Comentario al Evangelio del

Severiano Blanco, cmf

Queridos hermanos:

En un libro religioso judío del siglo IV o V, llamado Talmud (palabra que significa poco más o menos “enciclopedia”), se ha conservado una curiosa tradición sobre Jesús que corrobora lo que leemos en el evangelio de hoy; dice literalmente: “la víspera de la pascua fue colgado Jesús por haber practicado la hechicería y haber seducido a Israel”. La acusación contra Jesús de practicar la hechicería es de gran valor: significa que los enemigos no pudieron negar los portentos que realizaba y no les quedó otra salida que interpretarlos como magia o como uso de poderes que le prestaba el mismísimo Satanás.

Tal actitud ante la presencia del poder salvífico de Jesús, por muy extraña que nos pueda parecer, quizá, si la consideramos a fondo, puede resultarnos hasta familiar. Los escribas no hacen otra cosa que “protegerse” frente a la llamada de Jesús. Todo cambio religioso lleva consigo algo de incomodidad: nos “descoloca”, nos desinstala. Y lo mejor es acallar o desautorizar al profeta que lo propone. La palabra de Jesús era ratificada por sus acciones; descalificando tales acciones, quedaba descalificada ella también, y todos muy cómodos, tranquilos, descansados. ¿No tenemos algo de experiencia de esto?

Jesús reduce al absurdo el razonamiento de los enemigos y explica su proceder con una breve parábola. Empalmando con la mentalidad de la época, él considera que toda manifestación del mal es obra directa de Satanás, el “fuerte”; y él, que va eliminando el mal e implantando el bien, eliminando el dolor e implantando la salud, explica que puede hacerlo porque es “más fuerte” y ha encadenado al “fuerte”. 

Es toda una lección de esperanza. La palabra del bien es más fuerte que la del mal; la última palabra la tiene el bien, el poder de Dios, que es poder de vida; Dios es el Dios de salvación, y Jesús, con la fuerza del Espíritu, va ofreciendo anticipos que hay que percibir, agradecer y celebrar.

La conclusión de nuestra pequeña narración es sobrecogedora: existe un pecado imperdonable, la blasfemia contra el Espíritu Santo. Pero, ¿en qué consiste ésta? Probablemente en negar la presencia del Espíritu y su poder salvífico, o en sustraerse obstinadamente a su poder salvífico. No se trata entonces de que el amor de Dios no dé de sí para perdonar toda culpa, sino de que el pecador se niega a situarse en el radio de acción del amor de Dios. El Padre nunca le cerrará la puerta, pero tampoco le aplastará con una acción amorosa que él rechaza.

Vuestro hermano
Severiano Blanco cmf

Comentarios
Gilbert sala Gilbert sala
el 27/1/14
Exageradamente técnico el comentario.
El pueblo de Dios es más sencillo en explicación.debemos bajar del pedestal del léxico y ser más sencillos y entendible. Saludos
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Roberto Roberto
el 27/1/14
Señor, en tus manos pongo mis sentimientos, ansiedades y dolorosas experiencias. Espero que dentro de toda esta tormenta que estoy pasando, haya un rayo de luz que me proteja y me de el ánimo que necesito para seguir hace delante. Mi Dios, sáname y permite que mi corazón abra completamente a ti, para que estés en mi y no me sienta desconsolado. Te lo pido en tu nombre, Jesús. Amén
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Joselito H. Joselito H.
el 27/1/14
David, elegido por Dios, para que ampliara su reino, fue bendecido por Dios por muchos anos, por su Buena voluntad.
El Santo Evangelio, nos habla de las criticas que hacian los fariseos a Jesus, al decir que actuaba asi, porque estaba poseido de Satanas, porque ellos no querian reconocer, que Jesus, era el Hijo de Dios y que por tal razon, su poder estaba por encima de todo espiritu malo.
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Eyleenarma Eyleenarma
el 27/1/14
Excelente edición de las actitudes, igual que antes ahora rechazamos la palabra de Dios y al que la lleva, con razonamientos mundanos, no creo que que la palabra sea de difícil acceso, sólo creo que hay que leerla más invocando al Espíritu Santo y tener la humildad de prestar atención a nuestro sacerdotes en cada homilia, así aprenderemos el correcto sentido de las acciones de nuestro Sr.
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wilmer373 wilmer373
el 27/1/14
Muy buena explicación hermano Severiano.
En el Evangelio de hoy sus adversarios acusan a Jesús de expulsar demonios por arte de Belzebú. Jesús les responde señalando que si los demonios son expulsados es porque actúa en el nombre de Dios, porque “¿cómo va a echar Satanás a Satanás?”. Eso es evidente y sólo una cerrazón muy obtusa puede entender lo contrario. Son los prejuicios y la búsqueda de motivos para no creer. Sucedía entonces y sigue pasando ahora.
Jesús expulsa demonios, es decir, libera al hombre de la esclavitud del pecado. Eso podían constatarlo hace dos mil años y continúa sucediendo por la acción de la Iglesia. Pero si eso no se reconoce, es más, si se niega entonces la situación de aquellas personas pasa a ser peor. Al no reconocer a quien los ha l » ver comentario
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Arturo Arturo
el 27/1/14
Excelente lectura! Paz y Bien a todos!!!
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Viviana Viviana
el 27/1/14
Gracias hermano. Pero sólo me queda una duda: cuándo se observan manifestaciones de santería o hechicería que en ocasiones son atribuidas a los Santos de la Iglesia; y si como católica no las creo; ¿puedo estar blasfemando al Espíritu Santo, de existir la remota posibilidad de que dichas manifestaciones sean realmente de los Santos?
Me gustaría saberlo, porque hasta dónde sé lis Santos no hacen milagros, sólo Dios.
Gracias de nuevo hermano. Ilustrador comentario.
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nestor nestor
el 27/1/14
QUE EL SEÑOR NOS ENVIE SU SANTO ESPIRITU,PARA COMPRENDER SU PALABRA Y SUS DESIGNIOS
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