Comentario al Evangelio del

Juan Carlos Martos cmf

Queridos amigos y amigas:

El episodio que relata el evangelio de hoy transcurre en Cafarnaúm, esa ciudad que podemos considerar como el “cuartel general” de Jesús en su vida pública. La historia que se narra nos resulta simpática por la imprevisible ocurrencia de los cuatro camilleros de aquel afortunado paralítico. Vale la pena concentrar en ellos nuestra reflexión, porque son los únicos a quienes Jesús alaba y bendice por su fe. En la coloración vocacional que vengo imprimiendo a estos comentarios semanales, sugiero algunos trazos que erigen a estos camilleros en modelos para quienes ejercen el ministerio vocacional.

Son personas sin nombre. No salen del anonimato, ni lo pretenden. A ellos solo les importa la rehabilitación de aquel hombre paralizado e incapaz de moverse por sí mismo. Entienden que es urgente curarle de su radical impotencia para vivir como una persona libre y autónoma. Ese objetivo es tan importante que anula de raíz cualquier atisbo de vanidad en aquellos bravos camilleros.

Son intrépidos y resueltos. Cargan con otra persona entre molestias y fatigas para colocarla ante Jesús. No les detienen las dificultades que encuentran a su paso. Y llegan hasta el final, sin que decaiga su tesón ni les venzan los inconvenientes. Son incombustibles en su propósito de conseguir la recuperación del paralítico.

Reconocen que ellos no pueden curar a nadie. Mucho menos perdonar pecados. Pero saben que Jesús sí que puede hacerlo. Ofrecen lo que tienen. Por ello, ponen a disposición del paralítico lo único que poseen: sus brazos y su tiempo. Cuando se hace lo posible, se alcanza lo imposible. Es una ley del amor que siempre funciona.

No temen las críticas de la gente, ni las burlas de los letrados. Están inmunizados contra el miedo al rechazo o la desaprobación. Su empresa puede acabar en un fracaso y ser despedidos por Jesús por impertinentes y abusadores. Pero se sienten a salvo de toda presión externa. Son libres y solo liberan los que lo son. Bien que lo demuestran.

Son creativos. La dificultad, lejos de retraerlos, les despierta la imaginación. Y encuentran soluciones. Su genial atrevimiento canaliza sus energías de inventiva en dirección a algo que es importante en sí mismo: la sanación de quien no es capaz de moverse por sí mismo.

Trabajan en equipo. Tienen que estar de acuerdo en todos los movimientos que realizan. De lo contrario complicarían aún más la integridad física del paralítico. ¡Cómo valoramos hoy, en todos los órdenes de la vida, esa capacidad de ponerse de acuerdo y persistir en la acción acordada!

Con estos seis rasgos me atrevo a dibujar el retrato robot de un buen animador vocacional: Es alguien a quien le importa la libertad verdadera del prójimo. Para ello trabaja incansablemente por llevarlo ante Jesús. Trabaja en comunión con otros. Se crece en las dificultades y sabe sortear los problemas que encuentra sin quejarse. No se lamenta de que los demás no le entiendan, no le secunden o le critiquen, porque no hay nada que les duela tanto en el alma como el ver a tantos jóvenes paralizados por no conocer a Jesús.

Juan Carlos Martos cmf

Comentarios

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Joselito H.
Joselito H.

el 17/1/14
La fe que tenian, losque conducian al enfermo, donde estaba Jesus, produjo en El una gran admiracion ,al ver la fe y la seguridad que tenian tanto los que conducian al enfermo, com el propio enfermo, estaban seguros que Jesus lo sanaria. Efectivamente, el Senor, ordena al enfermo a que se ponga depie y eche a andar.
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Sally, Rep. Dom
Sally, Rep. Dom

el 17/1/14
Siempre me he preguntado, quienes eran? serian sus hermanos? familiares? amigos? ....
Ojala y tengamos en nuestro camino amigos tan insistentes, hermanos tan valientes, familiares tan abnegados que crucen todo obstáculo e imprevisto, para llevarnos a nosotros a los pies del señor...
Ojala tengamos nosotros esa misma disposición de ser como esos camilleros y llevar a otros a su espacio de curación y encuentro con Dios...
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xiomara fabian
xiomara fabian

el 17/1/14
hermosa reflexión
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Jorge Gömez M.
Jorge Gömez M.

el 17/1/14
La iglesia, como toda comunidad humana, "se construye" como una casa donde las leyes, los reglamentos, los recursos son parte de una estructura que acoge, protege, defiende pero que puede tambien, encerrar, aislar y hasta impedir el acceso a Jesús , el señor y la razön de ser de ese hogar. En cierto modo, el espacio resulta pequeño. Sin ánimo de echar todo por tierra, se requiere entonces la f? fuerte, audáz y creativa de los camilleros para abrir brechas que permitan a nuestro hermano lisiado llegar hasta Jesús. Oremos para encontrar esos nuevos accesos en el proceso de la nueva evangelización.
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Carlos
Carlos

el 17/1/14
Excelente comentario. Cuánto quisiera no tener miedo y seguir a Dios en todo. A Dios la gloria por los siglos de los siglos.
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wilmer373
wilmer373

el 17/1/14
En el Evangelio vemos la escena del paralítico que, ante la imposibilidad de contactar con Jesús, los que lo llevan abren un boquete en el tejado de la casa y bajan por él a aquel hombre delante de Jesús.
Ya sé que hoy y siempre, en este y en todos los párrafos evangélicos, el más importante es Jesús. No ignoro que en el de hoy, la idea más profunda es el perdón de los pecados, que Jesús demuestra poder hacer curando al paralítico. Pero, me voy a referir a unos hombres, cuya fe es alabada por Jesús, que fueron los que propiciaron la aparente “locura” de colocar al paralítico ante él con audacia, aunque con mucha fe: "los camilleros". Muchas veces nos falta la "locura" de estos camilleros, pues siempre estamos pensando en agradar siempre a todos, tenemos miedo del qué » ver comentario
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pedro Anibal
pedro Anibal

el 17/1/14
Queridos hermanos, hoy que le vamos a pedir a Jesús, si eso que sane nuestro corazón de la envidia, el chisme, la idolatría de la cual nos vemos envueltos al adorar al vicio y a la vida mundana en general, así como el paralítico vayamos con mucha Fe al encuentro de Cristo que nos sigue esperando para sanar nuestras heridas y hacernos sus verdaderos discípulos, pero hagámonos cristianos de un corazón contrito y humillado ante Dios que luego vuelve sus ojos y nos acoge con su inmensa misericordia.
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alba maria
alba maria

el 17/1/14
m ME AGRADA MUCHO SU PAGINA
LA VISITO DE VEZ EN CUANDO
ME AGRADAN SUS COMENTARIOS
MAS HOY QUE ESTOY VIVIENDO UNA SITUACION PARECIDA AL DEL PARALITICO PERO SIN SERLO CON MIS DOS HIJOS MAYORES DE EDAD UNO DE 20 AÑOS Y EL OTRO DE 18 PASAN EL DIA TIRADOS MIRANDO TELEVISION Y CHATEANDO CON SUS TELEFONO CELULAR
SE QUE ESTAN MUY LEJOS DE DIOS ADEMAS NADA QUIEREN SABER DE EL
ME DESESPERO XQ NO SE COMO ACTUAR EN ESTO
X ESO LOS RELACIONO COMO SI ESTUVIESEN PARALITICOS
GRACIAS POR SUS COMENTARIOS
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U.SALDAÑA M.
U.SALDAÑA M.

el 18/1/14
Hola Juan Carlos : Se me ocurre que los 6 rasgos que recomiendas para la definición de nuestra orientación vocacional pudieran recordarse con facilidad si los resumimos en ARPICE :
A = Anonimato
R = Resolución (o Intrepidez)
P = Pragmatismo
I = Inyección ( o Vacuna ) contra el rechazo
C = Creatividad y
E = Equipo (Trabajo en Equipo).
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