Comentario al Evangelio del

Juan Lozano, cmf

San Francisco Javier.

Querido amigo/a:

El profeta Isaías nos regala hoy otro bello poema donde nos describe cómo es el Mesías.    Destaco algunos rasgos para poder orar con esta primera lectura que nos propone la Liturgia de la Palabra de hoy. Un Mesías lleno de espíritu profético (versículo 2) más que ningún otro, pues habla por boca del Padre, como luego veremos en el Evangelio.  Con espíritu de sensatez, de inteligencia, de valor, de prudencia, de conocimiento… Empeñado en implantar la justicia y la paz entre los hombres (v. 3-5) y con la naturaleza (v. 6-8), en total armonía con la creación. Parecen buenas actitudes para intentar reproducir en nuestra vida ¿verdad? El poema termina describiendo una situación paradisiaca garantizada por este rey mesiánico.

Ahora bien, hoy nos preguntamos ¿cuántos creen en este Mesías? Porque ya puede empeñarse el profeta Isaías en describirlo bellamente, que si luego no creen en él, no lo aceptan, sus palabras caen como la semilla, entre piedras y abrojos y no germina. Por eso Jesús, en el evangelio de hoy, en su oración de acción de gracias al Padre, sabe que este conocimiento permanece escondido para muchos sabios y entendidos que no han querido conocer la Verdad. Hoy Jesús sigue siendo un desconocido en los corazones de muchos hijos e hijas de Dios. Estos hermanos y hermanas nuestras no han descubierto el tesoro más precioso que existe, conocer a Jesús y, a través de Él, al Padre. Muchos no creen y Jesús necesita ser anunciado, para ser conocido, servido y amado.

La fe es un tesoro precioso por el que tenemos que dar gracias. Jesús sabe que creer no es fácil, por eso, en la secuencia del Evangelio de hoy se da la vuelta y le dice a sus discípulos: ¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron! ¿Quienes son esa gente sencilla a quienes les ha sido revelado conocer a Jesús? Cuidado, el sencillo no es el tonto, ni el simple, sino la actitud de quien no tiene la pretensión de condicionar a Dios ni de exigirle que actúe según sus intereses personales.  Cuando actuamos así, estamos más cerca de Dios, como lo estuvo San Francisco Javier, un corazón grande y un alma noble, dijo San Ignacio de Loyola de este compañero suyo del que hoy hacemos memoria.

Hoy es un buen día para pedirle al Señor la actitud del sencillo, la del que no trata de manipularlo, sino de amarlo para cumplir su voluntad. Hoy es un buen día para gracias a Dios por el don de la fe, pidiéndole al Hijo que esperamos en este Adviento, que la incremente en nuestros corazones para que con nuestra vida y testimonio animemos a los que no creen a buscar este precioso tesoro.

Vuestro hermano en la fe: 
Juan Lozano, cmf.

Comentarios

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Joselito H
Joselito H

el 3/12/13
Seguimos nuestro acercamiento al Adveiento y el Senor nos dice en el Evangelio de este dia, que necesita personas decididas que promuevan su Evangelio. Que la gracia para lograr su conocimiento le esta reservada a las personas humildes que cree firmmemente en que Dios vino al mundo y murio por nosotros resucitando luego.
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pedro Anibal
pedro Anibal

el 3/12/13
Queridos hermanos, el evangelio de hoy día nos recuerda que Jesús ha escogido a los sencillos y humildes de corazón, por que de ellos es el reino de Dios, por eso debemos dar a nuestras vidas enseñanzas de humildad, basadas en un fe inperturbada sin condiciones para Dios, es tiempo de reflexión en esta primera semana de adviento, preparemos nuestro corazón para dejarlo nacer a Jesús, muchas veces preferimos hacer otras cosas que nos conllevan a perder el tiempo y dejamos de lado las acciones productivas que nos permiten vivir cerca del Señor, sirvamos a Dios con acciones y practicas de caridad y estaremos acumulando tesoros en el cielo que serán el costo de nuestra vida eterna.
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