Comentario al Evangelio del

Enrique Martínez, cmf

UNA COLUMNA PARA NUESTRA FE


 

         Hace muchos siglos, la evangelización de los Apóstoles se inició con una certeza: Jesús, que los había enviado, los acompañaba en ese tarea. Todos los días hasta el fin del mundo. El Señor, iba por delante de ellos. El Espíritu les inspiraba la palabra oportuna y les infundía la fortaleza frente a la adversidades y sinsabores de la misión. Pero llegaban los momentos de desánimo, la sensación de fracaso: Preguntadle al Apóstol Santiago.

          Los cimientos de nuestra fe se asientan sobre la roca de los apóstoles. Y, María, la Virgen del Pilar, no es ajena a lo que vamos construyendo. Su fiesta es una invitación a fortalecer y renovar esa fe. Más en este año de la fe que ya concluye. Podemos echar una mirada hacia atrás, no por nostalgia, sino para comprobar la multitud de hermanos nuestros (Hb 12, 1) que han vivido con hondura y verdad la fe en Jesucristo. Hoy, como el Apóstol Santiago, también necesitamos ser sostenidos y acariciados por la mano de la Madre del Señor. En nuestros desvelos, luchas, fatigas, desánimos, incomprensiones y contrariedades como discípulos de Jesús, ella pone su Pilar debajo de nosotros para que no tiremos la toalla en nuestro empeño de llevar a Jesús hasta los últimos confines del orbe.

         Nuestra Sra del Pilar en Zaragoza es una imagen pequeñita de una mujer con su hijo en brazos. La rodea una enorme corona que imita un sol resplandeciente. Está colocada sobre un pilar de piedra, que se ha ido desgastando por nuestros besos cariñosos, hasta hacerle casi un boquete.

          Esto de la columna desgastada me sugiere que algo parecido le ha ido pasando ella. María en el Evangelio es una figura discreta, que aparece en muy pocas escenas, y de la que se nos han conservado muy pocas palabras. Con el paso de los siglos, y seguramente por el cariño y la admiración que despertó los cristianos, se convirtió en «otra cosa». Empezamos a rodearla de elementos extraños. Así, en distintas épocas de la historia, nos la han pintado arrodillada en su casa sobre un reclinatorio, rodeada continuamente de ángeles, vestida de gran dama del Renacimiento, coronada de florecitas por pajaritos que revoloteaban alrededor de su cabeza... la fuimos llenando de coronas, mantos, joyas, privilegios...  Pero «no era ella». Nos la presentaban como la mujer recogida en casa, ocupada en las tareas del hogar, obediente a José y cuidando del Hijo, ¡muy pasiva!, como en las nubes... Con frecuencia se la hecho sujeto de extrañas revelaciones bien poco evangélicas, de mensajes de condena y amenazas. Hasta el punto de llegar, en algunos casos, a eclipsar, a ocupar el lugar de su propio Hijo. La fuimos convirtiendo en una mujer digna de admiración, devoción y adoración... a la vez que la alejábamos de nuestra vida real, y perdíamos su verdadero sentido y misión.

           El Concilio Vaticano II y después el gran Pablo VI, ya se dieron cuenta de todo este lío, y nos hicieron una invitación a revisar nuestro culto mariano, la teología, y a suprimir todo lo legendario, fantasioso y mágico, para recuperar a María del Evangelio. Y comenzamos una tarea de demolición que ha traído dos consecuencias:

- Algunos cristianos siguen a lo suyo, y siguen tratándola como una especie de diosa, y haciéndola objeto de todo tipo de excesos e incoherencias.

- Otros, particularmente los más jóvenes, «se han quedado sin Madre». No saben qué hacer con ella. No saben relacionarla con su vida de fe, con lo que viven cada día. Se les ha perdido entre dogmas, extraños privilegios y gracias que no terminan de entender. Incluso ven en ella el tipo de mujer obediente, pasiva, callada... que muchas mujeres están tratando de superar.

      El Evangelio es el que pone las cosas en su sitio. ¿Qué tenemos que buscar en esta mujer, a la que aclamamos como el “Pilar de nuestra fe”?

- María, en primer lugar, es la Mujer del «Haced lo que él os diga». Su primer empeño es que pongamos la atención en quien más se la merece: su Hijo. Cada vez que nos tomamos en serio las palabras de Jesús, le estamos dando un alegrón. Este es el mejor culto que le podemos dar.

- En segundo lugar: María es la mujer del «Hágase en mí todo lo que has dicho». Es la que escucha la Palabra con atención, y la cumple. Dios puede hacer con nosotros las obras grandes que ha soñado para nuestro bien. María, la Mujer que guardaba la Palabra en su corazón, tratando de comprenderla y aplicarla a su vida.

- En tercer lugar: Ella fue una mujer en un pueblo perdido del Imperio, que sufrió las incomprensiones de su embarazo; emigrante huida a Egipto (y ya sabemos lo mal que lo pasan muchos de ellos); no pocas veces desconcertada al no entender el comportamiento de su Hijo. Tuvo que ver cómo su Hijo iba fracasando en su tarea, y se lo quitaban clavándolo en una cruz. Su vida estuvo muy envuelta en sufrimientos y dificultades. Peregrina de la fe. No le llegaron telegramas celestiales, ni más Mensajeros angelicales que le aclarasen o resolviesen las cosas. Su realidad no fue muy distinta de la de cualquiera de nosotros. Pero sí que fue la mujer de la fe, la esperanza, y el amor incondicional.

- En cuarto lugar: Si leemos el cántico que ella misma proclama en el Evangelio (de Lucas), María no tiene nada de pasiva, callada, conformada encerrada en sí misma. Allí grita proféticamente, sin temor y orgullosa, que su Dios dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes, que a los hambrientos los colma de bienes, y echa de su lado, vacíos, a los ricos. María destila Evangelio, compromiso con los pobres, inconformismo con la situación social, una gran sensibilidad hacia las necesidades de la gente de su pueblo. Por eso, me imagino que estaría encantada de que sus hijos la dejaran repartir lo que vamos dejando a sus pies... entre esos otros hijos que lo necesitan todo para sobrevivir.

- Para terminar, ella es, por voluntad de Jesús, nuestra Madre. Y como buena Madre, nos da orientaciones de vida, está al lado en los momentos difíciles (junto a la cruz), nos llena de confianza en nosotros mismos, se esfuerza porque seamos hermanos de todos los hombres, alrededor de la mesa del Señor; sufre cuando no hacemos caso a su Hijo. Reza, (ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte).

 

        Arrimarse al Pilar de Zaragoza, visitarla en su Basílica, celebrarla en esta fiesta de hoy es escuchar el susurro de las aguas, no tanto las del Ebro, cuanto las del Espíritu, que nos invitan, especialmente en estos tiempos recios, a que no dejemos de avanzar en el conocimiento de Jesús, y en procurar -como Santiago y como todos los que nos llamamos discípulos de su Hijo- que todos los hombres le conozcan, le sirvan y le amen.

Enrique Martínez, cmf

Comentarios
JAUME DIAZ JAUME DIAZ
el 12/10/13
EN LA PRIMERA LECTURA NOS LLAMA QUE RECORDEMOS CUANDO SE TRASLADO EL ARCA DONDE ESTARIA DEFINITORIAMENTE PARA LOS ISRAELITAS HICIERON Y PREPARARON CANTOS CON ISNTRUMENTOS Y CANTARON OFRECIERON HOLOCAUSTOS Y SACRIFICIOS DE COMUNION CON DIOS Y BENDIJO AL PUEBLO DE ISRAEL


EN EL EVANGERLIO DE HOY SE TIENE PRESENTE UNA FRACE QUE TIENE MUCHA RELEVANCIA PARA CADA CRISTIANO PUES NOS DICE QUE DICHOSOS LOS QUE ESCUCHAN LA PALABRA DE DIOS Y LA CUMPLEN . Y AQUI LA REFLEXION DE EVANGELIO PARA MI POR QUE ME HACE EL LLAMADO A CUMPLIR LA PALABRA DEL SEÑOR JESUS Y QUE DICHA PARA EL QUE LA CUMPLE Y YO QUE TRASTABILLEO EN EL CAMINAR DE LA IGLESIA Y LAS COSAS DEL SEÑOR ME DICE CUMPLE LA PALABRA DEL EVANGELIO Y SERAS DICHOZO PARA EL DIOS PADRE Y ESPIRITU SANTO


EN LA PRIMERA LECTURA QUE TE » ver comentario
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jose manuel jose manuel
el 12/10/13
Como zaragozano os deseo a todos Feliz Día del Pilar
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Txetxu Txetxu
el 12/10/13
Me ha gustado mucho el comentario. Nos ha aclarado la verdadera imagen de María, respetemos y admiremos lo que fue y lo que sería hoy. Con esta sencilla y corta palabra "fiat", si, María nos invita a revisar nuestra Fe, recordando sus palabras "HACER LO QUE EL OS DIGA".
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Viriato Viriato
el 12/10/13
Acertado y oportuno el comentario homilético de Enrique. Se hace necesario desmitificar la imagen de María, que con todo el atrezo que ha venido recibiendo ha llegado a casi perder el sentido profundo de su papel como madre de Cristo Jesús.
Porque el problema de los mitos es que fácilmente se prestan a la idolatría, y una vez colocados en el pedestal resultan “útiles” para las súplicas de los egos extraviados... y nada mas.
María desde su “¡Fiat! ” es sobre todo una bellísima referencia de vida para el cristiano, -a imitar mucho mas que a suplicar- una referencia de fidelidad al Padre y al hijo; y lo mas positivo será no sacar su figura del contexto evangélico por el riesgo que esto tiene de que le hagamos perder su autenticidad.
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carmen carmen
el 12/10/13
Que bonita esta refleccion que acabo de leer,ella en distintas apariciones madre del pilar inmaculada concepcion y muchas apariciones es la misma humilde madre del senor y madre nuestra no olvidemos nunca dirijirnos primero a su hijo como ella nos dice en lad bodas de cana haced lo que el os diga
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moralitos moralitos
el 12/10/13
María es ejemplo privilegiado de lo que es ser una verdadera Cristiana. Su misión la llevó a cabo a la perfección: SE DISMINUYO PARA QUE SU HIJO CRECIERA Y FUESE CONOCIDO Y AMADO. Siempre lo tuvo bien claro y nunca ELLA trató de usurpar su lugar. Esto lo aprendió Jesús de su madre: MEJOR, FELICES AQUELLOS QUE ESCUCHAN LA PALABRA DE DIOS Y LA CUMPLEN. ¿Cuántas veces no habrá escuchado Jesús estas palabras por boca de su madre?
Por seguro que muchas veces porque María fué con José sus grandes y primeros maestros en este mundo nuestro. Los evangelios no narran en detalle las enseñansas de Maria a Jesús. Sin embargo, de Jesús fluían muchas cosas de María. Los católicos amamos a María porque ella irradía la luz que sale de su HIJO. María no es la luz como tampoco la lun » ver comentario
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Jacky. Jacky.
el 12/10/13
"Hijo, ahí tienes a tu Madre; Madre, ahí tienes a tu hijo; y Juan se la llevo a su casa".
Gracias Virgen Maria por darnos a Jesus... Gracias Jesus, por darnos, en el discípulo amado, Juan, a tu Madre como nuestra Madre. Y se la llevo a su casa, le abrió el corazón, que es la puerta del alma y allí se quedo con El...Dichosos somos los que además de tener la madre que nos parió, cuido, educo, alimento; tenemos el Precioso Tesoro de Gozar del auxilio de la siempre Virgen Maria, como Madre, intercesora, abogada, co-redentora, protectora, consoladora, amiga.
Bendita Eres eres entre todas las mujeres! Salve Reina!
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Irenarco Cala B Irenarco Cala B
el 12/10/13
María, "muy amada de Dios". Dichosa por hacer la voluntad de Dios-de aquí en adelante todas las generaciones la llamamos Bienaventurada:: Dios te salve María...Dios salve a ésta humanidad agobiada y dolida . En el nombre del Señor Jesús. Amén
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HERLIS90 HERLIS90
el 12/10/13
MARIA ES EL PRIMER SAGRARIO SANTO DONDE PERMANECIO EL HIJO DE DIOS, HERMANO NUESTRO. PERMANECIO POR NUEVE MESES, ES LA MUJER BENDITA EN TRE LAS MUJERES, LA MAS HUMILDE EN QUIEN DIOS PUSO LA MIRADA PARA QUE SEA LA MADRE DE JESUS. ES EL EMJEMPLO DE MUJER, MODELO DE FIDELIDAD POR SU HIJO, PERMANECIO BAJO LA CRUZ HASTA LAS ULTMOS MINITOS DE VIDAD E SU HIJO. LA LECCION QUE NOS DA, ES QUE MARIA ESTA SOLIDA EN SU FE, POR MAS FRACASOS QUE PASABA POR SU VIDA, ELLA CONFIO EN DIOS. CONFIEMOS EN DIOS HERMANOS.....
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