Comentario al Evangelio del

Juan Carlos Martos cmf

Queridos amigos y amigas:

La primera lectura de la liturgia de hoy refiere la vocación de Samuel. Este delicioso relato, lleno de belleza y no exento de dramatismo, sirve para entender cómo llama Dios y cómo sigue llamando hoy. Él no ha cambiado de manera de llamar. Merece la pena desarrollar nuestro comentario mediante varios puntos de meditación.

“La Palabra de Dios era rara y no abundaban las visiones”. Aquella, como la nuestra, era época de “silencio de Dios”. Algo sustancial le falta al hombre cuando Dios calla. Hoy, muchos no se relacionan con Dios; no adivinan qué puede aportar la voz de Dios a la vida humana. Incluso conjeturan: “Se vive bien al margen de Dios. Y no pasa nada”. Aquella vocación surgió en tiempos similares a los nuestros.

Todo ocurre de noche y en el templo. La noche evoca oscuridad, confusión y misterio. El templo no es un escenario frecuente de llamada en la Biblia. Tampoco para muchos es hoy un lugar frecuentado. La noche y el templo se transforman en espacio y tiempo de salvación porque “aún no se había apagado la lámpara de Dios”. Dios, que nunca duerme ni descansa, sigue llamando enmedio de la noche.

La intervención necesaria de Elí, el mediador. La vocación siempre es con-vocación. Los otros siempre han de intervenir en ella o al principio, o durante o al final de su proceso. Nunca es un asunto privado. Dios se vale siempre de intermediarios para aclarar y guiar. Elí reconoce que es Dios quien llama a ese niño, Samuel, y le orienta hacia Él. Percibe la procedencia de la llamada más claramente que el interesado. Y facilita el camino aconsejándole cómo debe responder a Dios.

Dios llama por el nombre por tres veces. Sus llamadas no son genéricas ni opcionales sino personales e interpelantes. Él se hace notar, zarandeando con repetidas sacudidas. Reitera cansinamente su llamada. Samuel, aunque obedece prontamente, lo hace de forma equivocada. Acude por dos veces a quien no le había llamado. Su disposición pronta y resuelta para acudir, donde sea y cuando sea, le llevará al final ante el Señor. No fue en valde su entrenamiento.

“Habla, Señor, que tu siervo escucha”. Estas palabras recogen la respuesta vocacional modélica. Sin peros, sin condiciones previas, del todo rendido... Samuel le brinda a Dios su acogida y su escucha. El secreto inicial de toda vocación es escuchar a Dios. La dificultad es la sordera. Si ahora alguien está dispuesto a escucharle, después será transformado en profeta destinado a una complicada misión: “La palabra de Samuel se escuchaba en todo Israel” (1 Sam 4,1).

Comentarios
nora cedeño zet nora cedeño zet
el 16/1/14
Porfavor me gusta mucho los comentarios de las lecturas melos pudieran en biar gracias
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OSCAR OSCAR
el 15/1/14
QUERIDOS HERMANOS ME GUSTARIA QUE ME ENVIARAN EL SANTO EVANGELIO TODOS LOS DIAS, UN ABRAZO QUE DIOS LOS BENDIGA
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Richi947 Richi947
el 15/1/14
Habla, Señor, que tu siervo escucha dijo Samuel. Aquí estoy, para hacer tu voluntad canta el salmo. Vamos a otro poblado, porque para eso he venido dice Jesús. Es la temática de las lecturas de hoy y la temática de nuestra vida: el llamado del Señor se va desvaneciendo entre los ruidos y flashes de esta vida moderna. Afinemos el oído para escucharlo y seguirlo.
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Antonia Ruiz Antonia Ruiz
el 15/1/14
Amorosisimo Padre hay quiero comprometerme contigo a escucharte y decirte habla Señor que tu sierva escucha
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pedro Anibal pedro Anibal
el 15/1/14
Queridos hermanos, la obediencia de Samuel nos debe conmover el día de hoy, por que Dios llama a tu puerta y nos dice ven a mi que te espero con los brazos abiertos, El Señor cada día busca en nosotros ese interés en que lo sigamos por que el llamado se siente en diferentes formas y emplea muchos instrumentos para distraer nuestra atención, pero despreciamos el camino de Dios, que nos ofrece felicidad, paz y vida eterna, todos somos elegidos del Señor pero pocos los escogidos, el Señor llama a todos por que él quiere que ninguno de sus hijos se pierda y somos nosotros lo que despreciamos ese llamado.
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