Comentario al Evangelio del

Rosa Ruiz, misionera claretiana

La Iglesia hace hoy memoria de San Ignacio de Antioquia, obispo y mártir. Un hombre que supo hacer de su particular recorrido hacia el martirio una escuela personal y comunitaria para acercarse más a Dios y, sobre todo, para ser cada vez más discípulo, más cristiano. Así termina una de sus cartas más famosas: Soy trigo de Dios, y he de ser molido por los dientes de las fieras, para llegar a ser pan limpio de Cristo… Ahora empiezo a ser discípulo”.

Y además, hoy 17 es el día mundial para la erradicación contra la pobreza. Sería raro orar con la Palabra de Dios hoy sin dejarnos interpelar por esto: “Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación”.

La primera lectura de Pablo nos presenta una eterna pregunta, solo aparente elección; ¿la fe o las obras? En ningún lugar San Pablo lo presenta como una disyuntiva, ¡al contrario! La fe, se muestra por las obras, pero que ingenuidad sería pensar que por puras obras movemos el mundo o ganamos el beneplácito de Dios… Y, sin embargo, lo tenemos metido dentro!

Sólo Dios es Dios. Todo es gracia. También mis obras, mi libertad, mi deseo de empeñar mi vida por quienes más lo necesitan. Hoy es un buen día para no quebrar la vida e impedir que nuestra fe y oración vaya por un lado y nuestras obras por otro. NO echemos balones fuera. Será juzgada “esta” generación, cada una de ellas, la “nuestra, la de quien se acerca a leer el Evangelio siglo tras siglo, porque cada uno de nosotros es responsable en su momento de lo que puede hacer. Optar por los pobres en Cristo, no puede ser solo una pose espiritual; luchar contra la pobreza no puede ser sólo un sentimiento piadoso o una estrategia de partido. Como muestra, las palabras del Papa Francisco al visitar el pasado 1º de septiembre el centro de refugiados Astalli en Roma:
“La simple acogida no basta. No basta dar un sándwich si no se acompaña de la oportunidad de aprender a caminar sobre sus propios pies. La caridad que deja a los pobres tal y como están no es suficiente. La misericordia verdadera, aquella que Dios nos da y nos enseña, pide justicia, pide que el pobre encuentre su camino para dejar de serlo”.

Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

Comentarios

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Jacky.

Jacky.


el 17/10/13
Por la fe en Jesucristo, viene la justicia para los que creen.
Jesus, puesto en pie, exclamo con voz potente: El que tenga sed, que venga a mi. Pues el que cree en mi tendrá de bebé....De su seno brotaran ríos de agua viva. Juan 7, 37-38.
El Espíritu Santo se derramara sobre los que creen. El Espíritu de Dios llena al universo.

El que habla en nombre propio busca su propia gloria. Pero el que busca la gloria del que lo ha enviado, ese es un hombre sin maldad que dice la verdad. Juan 7, 18.

No ha nosotros, Señor, sea la gloria, sino a ti. Amen!.
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Joselito H

Joselito H


el 17/10/13
Dice la palabra ded Dios en este dia que la justicia de Dios se cumple en aquellos que tenemos fe, sin importer la justicia del mundo que generalmente es injusta con los mas desposeidos y que siempre se va a favor de los de arriba, por eso Senor te pido que siempre me ayues a confiar en Ti y a creer ciegamente en tu palabra donde esta la verdadera justicia que nos conducira a la vida eternal.
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martha

martha


el 17/10/13
Señor. sigue derramando el poder de tu espíritu en nosotros . Que tu misericordia hacia nosotros nos comprometa a servir con justicia, verdad y caridad a aquellos pobres especialmente de tu espíritu y por eso carecen de todo lo demás. Gracias por recordarnos que el Señor nos pide enseñar a pescar para siempre tener pescado Bendiciones..
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