Comentario al Evangelio del

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

¿A qué se dedica Dios? ¿En qué emplea su tiempo? Básicamente en hacer tres cosas: llamar constantemente, perdonar a todas horas y consolar con infinita ternura. Por eso, cuando llevamos y dejamos salir al Espíritu Santo que llevamos dentro, lo que nos sale es consolar. El que está lleno de Dios no maldice, ni reniega, ni condena. Lo que le sale es lo contrario. De ahí el mandato de hoy de Isaías, su primera palabra: “consolad/consuelen”. Es lo que deberíamos hacer con más frecuencia los cristianos, consolar, llevar más amor, dar buenas noticias. Porque este mundo, nuestras realidades, necesitan más palabras de consuelo y menos palabras de condena. Hay que amar nuestra realidad y nuestro mundo, también con sus negatividades (y las nuestras personales) que tenemos que aceptar. Pero tenemos que recordar cada vez que nos levantamos por la mañana, que sólo el amor es capaz de transformarlo todo. Necesitamos más consuelo y menos condenas.

No podía faltar en este Adviento, como en todo tiempo litúrgico, una referencia martirial; es decir, un recordatorio no agradable, pero no por ello irreal, de que a todo seguidor de Jesús, le sucederán incomprensiones, cruces, persecuciones… Así le ha pasado también a muchos hombres y mujeres, testigos de Jesús, que han dado su vida por Él. Sin ir más lejos la joven adolescente cuya memoria libre propone la liturgia de hoy: Santa Eulalia, que con doce años, no quiso renegar de su fe en Jesús quemando incienso a los dioses paganos como obligaba el decreto del emperador Diocleciano en su cruenta persecución contra los que profesaban su fe en Cristo.

Ser seguidor de Jesús, también tiene sus incomprensiones. Comprende que no te comprendan; acepta que no te reconozcan. No por ello pierdas la alegría de vivir y la fuerza y motivación para hacer lo que crees que tienes que hacer. Hay veces que encontrarás aceptación y reconocimiento y otras veces no. Mirar a esta realidad martirial nos ayuda a aceptar esos momentos en los que no somos reconocidos ni comprendidos, porque no somos los únicos y porque no por ello debemos de dejar de hacer lo que sentimos que Dios nos pide.

Los que no son reconocidos son todos aquellos hermanos nuestros que sufren en propia persona los castigos del hambre, de la violencia en todas sus formas, de la injusticia en todas sus extorsiones… y por los que hoy te invito a hacer memoria en este 65 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos. Vamos a orar para que este aniversario que hoy se celebrará en muchas ciudades del mundo, sea un estímulo para seguir trabajando en la realidad de estos derechos, especialmente en aquellos lugares del planeta y entre aquellos hermanos/as que todavía no disfrutan de ellos, todos los excluidos del sistema.

Hoy podíamos hacerle esta pregunta al Señor en nuestra oración personal: ¿dónde y a quién puedo y tengo que llevar palabras y gestos de consuelo y no lo estoy haciendo? Dímelo Señor. Dame tu luz para darme cuenta y la fuerza para hacerlo. Que yo pueda preparar tu venida sembrando esta estrella en el corazón de aquel que vive a mi lado o que veo todos los días en mi trabajo. Que de mis labios salgan palabras de consuelo y ternura y de mis manos gestos de acogida, especialmente hacia los que más me cuesta, que suelen ser los que necesitan más amor en sus vidas.

Jesús lo dice bien claro en el Evangelio de hoy: Dios no quiere que se pierda nadie, por eso arriesga lo que nosotros no haríamos, dejar las noventa y nueve ovejas. Fíjate si arriesga. ¿Es la “política” de Dios la condenación? Por si a alguno/a todavía dudaba…

Vuestro hermano en la fe: 

Juan Lozano, cmf.

Comentarios
Joselito H. Joselito H.
el 10/12/13
Senor, Tu no nos abandona, siempre estas, buscandonos. Asi nos lo dice el Evangelio de este dia, que si una oveja se extravia, el Senor sale en busca de ella, y cuando la encuentra, se alegra de haberla encontrado.Estos hace el Senor con nosotros, cuando nos extraviamos del camino correcto, nos llama de Nuevo, para que volvamos a su redil.
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ediliachiaramos ediliachiaramos
el 10/12/13
La oveja perdida soy yo, cuanta rebeldía de mi parte para seguirte SEÑOR, tuviste que usar tu callado para traerme a tu redil, esta vida no me alcanzara para darte gracias por toda tu bondad y misericordia pues tu n unca me haz reprochado nada ;pero mi conciencia me gritaba que lo estaba haciendo mal gracias señor y te suplico humildemente enseñame ,como tu para ser testimonio vivo de tu resurreccion ,pues estaba muerta en mis pecados y delitos.HOY SEÑOR SOY LIBRE.gracias a este proceso de tranformacion interior en mi a través de tu palabra de vida;gracias SEÑOR.porque has cambiado mi tristeza en gozo ,mi dolor en tu bienestar tu palabra se cumple a cabalidad solo basta esperar tu tiempo,y al igual que tu madre MARIA te tigo hágase tu voluntad no la mia....
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emnareyes emnareyes
el 10/12/13
Me ha llegado lo mejor con Dios el hace de mi un mundo de facilidades... acoger sus palabras hacen de mi un mejor ser te amo DIOS
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wilmer373 wilmer373
el 10/12/13
El evangelio de Mateo, nos refiere la parábola del buen pastor, que al extraviársele una oveja, deja las restantes y va en busca de la perdida.
Nosotros, me refiero a los cristianos, estamos habituados a crear círculos cerrados, nos preocupamos de nosotros mismos, y aquellos que nos abandonan, o se alejan de nosotros, dejan de importarnos.
En la parábola de Jesús, nos cuenta justamente lo contrario, pues el buen pastor abandona la seguridad del redil y sale en busca de la oveja que ha perdido.
Salgamos en busca de los que sufren, de los que lloran y llevemos consuelo llevemos a Cristo que que cura y sana a Cristo que resucita y devuelve la vida...
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Irenarco Cala Irenarco Cala
el 10/12/13
Hoy gracias a Díos soy sano y salvo,; el Señor Jesucristo perdonó todos mis pecados.
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pedro Anibal pedro Anibal
el 10/12/13
Queridos hermanos, primero debemos empezar mirando para adentro, por que en nuestro interior muchas veces nos hace falta una limpieza considerable, que permita que nuestro corazón este limpio para que en este adviento nazca Jesús, y paralelamente a este acto de sencillez y aceptación al Señor, dejar que en nuestro interior fluya ese torrente de agua viva que solo nos provee Dios.
Efectivamente en el Evangelio de Mateo el Dios bueno y justo se preocupa por su rebaño, poniendo mucha atención en que todas sus ovejas estén completas y si alguna se descarrila deja al grupo y va en su busca, y luego la engríe y le da mucha atención, asó pues queridos hermanos es como Dios nos ama que no quiere que nadie de nosotros nos perdamos, mas bien seamos salvados y así es como Dios nos demuest » ver comentario
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ANTONIA RUIZ ANTONIA RUIZ
el 10/12/13
Una hija de familia reclamaba a su padre que ella siendo obediente, buena, amorosa etc. No la trataba igual que al hermano que era toda una calamidad, el padre le contesto que ella ya estaba en gracia con Dios y que sin embargo el hermano necesitaba que le apoyaran mas para poder tener la dicha que ella tenia, estar en gracia con Dios.
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