Comentario al Evangelio del

Enrique Martínez, cmf

SIN HORARIOS Y SIN CUENTAS


 

          Una lectura un poco rápida del pasaje evangélico de hoy deja un cierto malestar en el corazón. Se describe a un amo que trata sin contemplaciones a su trabajador (esclavo) cuando vuelve del trabajo, sin darle tiempo ni a recuperarse... y ni siquiera merece una palabra de agradecimiento. Si esa imagen la utiliza Jesús para explicar cómo debe ser nuestro comportamiento con Dios... ¡se queda uno un poco alucinado!

         Jesús se sirve de una realidad de su época: el esclavo. Podía ser un esclavo judío o uno pagano. En el primero de los casos, se le trataba un poco mejor que a los paganos, porque sus «derechos» estaban regulados por la Ley. Pero tenían una obligación: estar siempre disponibles y cumplir con sus obligaciones de esclavos, en cualquier momento que se le solicitara, sin quejas ni protestas, y sin que hubiera que agradecerle nada: para eso era «esclavo».

Jesús no pretende dar una imagen suya o de Dios como de un amo exigente y agotador. Se fija sólo (sin entrar en valoraciones sobre la esclavitud) en la actitud del trabajador: lo es las 24 horas del día. En nuestro terreno: uno es discípulo las 24 horas del día.

         Y me viene a la cabeza el testimonio frecuente de tantas madres que trabajan fuera de casa, que están implicadas en alguna tarea parroquial o voluntariado, y además atienden con cariño a sus familias (hijos, pareja, nietos...)  a menudo sin ninguna palabra de «ánimo» o agradecimiento, cuando no reciben alguna que otra coz en cualquiera de esos ámbitos. Y tampoco ellas reclaman ese reconocimiento: lo viven con toda naturalidad, es «lo que tenemos que hacer». Me brota una oración espontánea de agradecimiento por todas ellas.

         Ante esta llamada de Jesús a ser cristianos las 24 horas del día, uno tiene que reconocerse que no en todos los ámbitos en que nos movemos, nos resulta igual de «sencillo» o coherente, llevar nuestros valores cristianos a la práctica. Siempre hay algún lugar donde se nos «olvida» más fácilmente o nos cuesta más: el mundo laboral, la familia, la comunidad cristiana, la vida sexual, el tiempo libre, los dineros, los vecinos... Hay que emplearse un poco más a fondo en ellos, y no darse por satisfecho con que «ya cumplo» en otros de ellos.

       Por otro lado, también está parábola nos trae otro mensaje, repetido de distintos modos por Jesús (y especialmente en Lucas): Los méritos. El creerse con «derechos» ante Dios (recuérdese al fariseo que fue al templo a orar, o a los dos hijos de la parábola del pródigo...) y con frecuencia sentirnos mejores (juzgarles) que los demás, los que no «hacen» o «cumplen» tanto como nosotros.  Dios no nos «debe» nada por ser como somos ni hacer lo que hacemos, ni tiene ninguna obligación de tratarnos mejor que al resto. Nuestro «premio» es ser colaboradores suyos. En definitiva lo que somos y podemos es un don suyo, aunque luego pongamos lo que sea de nuestra parte. Pero por convencimiento personal, porque es un «privilegio» estar a su «servicio». 

       Por cierto que no viene mal recordar, al meditar este Evangelio, ese otro lugar donde Jesús dice a los suyos: «No os llamo «siervos», sino «amigos». Y entre amigos nunca hay contabilidad. Sino cariño.

Enrique Martinez cmf

Comentarios
PEDRO ANIBAL PEDRO ANIBAL
el 12/11/13
Queridos hermanos, en la lectura de la Sabiduría, Dios padre nuestro nos habla acerca de la obediencia, de someternos al trabajo diario que debemos observar y muchas veces somos víctimas de deshonras y sacrificios, pero solo se trata de pruebas que el señor nos envía para probar nuestra Fe, por eso debemos ser fieles hasta en los malos momentos, luego seremos premiados por nuestras buenas obras. En el evangelio si bien es cierto Jesús nos enseña con la parábola del sacrificio y de la buena voluntad con la que debemos servir a Dios, es con humildad como tomaremos la faena diaria, puesto que la ocupación o el entretenimiento en las cosas divinas nos disipan del pecado, de este modo nos pide estar ocupados las 24 horas en los quehaceres del padre, y muchas veces los » ver comentario
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Joel ruano Joel ruano
el 11/11/13
Gracias a todos los travajadores y voluntarios de ciudad redonda por traernos el evanjelio a diario yo lo leo todos los dias dios los vendiga
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Eizabeth Eizabeth
el 12/11/13
Le doy gracias adios por su trabajo pues gracias aese esfuerso nosotros que lo meditamos aprendemos dios los vendiga
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sonia maria sonia maria
el 12/11/13
Antes de pedir demos recordemos hagamos el reino de dios y todo se nos dará por añadidura.Recemos por los hermanos mas retrasados para que no se pierdan y en definitiva amemos siempre.
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Joselito H Joselito H
el 12/11/13
Hoy nos invita el Senor en el Santo Evangelio, a estar siempre a su serviciolas venticuatro horas del dia, a ejercer nuestro lederazgo de conocimiento del Evangelio, siempre al servicio de los demas, a comportarnos como un verdadero servidor de la palabra, sin descanso. Esa es la mission del catolico comprometido, dando siempre lo major y ponerlo a disposicion de Aquel que nos creo a su imagen y semejanza.
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