Comentario al Evangelio del

Fernando González

Queridos amigos y amigas:

Son muchos los lugares de nuestro mundo que viven situaciones crónicas de dolor, violencia y pobreza. A veces sus imágenes se cuelan en nuestras casas a través de los medios de comunicación, en otras, somos nosotros mismos los testigos mudos que conviven diariamente con quienes son víctimas  del dolor. Los sentimientos de rabia y de impotencia no bastan para compartir la situación de los que más sufren. Entonces, ¿qué? La lista de los dolores humanos es tan extensa que no es fácil creer que sobre este mundo nuestro ha sido pronunciada una palabra de salvación que –como señala el profeta Isaías– no vuelve a Dios “sin haber producido su fruto”. ¿Cuántas veces hemos pensado que a base de Palabra de Dios no se arregla el mal que nos atrapa por todas partes? O, más crudamente: ¿Cuántas veces hemos creído que la Palabra de Dios es perfectamente inútil en el concierto de las necesidades humanas?

Quisiéramos hacer algo y nos estrellamos contra una realidad que no cambia. Quisiéramos rezar, y nos brotan palabras sin cuento, vacías, reiterativas. Quisiéramos, por lo menos, emocionarnos, pero ni siquiera somos ya dueños de nuestros sentimientos.

Nos queda siempre una terapia de choque pensada para discípulos “que no saben qué hacer, rezar o sentir”: la terapia del Padre Nuestro. Esta oración de Jesús cura nuestra ansiedad, nos conecta con la fuente de todo cambio (el Padre), purifica nuestras motivaciones, pide lo esencial, nos rearma moralmente para un compromiso sencillo y sostenido. El “Padre Nuestro” es la Palabra de Dios que, hecha palabra nuestra, nunca nos deja como estábamos. Es la oración del cambio posible y silencioso, la oración de los pobres. Al hombre orgulloso no le cabe en la boca.

Vuestro hermano en la fe:

Fernando González

Comentarios
Joselito H. Joselito H.
el 11/3/14
El Senor, compara su palabra, con la lluvia y la nieve que cae del Cielo, que hasta que no hagan su trabajo de empapar la tierra, para que los frutos Nazca y den el alimento a nuestro cuerpo y luego de haber cumplido con su mission, entonces vueven a las nubes, asi, es la palabra del Senor Dios que viene a nosotros y hasta que no hace su trabajo en nosotros, convirtiendonos no regresa hacia Dios, sino despues que estemos convertidos y demos frutos, sanos.
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Germary Germary
el 11/3/14
Amen! La palabra del Señor nos libera, nos cambia. Cuando dejamos que se haga en nosotros Su Voluntad, crecemos y damos buenos frutos.
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R.VELIN R.VELIN
el 11/3/14
GRACIAS SEÑOR POR EL NUEVO DÍA Y TU SANTA PALABRA,VEN ESPÍRITU SANTO SOBRE LA FAZ DE LA TIERRA,VEN ESPIRITU SANTO SOBRE NOSOTROS HAZNOS HUMILDES Y ASÍ PODAMOS DAR FRUTOS DE UNA VERDADERA FE Y Q CADA MOMENTO PODAMOS ESTAR EN COMUNIÓN CONTIGO Y CON LOS DEMÁS,AMEN,AMEN
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AntoniaRuiz AntoniaRuiz
el 11/3/14
La oración mas hermosa es sin duda el Padre Nuestro, de nosotros depende que se la dirijamos al Señor con toda nuestra Fe y sobre todo con el Corazón.
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Pedro Anibal Pedro Anibal
el 11/3/14
Queridos hermanos, efectivamente en la oración de Padre Nuestro que nos enseñó Cristo, se refleja la voluntad del Padre en todo su esplendor, y nos adentra en sus proposiciones de tenernos siempre a su lado y protegidos, nos demuestra el amor sublime de su creación referenciando las cosas que nos provee, y advirtiendo la forma como debemos actuar ante su presencia, por que así como él es así quiere que seamos, en el perdón, amor, alabanza, Fe y todas las virtudes que de él emanan para ponerlas en práctica a los que nos necesitan, y tendremos como herencia el cielo, por que todo lo salido de Dios regresa a Dios y mas aún que esta dicho que todo y mas aún sus palabras que son eternas.
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Richi947 Richi947
el 12/3/14
El Señor Jesús nos dejó el Padrenuestro, una llave para entrar a las puertas del Reino, si nosotros no la usamos o no ponemos mucha atención en entrar...
Señor enséñame también a poner todo mi ser en la oración.
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