Comentario al Evangelio del

JGP

María - el Espíritu… y José también

Dentro de siete días celebraremos el nacimiento de Jesús. La liturgia se hace más densa, más expectante. Una figura sobresale: María, la madre de Jesús. Escuchemos.

Podría parecer un evangelio sin interés. ¿Qué nos interesan –pensará alguno- tantos nombres, tanta insistencia en el mismo verbo “engendró”, “engendró”, “engendró”? Incluso alguien manifestará su extrañeza al ver en una lista tan enorme de antecesores la escasa presencia de las mujeres que son las que auténticamente “engendran”.

Jesús es hijo de María, pero también es hijo de un pueblo, de una gran tradición viva e incluso biológica. En aquella mentalidad, toda la responsabilidad de la generación recaía en los varones. ¡Eran ellos los que engendraban! ¡Eran ellos los que ponían el nombre al hijo! ¡Eran ellos los que transmitían de generación en generación la bendición de Dios! A través de ellos llegará el Mesías.

Lo sorprendente de esta cadena de generaciones es que precisamente en el último eslabón, cuando aparece José, hijo de Jacob y esposo de María, José queda excluido totalmente del origen de Jesús y con él toda la lista que le precede. Sóla María se convierte en fuente de Jesús. ¡Sin José! ¡Sola ella y el Espíritu Santo! “De Spiritu Sancto ex Maria virgine” (proclamamos en el Credo). El varón es excluido en la encarnación del Hijo de Dios. ¿Cómo se recupera el valor de la gran genealogía? ¿Cómo Jesús conecta con esta tradición que le precede? La figura de José tiene la clave. Él es el esposo de María. Él es el que impone el nombre al Hijo de María. De este modo, lo asume como propio suyo, quien asumió a María como esposa. José es para Jesús un padre espiritual que le transmite la gran tradición del pueblo, y hace de Jesús un hijo espiritual del pueblo de Israel.

La mujer adquiere un gran protagonismo. Movida por el Espíritu de Dios se convierte en fuente santa, en Madre. Lo que Dios hizo con otras mujeres del pueblo de Dios, lo hace ahora con María, de la forma más sublime. Ella es la nueva Tamar, Rahaj, Betsabé y Rut. Acogida por pura gracia. Fuente del Hijo de Dios por pura gracia.

Cuando Dios quiere hacer su voluntad, nada ni nadie se opone a su querer. Por eso, hay que confiar ciegamente en nuestro Dios. Porque él guía nuestros pasos, si somos dóciles a lo que su Espíritu nos inspira.

Comentarios
Irenarco Cala Irenarco Cala
el 17/12/13

El Verbo se hizo carne. " Sí, ven Señor Jesús." Que hoy Dios bendiga a todas nuestras mamitas. Amén.
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pedro Anibal pedro Anibal
el 17/12/13
Queridos hermanos, en verdad la gracias de Dios por intermedio del espíritu, es capaz de realizar lo que Dios tiene presente, es por eso que nos envío a su único hijo para redimirnos del pecado, aprovechemos este adviento para analizar nuestras vidas y sacar un resumen que es lo bueno y lo malo que damos a Dios, es importante tener un espacio para Jesús, por que él nos quiere como hijos pero seamos honestos y tomemos a Dios como el centro de nuestras vidas, arrepintámonos por que no sabemos el día ni la hora en que ha de venir no sea que nos encuentre desprevenidos y suframos las consecuencias de vivir condenados por toda la eternidad.
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martha martha
el 17/12/13
Gracias Señor por este mensaje tan oportuno en este tiempo especial del adviento, en el que es urgente que las nuevas "Marías" retomemos nuestro verdadero papel de madres y esposas de acuerdo a la voluntad del Padre. Bendiciones
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