugarlo en todas sus formas y tiempos.

Juan Carlos Martos
(martoscmf@claret.org)

Comentarios
FELICIDAD REINA FELICIDAD REINA
el 16/6/14
ME HA ENCANTADO EL COMENTARIO Y TIENE TODA LA RAZON. GRACIAS.
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Joselito H. Joselito H.
el 16/6/14
La maldad y malecia de Ajab y su esposa Jesabel, lo llevaron a acusar falsamente a Nabot, para quitarle su vina, que habia heredado de sus padres, por otra parte el Santo Evangelio, nos dice de que no debemos actuar como la ley del talion, ojo por ojo y diente por diente, sino que debemos solidarisarnos con nuestros hermanos y si necesita algun servicio nuestro, ofrecerle nuestra ayuda.
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Candida Candida
el 16/6/14
Amen
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Irenarco Cala Irenarco Cala
el 16/6/14
Totalmente de acuerdo: "el Amor cubrirá multitud de pecados". Bendito Dios, permitenos cuidar de tu Viña y hacer respetar la Heredad Santa que nos ha dejado nuestro Padre: "Jesucristo Hombre". Que a partir de hoy seamos como las hormigas y las abejas: todos trabajando en unión y ayudando a los demás para que de ésta manera podamos disfrutar la Eternidad del Cielo. Y que si no lo hacemos entonces nos pasará lo del refrán popular: "A veces sale más caro el collar que el perro". Feliz día
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del carmen del carmen
el 16/6/14
Gracias!
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rdr10658 rdr10658
el 16/6/14
No entiendo la primera lectura. Es castigada luego la reina por el crimen?
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R.VELIN R.VELIN
el 16/6/14
Vencer al mal con el bién facil decirlo pero ponerlo en práctica muy dificil,pedir perdón o dar perdón son temas que nos hace pensar en nuestra vida diaria,muchos dicen perdono pero no olvido.Jesus nos invita a no practicar la ley antigua ojo por ojo evitar en hacer el mal al otro por conseguir lo que queremos hoy nos llama a vivir con amor y sinceridad.Que mamita Virgen nos ayude a comprender lo indicado por nuetro salvador
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urbano urbano
el 17/6/14
Cuando dejamos que el mal entre en nuestro corazón este se nubla, y surgen de él las malas acciones. Venzmaos el mal a fuerza de bien, hoy Jesús nos invita a amar, perdonar, dar, a cambio muchas veces de todo lo contrario. Nuestra recompensa es el mismo amor incondicional de Dios.
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