Comentario al Evangelio del

C. B.

La fe, don y taréa

¿Quién es el que dijo: “Creer es la capacidad de soportar dudas”? Algo de esto acontecía en el padre, tan angustiado, que suplica de Jesús la curación de su hijo epiléptico. Son tres verbos que retratan impecablemente a muchos de nuestros contemporáneos: tengo fe-dudo-ayúdame. Y Jesús, además de descender a la eficacia, sanándole, indica dos caminos, la oración y la confianza.

Sólo se cree lo que se espera, sólo se espera lo que se ama. Cuando el enamorado proclama convencido: “Creo en ti”, está derrochando amor, confianza, fidelidad, certeza, plenitud. Si digo “creo que lloverá”, navego en la duda; si digo que creo en mi madre, la seguridad es suprema.

Para muchos de nosotros la fe en Jesús arranca en la familia. Primero fueron los gestos: señalar un cuadro de la Virgen, el crucifijo, el Belén familiar; luego la palabra, empezando por el “Jesusito de mi vida”; siempre, la imitación de los padres, de los profesores, de los catequistas. Tristemente, no siempre madurará bien esta semilla. Con frecuencia se agosta al crecer. No se hace personal lo que comenzó social.

Crecemos, y el traje se nos queda pequeño; por eso adquirimos una talla más grande. Sin embargo, acaso pretendemos seguir con las expresiones de fe que aprendimos en la infancia y, claro, no nos valen. Y entonces no hacemos el esfuerzo de lograr una vivencia y formulación de la fe de acuerdo con la edad, más crítica y más madura. Como no va a nuestra medida, la abandonamos.

Y, encima, estamos embarcados en una marea de incredulidad. La fe no está apoyada por la cultura dominante. En muchos países europeos, sobre todo en España, nos llamamos socialmente cristianos y –oh paradoja- se favorece la indiferencia religiosa. El ambiente cultural es personalista frente a la tradición y pragmático frente al misterio. Los filósofos de la sospecha pesan mucho todavía. Para Marx la religión es alineación porque proyecta en otro la liberación del hombre y es ideología que justifica un orden injusto. De igual manera, Freud pone el origen de la fe en las debilidades del hombre, que busca en la religión un consuelo a sus frustraciones.

A cada uno de los creyentes y a toda la Iglesia les queda una tarea difícil y apasionante: Purificar nuestra fe. Necesitamos una fe más ilustrada y, sobre todo, urgen unas comunidades cuyo testimonio favorezca una fe más creíble, más apetecible. Lo contrario ocurre cuando se abre el periódico y se ve a los fundamentalistas religiosos encendiendo la guerra, o al jefe del imperio atacante proclamando que Dios está con ellos. Moraleja: Sólo en Jesús podemos tocar a Dios. Y a él seguimos suplicando: Creo, pero aumenta mi fe

Comentarios
Rafael Carazo Rafael Carazo
el 24/2/14
Un discípulo debe permanecer fiel a pesar de los límites y la duda. Para quienes aspiramos a ser misioneros, la fe y la oración deben ser compañeros inseparables.
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Joselito H. Joselito H.
el 24/2/14
Senor, te pido, que me ayudes a tener fe en Ti, y que la sabiduria sea pura y de amor.
Como nos los dice el Evangelio de hoy, Jesus le pregunta al padre del nino que estaba poseido por un demonio que si tenia fe, su hijo quedaria sanado, pero el hombre dijo que tenia fe , pero, que lo dudaba, de toda forma , el Senor, tuvo compassion del joven, y ordeno a los espiritus que salieran de su cuerpo.
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Irenarco Cala Irenarco Cala
el 24/2/14
Señor Jesús; ayudame a cumplir con la Misión que me haz encargado..." ir por todo el mundo predicando el Evangelio a toda criatura". Hnos, Claaretianos Ud(s) son un apoyo gracias por su ejemplo de Vida: "Biblia-oración y ayuno.
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pedro Anibal pedro Anibal
el 24/2/14
Queridos hermanos, Creer en Dios es llenarse de Fe?, esperar en Él es creer en Dios, muchas veces no basta tener Fe, sino practicarla. por que las dudas invaden nuestros pensamientos y deterioran nuestra Fe, a veces pensamos que con creer en Jesús ya estamos salvados y hemos ganado el cielo, pero eso no basta, sino hacer la voluntad de Dios ir de la mano con sus enseñanzas y vivir en su presencia tratando de mejorar nuestros actos y vivir una vida consecuente con los demás, en función de las necesidades de nuestro prójimo, por que recordemos que Dios nos dice que debemos amar al prójimo como a ti mismo, por eso la Fe se practica haciendo la voluntad del Señor.
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Estrellita Estrellita
el 24/2/14
La fe es un Don de Dios por el cual debemos vivir apasionadamente, sin miedo a proclamar a Jesus, como nuestra uniico dador de las gracias que necesitamos.
Dios quiere darnos todo aquello que en verdad necesitamos, no aquello que yo creo necesitar, es por eso que debemos siempre pedirle al Señor discernimiento y claridad para entender y comprender cada situacion, prueba y enfermedad que El permita en nuestra vida, porque aunque aveces no lo entendamos, su amor es grande , es inmenso por cada uno de nosotros y su palabra nos dice que El obra a favor de los que lo aman.
Habla con El Señor, se sincero con El y veras descender la bendicion de Dios sobre tu vida.
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manuel montero manuel montero
el 24/2/14
Hola me parece muy atinado su comentario, la fe es lo más importante, si fueramos como el papá de ese niño, imaginese lo que haríamos nosotros, pero hay otra cosa muy importante, que demuestra Jesús, que es la oración, para poder abarcar muchas cosas en nuestra vida.
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