Comentario al Evangelio del

Juan Carlos Martos cmf

Queridos amigos y amigas:

En esta semana venimos haciendo nuestra “lectio divina” desde una clave intencionadamente vocacional. Conviene dejar claro que estos comentarios van dirigidos a todos y no solamente a quienes han sido agraciados con una vocación de especial consagración. Hay una vocación común a la santidad en la que todos coincidimos, que es previa y fundante de cada vocación particular. Desde este supuesto nos acercamos al relato evangélico de hoy, que admite también ese enfoque.

El leproso representa simbólicamente, entre otras realidades, al “ser humano sin vocación”. La lepra era la peor enfermedad conocida de la época, por tres razones: Era horriblemente destructiva; convertía a quien la padecía en agente transmisor de contagio; y por ello inevitablemente era condenado al aislamiento social y a la cuarentena permanente. Era un cruel castigo; una muerte disfrazada de vida. Paralelamente nuestro “hombre-sin-vocación” padece una enfermedad sin dolor ni fealdad aparentes, pero muy contagiosa y aislante. Vivir de espaldas a la transcendencia (Dios) y a la alteridad (los otros) conduce al incurvamiento en el propio ego, centrado solo en la satisfacción de las propias necesidades y deseos. Este repliegue egocéntrico seduce hoy a muchos, pero a la postre les conduce al infierno de la soledad y del hastío.

Pero el leproso del evangelio supo reconocer su lastimoso estado y acudir a Jesús. Se acercó y de rodillas le rogó que le limpiara con una súplica magistral llena de reconocimiento, esperanza y humidad. Esa actitud alcanzó a Jesús en el alma hasta el punto de conmoverlo y reaccionar actuando inmediatamente en su favor. A Él le parte el corazón ver una vida humana destrozada y condenada al aislamiento y al infortunio. Y reacciona devolviendo la salud y reinsertando en el tejido religioso y social. Hemos sido creados para vivir en plenitud de hijos de Dios y para convivir con otros desde el amor y el servicio. Una buena pastoral vocacional, según esto, es aquella que se preocupa de llevar a otros ante Jesús para que, de rodillas y reconociendo que sin Él no se puede vivir, le supliquen: “Si quieres, puedes limpiarme”. Encontrar la propia vocación es haber descubierto que es Jesús quien restaura y otorga la más auténtica forma de ser persona y que acogerla es abrirse a la relación de amor y de servicio a Dios y a los demás.

La historia de aquel leproso curado no terminó bien, porque fue incapaz de obedecer a Jesús hasta el final. Con ello, privó o dificultó a muchos de la cercanía sanadora de Jesús. Este tuvo que moderar su presencia y actuación públicas. No obedecer a la llamada y a las recomendaciones de Jesús acaba siempre complicando la vida de terceros.

Comentarios

Deja tu mensaje:

Julio  Corredor
Julio Corredor

el 16/1/14
Que agradable es encontrar tu reflexión del evangelio y desde allí prepararme para compartir con otros la riqueza insondable del misterio de Dios en nuestras vidas, que siempre sale al encuentro de nuestras lepras cotidianas, de nuestras limitaciones que nos aíslan y nos marginan.
Abrazos
Me gusta 0
Joselito H.
Joselito H.

el 16/1/14
Senor, si quieres puedes sanarme. Estas fueron las palabras de humildad, pronunciada por aquel hombre que sufria de una gran enfermedad llamada lepra que lo separaba de la sociedad, Jesus, como siempre y con mucho amor escucha este ruego y diciendo si quiero sanarte, y luego lo sana.
Te pido Senor que acudas en mi ayuda, a sanarme de la lepra del pecado que cada dia se agraba en mi Corazon.
Me gusta 0
pedro Anibal
pedro Anibal

el 16/1/14
Queridos hermanos, nosotros advertimos que muchas veces nos encontramos enfermos no necesariamente de lepra, como el enfermo del evangelio, pero no somos capaces de pedirle a Dios por nuestra mejoría, y vivimos envueltos en desesperación y angustia entre harapos y revolcándonos en nuestras propia podredumbre, hoy es cuando mas necesitamos a Dios para que sane nuestras heridas y nos cure del corazón que sin querer se apaga lentamente víctima de la desobediencia que nos hace esclavos del pecado.
Me gusta 0
Richi947
Richi947

el 16/1/14
Jesús, si quieres puedes limpiarme y tal vez me invada el espíritu renovado del leproso y salga a proclamar las maravillas del Señor que nos ha curado!!! Y que muchos vengan a curarse de sus dolencias con Jesús, el Señor.
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.