Comentario al Evangelio del

Conrado Bueno, cmf

El novio está con nosotros

Y Cristo es el novio. Lo dice él mismo. No sólo es el Mesías, el Hijo de Dios vivo, el sanador, el que resucita. ¿Podrían decir los mismo los discípulos del Bautista y los fariseos? Los primeros son discípulos del que en el desierto “llevaba un vestido de pelo de camello y se alimentaba de saltamontes”; los fariseos se debatían en la rutina de unas prácticas muertas. No hay comparación posible con Jesús, el que se sentaba a los banquetes, se vestía con túnica inconsútil y se solazaba con sus amigos de Betania.

Cristo es el novio, el nuevo, la eterna novedad. Con Jesús llega el tiempo del Reino y enmudece la ley, todo es radicalmente nuevo, pasó lo viejo. Y siguen las imágenes: paño nuevo, y no remiendo viejo; vino nuevo, y no odres viejos. Estamos en el Testamento Nuevo, las cosas son radicalmente nuevas, el tiempo mesiánico ha amanecido. Con vino nuevo alegró Jesús a los novios en Caná de Galilea. A alguno le parecería milagro para algo superfluo: bien está la multiplicación de los panes, pero del vino...Y es que aquel vino de Caná dejaba bien a las claras que las viejas instituciones del templo y de la ley quedaban en el pasado. El paso era radical: del agua al vino.

Si bajamos a la vida donde se actualiza esta Palabra, os propongo tres sugerencias. Sea la primera que los seguidores de Jesús entramos en la novedad de vida que nos trae el novio Jesús. Aquí el Espíritu lleva la delantera a tantas prácticas atrofiadas; la fe en Jesús importa más que las formas y las fórmulas. La rutina, la mediocridad, la inercia, las tradiciones secas no pueden tener cabida. Venga la creatividad, los sueños de futuro, que lo nuevo ha comenzado. Duc in altum.

Hablar de novios y de bodas es hablar de alegría desbordante. Dice San Agustín: “Leed todos los libros proféticos sin ver en ellos a Cristo: no hay nada más insípido, más soso. Pero descubrid en ellos a Cristo y eso que leéis no sólo se hace sabroso sino embriagador”. Esta alegría no es frívola bullanguería, como el Carnaval que hemos celebrado esta semana, pero no excluye la fiesta, el regocijo, la danza. Estamos en Cuaresma pero no llevamos “cara de Cuaresma”. Aparecen con más frecuencia de lo necesario las imágenes de cristianos de negro, con golpes de pecho, de caras ensombrecidas. Que la Cuaresma es sólo un prólogo, prólogo de la Pascua. Que somos testigos de resurrección.

Y finalmente. Con el novio delante, cambia el signo del ayuno. “El ayuno que yo quiero es este: abrir las prisiones injustas, partir el pan con el hambriento”. Ayunar voluntariamente para que nadie ayune por necesidad. No sé si viene a cuento, pero acabo con una cita que he leído hoy: “Justificar el dolor del prójimo es la mayor fuente de inmoralidad”.

Conrado Bueno

Comentarios
R.VELIN R.VELIN
el 7/3/14
JESUS NO SON LOS CLAVOS EN TUS MANOS Y EN LOS PIES QUE TE SOSTIENEN.SINO ES EL PURO AMOR POR NOSOTROS LOS PECADORES QUE NO SABEMOS AMAR LO QUE TU HICISTES POR NOSOTROS PARA HOY EN DIA ESTAR VIVOS POR TU GRACIA Y MISERICORDIA
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Joselito H. Joselito H.
el 7/3/14
En la primera lectura, el Senor, nos invita al ayuno, pero un ayuno que rompa con lo que siempre hacemos, dejar de comer, para gritar a los cuatro vientos, lo que estamos hacienda, mas bien, dice el Senor, ayudar y proveer pan al hambriento, soltar a los que estan presos injustamente, romper la prision de los cepos y vestir al que nada tiene, entonces asi, vendra una piel sana y se aparecera el Senor abriendo su puerta.
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gustavo spallet gustavo spallet
el 7/3/14
gracias Jose de Carmen
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Joseas Joseas
el 7/3/14
Me gusta el comentario y pienso que la cuaresma se deberia celebrar buscando a CRISTO vistiendo de blanco no solo el cuerpo sino tanbien el corazon buscando la luz y no la oscuridad pues esta es la tendencia actual ya que lo vemos hasta en el cine donde las acciones se realizan en ambientes oscuros.
Que DIOS LES BENDIGA
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Pedro Anibal Pedro Anibal
el 7/3/14
Queridos hermanos, muchas veces confundimos el ayunar con dejar de ingerir alimentos, eso no es ayunar, Dios quiere que nuestro ayuno sea hacer su voluntad, compartir nuestro pan con el hambriento, nuestro abrigo con los que andan desnudos, que la justicia sea celebrada conforme a los hechos, eso es lo que nos pide el Señor mediante Isaías, que sepamos reconocer que solo Él no se equivoca y que es nuestro Dios y Señor.
Jesús el novio, quien nos llena de alegría, el mismo que comparte con nosotros la boda, quien nos llena de su gloria de su felicidad plena y duradera, nos invita a la fiesta que implica vivir de cara con Dios, pues compartamos la alegría con Jesús mediante la celebración de sus preceptos y dejando que Cristo se desarrolle en nuestros corazones, de una manera progr » ver comentario
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moralito moralito
el 7/3/14
Para que ayunamos si vamos a mostrar caras enfermisas. Dios nos invita a estar alegres cuando ayunamos. Jesus nos llama a abrir las prisiones injustas del Corazon donde tenemos aprisionados a tantos hermanos a travez del rencor, del odio, de la envidia, de los malos deseos, y sobretodo de nuestra falta de amor por Dios mismo. Si tenemos a Jesus en nosotros tendriamos que amarnos infinitamente entre hermanos y como hermanos en Cristo Jesus. De lo contrario, nuestros ayunos Dios los mira como hipocrecia. Si le pedimos perdon y misericordia en este tiempo de cuaresma, entonces estamos llamados a ser luz y sal para el mundo y tenemos que dar a los hombres lo que precisamente pedimos de Dios: Perdon y Misericordia.
Bendiciones a todos hermanos y hermanas.
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Teresa Cuevas R Teresa Cuevas R
el 7/3/14
Pienso que el verdadero ayuno es morir a mi YO a mi EGO para que sólo viva en mí Jesús. pues el Ego sólo piensa en sì mismo y no se da y esta cuaresma como todo el tiempo, es tiempo de DAR como Jesús se dio a nosotros y por nosotros a su Padre. Bendiciones para todos y oremos por los que no aceptan a Jesús.
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Rafael Carazo Rafael Carazo
el 7/3/14
Me dice este evangelio, que he de ayunar siempre. Y ese ayuno, tal y como escribe Pedro Aníbal, no debe de ser el dejar de ingerir alimentos. Siempre mi ayuno será el dejar de mentir, el dejar de criticar, el dejar de renegar, el dejar de insultar.
Llevo muchos años queriendo dejar el hábito de decir improperios, y hasta hace unos meses lo he logrado; al menos con menos frecuencia que antes.
Con la ayuda de Dios, imitaré a muchos hermanos que con humildad pero con firmeza me mueven a experimentar un comportamiento acorde con los principios cristianos de solidaridad, fraternidad, justicia, sinceridad, perseverancia. A efecto de evangelizar tanto con palabras como con obras.
Que viva Cristo hoy, mañana y siempre.
Vaya a todos los que leen y comentan en estos espacios que Ciudad Red » ver comentario
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kathyy kathyy
el 4/11/14
bueno yo solo quiero una reflexión me ayudan es para una alabanza :3
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