Comentario al Evangelio del

Fernando González

Queridos amigos y amigas:

Hoy la liturgia nos invita a contemplar a Ana. La podemos imaginar como una anciana arrugada, parecida a algunas de las ancianas que también hoy están siempre en nuestros templos, como si fueran velas encendidas que se consumen lentamente ante el Señor. Ana, además de ser anciana, era viuda; es decir, pertenecía, junto con los huérfanos, a la categoría de los más pobres del pueblo, de los que no cuentan.

¿Qué sucede cuando se “encuentra” con el Niño?

El evangelio de Lucas va describiendo las respuestas de los distintos personajes. Los pastores, por ejemplo, pasaron por diversas etapas: temor, alegría, anuncio. Pues bien, la vieja Ana reacciona de dos maneras: dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel. Merece la pena que nos entretengamos en estas dos actitudes y en otra previa: la actitud de paciente espera.
Ana, en primer lugar, es una mujer que, como los pobres de Yahvé, sabe esperar activamente: No se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.

¿No os parece que a menudo deseamos encontrarnos con Jesús sin apartarnos ... de nuestros intereses, sin purificar nuestras expectativas en una oración confiada? Es muy fácil decir “Yo no veo a Jesús por ninguna parte”, cuando esas partes en las que no lo vemos son el territorio diminuto de nuestro pequeño mundo de intereses, preocupaciones. La oración paciente, día y noche, es como un colirio que limpia nuestros ojos para ver al Niño donde muchos sólo ven a un bebé como otro cualquiera.

Cuando Ana lo reconoce, da gracias a Dios. Todo regalo libera nuestra capacidad de agradecimiento. Hoy es uno de esos días en los que también nosotros podemos dar gracias a Dios por todos los signos visibles de su amor, por todos los Cristos que ha ido colocando en el camino de nuestra vida. Nuestra fe de hoy es, en buena medida, el fruto de estos regalos.

Ana, finalmente, habla del Niño. Lucas siempre acentúa este aspecto confesante de sus personajes. A mí no me gusta nada el testimonio cuando se convierte en una especie de “género literario”. Frases como “Y ahora fulano de tal va a dar testimonio” me producen sarpullido espiritual. Hablar del niño no es pasarse todo el día contando eso de “Yo era un sinvergüenza, alejado de la religión, pero cuando Cristo entró en mi vida, todo cambió”. Hay personas a las que estos relatos les emocionan. Es respetable. A mí me parecen casi siempre hinchados y huecos. Hablar del niño significa, sobre todo, hacer visible el gozo, la esperanza, el coraje, que todo encuentro con Jesús produce en el entramado de la vida cotidiana.

Comentarios
Joselito H. Joselito H.
el 30/12/13
Senor, te pido que me de la fuerza necesaria para vencer las pasiones del mun, la carne , el dinero y las cosas que me alejan de Ti, pues se que como dice la primera lectura las cosas del mundo pasan.
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MarioBM MarioBM
el 30/12/13
Señor dame la fortaleza para poder dominar mi mente y mi corazon por que son muchos mis pecados y quisiera ser como tu humilde y de buen corazon
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ANTONIA RUIZ ANTONIA RUIZ
el 30/12/13
El que no ve a Dios en su vida cotidiana, es que no esta con El. No lo conoce y por lo tanto no reconoce las maravillas que dia a dia hace en nosotros.
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Alejandro Alejandro
el 30/12/13
Ana, un ejemplo a seguir, no esperô horas para saber y ver que Jesucristo habia llegado, esperô años muchos años, por eso no decaigamos en desanimo, ni en falta de fe. Dios nos ama.
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Esperanza Esperanza
el 30/12/13
Me cuesta mucho sentir la presencia de Dioos
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pedro Anibal pedro Anibal
el 30/12/13
Queridos hermanos, muchos esperaban al Niño que debía de venir como Salvador del mundo, como Ana, que lo esperó preparada, pero también otros muchos no sabían de quien se trataba y que designios se encontrarían para saber de quien se trataba y donde se encontraba, en nuestra vida cotidiana deambulamos perdidos y sin tener la noción de quien es Dios y que hacemos en el mundo, pero Dios desde lo alto donde permanece nos observa y advierte y nos envía señales para someternos a sus leyes a vivir ligados a él pero somos ciegos o desobedientes, pero siempre esta allí interesado en nosotros, seamos consecuentes con nuestros actos y a tan solo 5 días del nacimiento de Jesús no creo hayamos olvidado a quien es nuestro salvador y Señor, sino que afiancémonos en la Fe para vivir como » ver comentario
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