Comentario al Evangelio del

Fernando González

Queridos amigos y amigas:

El evangelio de hoy está cuajado de títulos aplicados a Jesús. Se le llama Cordero de Dios, Rabí-Maestro y Mesías-Cristo. Cada uno de ellos encierra una pequeña cristología. Pero me vais a permitir que hoy no me centre en los títulos (tendremos ocasión más adelante) sino en un hecho que puede parecer anecdótico, pero que para mí tiene un profundo significado. La primera vez que Jesús "habla" en el evangelio de Juan es para formular una pregunta. Se trata de una pregunta muy breve (sólo dos palabras), muy personal (la dirige a dos discípulos de Juan) y muy profunda (se refiere al sentido de sus vidas). La pregunta es: "¿Qué buscáis?". Tal vez hoy, en estos primeros compases del año 2014, podríamos dejarnos trabajar por esta misma pregunta. En medio de nuestras preocupaciones ante el nuevo año, Jesús se dirige a nosotros para preguntarnos: "¿Qué buscáis?". No es fácil responder. Y, sin saber lo que buscamos, ¿cómo podemos percibir la fuerza del “Venid y ved”?

San Agustín, que fue un discípulo y un maestro en el arte de la búsqueda, nos enseñó que sólo buscamos aquello que previamente nos ha atraído. Toda búsqueda nace de una seducción inicial. Busca quien se siente interiormente llamado. Si hoy nos cuesta buscar con ahínco, tal vez sea porque hemos cerrado las fuentes de la seducción. ¿Dónde experimentamos la seducción de Jesús?

A menudo, en el seno de la iglesia, se oyen voces que hablan de la pérdida de atracción. Se dice que las misas no son “atractivas” para los jóvenes. Muchos piensan que ser religioso o sacerdote ha dejado de atraer. Y así otras muchas cosas. ¿Qué es lo que hace que una realidad sea atractiva o atrayente? ¡Su magnetismo, su fuerza de gravedad! Una realidad es atractiva cuando nos arrastra hacia el fondo de nosotros mismos, no cuando nos aleja de él. Jesús debió de resultar extraordinariamente atractivo porque su sola mirada era una invitación a vivir en verdad. Y, claro, cuando uno se sitúa en ese nivel, inmediatamente comienza a hacer preguntas y a buscar. Creo que sólo así podemos comprender bien por qué las primeras palabras de Jesús son una pregunta.

Comentarios
Viriato Viriato
el 4/1/14
Fernando, importante reflexión la que planteas en tu último párrafo, aunque dotada creo yo de un incómoda ambigüedad para quien se encuentre en una situación de búsqueda mas o menos activa.
Ahí va otra: ¿ de quien depende que nuestra realidad, Jesús, sea una realidad atractiva o atrayente, tenga magnetismo?
El papa Francisco no es nada ambiguo cuando responde a esta cuestión en su Exhortación “Evangelii Gaudium” .
Vale la pena echar un vistazo a este documento. No tiene desperdicio. Te será muy útil porque es una invitación a la audacia y a la creatividad, un buen revitalizante ante la pérdida de atracción de Jesús hoy.
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Francisca Francisca
el 4/1/14
Fernando, tus comentarios me hacen muy bien. Me ayudan a darme cuenta de lo que Jesus me dice hoy. GRACIAS
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Joselito H. Joselito H.
el 4/1/14
Con la certeze que nos habla la primera lectura, donde nos diced que quien nace de Dios no peca y quien no es de Dios es del Diablo, asi nos lo dice el Senor, si queremos conserver nuestra Amistad con Dios , debemos abstenernos de pecar y asi merecer la vida eternal.
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wilmer373 wilmer373
el 4/1/14
La pregunta que domina el panorama de hoy es la que hace Jesús: "¿qué buscan?". Una pregunta que nos repite. No es posible, en efecto, entrar en el misterio de Jesús sin entrar en el misterio de nuestras necesidades, condensadas en ese hecho: buscamos algo, buscamos a alguien. Saber qué buscamos es conocer qué necesitamos, y reconocer nuestras necesidades es el modo propio de encontrar a quien puede aliviarlas y responderlas.
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