Comentario al Evangelio del

Enrique Martínez, cmf

LE VIERON ORAR


 

            La lectura de este Evangelio me ha hecho pensar en el esfuerzo continuado,y a menudo infructuoso de tantos como trabajamos en el mundo de la pastoral (jóveneso no jóvenes) por invitar a que la oración sea una constante en la vida cotidiana, con todo tipo de «argumentos». Parece que no es tan difícil «convencer»para que asuman compromisos de todo tipo en la vida cristiana comunitaria, o en actividades catequéticas o de voluntariado. Pero lo de orar... E incluso la propia experiencia personal: tengo que reconocer que «fácilmente» dejamos el tiempo de encuentro con Dios Padre... por mil razones («justificadas», o no).

Recordaba esta «curiosa» oración de Louis Evely:

Señor: me aburro soberanamente en la oración.

Te aseguro que no voy a estar contigo mucho tiempo; si tú no me echas una mano y me detienes, me marcharé dentro de dos minutos; Ya estoy aburrido y se me han ocurrido un montón de cosas que hacer. Haz que me quede, retenme un poco más, enséñame a orar. 

           Jesús ha estado orando en un lugar recogido, pero «a la vista» de sus discípulos. Y les han entrado «ganas» de que Jesús les enseñe a orar. Es curioso. No parece que Jesús tomara la iniciativa de enseñarles, como hacían casi todos los profetas y maestros espirituales («como Juan enseñó a sus discípulos»).  Ni nos consta que hiciera cosas especiales o llamativas en sus momentos de oración. Pero algo llama la atención de los suyos, que le piden que «comparta su oración», que les enseñe «su» oración.

          Por una parte es el propio testimonio orante. Seguramente que pocas veces nos «ven» orar las personas con las que compartimos la fe y la catequesis. Tal vez nos puedan haber visto «rezar» la Liturgia de las Horas, o  participar en distintas celebraciones «litúrgicas» como la Eucaristía y otras... Pero parece no ser suficiente. Han cambiado los tiempos y las costumbres: en tiempos de Jesús a la gente les gustaba que «les vieran» orar por calles, plazas, sinagogas y Templo. Ya no es así. En todo caso, lo que no es tan habitual es que «compartamos» nuestra experiencia personal, íntima, «libre» de diálogo con el Padre, el Hijo y el Espíritu. Tengo que reconocer que buena parte de mi experiencia orante no me ha venido tanto de «lecturas» (que también), cuanto por la oración compartida de compañeros y formadores.

          Por otra parte: los apóstoles comprueban que Jesús tiene continuamente presente al Padre, que es su «centro» y continua referencia. Que habla de él y actúa en su nombre (como él y de su parte), y que la palabra más significativa para él es que se siente «hijo amado» del Abbá. Deducen que su oración no será tanto a base de «rezos» (aunque es claro que los Salmos y el resto de la Escritura forman parte de su oración), cuanto una «relación» que se fortalece en esos momentos. Jesús NECESITA escuchar al Padre y leer la presencia del Padre (sus huellas, su trabajo continuo como Creador y Salvador en favor de los hombres)  en las cosas de su vida cotidiana (el Reino que ya está presente en medio de nosotros), ser consciente de sus tentaciones, encontrar en él la fuerza en los momentos de desconcierto y desánimo, empaparse de esa misericordia que le permite perdonar, acoger y sanar... Discernir continuamente su voluntad, para que no se haga mi voluntad, sino la tuya...

          Jesús compartirá con ellos su experiencia orante, su intimidad con el Padre, recogiéndola en una plegaria: el Padrenuestro. No es, por tanto, un rezo más, o un rezo «especial», sino el resumen condensado de los «contenidos» y vivencias de sus tiempos de oración.

       Descubre uno que tiene mucho que «aprender» y cambiar en esto de la oración... para poder contagiar las ganas, o motivar a otros. Se da uno cuenta, de nuevo, que no sé orar como conviene (Rm 8, 26). Por eso, creo que no debiera faltarnos nunca la invocación del Espíritu de Jesús para que venga en ayuda de nuestra debilidad, e interceda por nosotros. Que antes de cualquier oración (y del Padrenuestro en particular, para no rezarlo como un estribillo medio inconsciente), repitamos con deseo sincero lo de los discípulos: Señor, enséñanos a orar. Nunca lo habremos aprendido del todo. Y el Señor nos invitará a profundizar con calma y esperanza en el «Padrenuestro», para que nos sintamos un poco más cada día «hijos amados» y necesitados de él.

Enrique Martínez, cmf

Comentarios

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Fernando
Fernando

el 7/10/13
Que oración tan maravillosa nos enseña nuestro señor Jesucristo. y como dice la oración que se aga siempre tu voluntad y no la nuestra
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Mª Eugenia
Mª Eugenia

el 8/10/13
Le pido al Señor que sepa perdonar a los que me ofenden, que no les tenga rencor, porque sino no puedo decir "......perdona nuestras ofensas como también perdonamos a los que nos ofenden....". Con tu ayuda lo puedo todo, pero sin Ti no soy nada.
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luis b.
luis b.

el 8/10/13
hay que aprender a doblar rodillas y dejar todas las cosas el mundo que nos lleva al pecado y ahi decirle al PADRE esenanos a ORAR
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José Mendoza
José Mendoza

el 9/10/13
En este mundo bebemos estar con las rodillas en el suelo y con el corazón en el cielo...
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Emilia.
Emilia.

el 9/10/13
La oración es el dialogo más íntimo que tenemos con el Señor, hay que aprender a entregarnos como nos lo enseña Jesús en el Padre Nuestro
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Coqui de Iguazú
Coqui de Iguazú

el 9/10/13
Pocas palabras de Jesús pero un contenido profundo para meditar y cambiar del hombre viejo al hombre nuevo

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Librada María
Librada María

el 9/10/13
Señor enséñame a orar para hacer tu voluntad y no la mía,aumenta mi fe y confianza en saber que siempre estas a mi lado y me darás fuerzas para ayudarme a mi y ayudar a mis hermanos.
C
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Ruth  soto
Ruth soto

el 9/10/13
si es verdad Que esta oracion Que nos deja Jesus es muy bonita pero tambien debemos perdonar alos Que nos ofenden si no como le voy a desir asi como nosotros perdonamos alos Que nos ofenden pidamosle a dios Que nos ayude.
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Jacky.
Jacky.

el 9/10/13
Si a la oración, al dialogo con Dios se refiere, es tan personal como diferente entre unos y otros pero siempre funciona si tenemos confianza en El Receptor... Vienen a mi mente las palabras de un filosofo que dijo que: " solo se, que no se nada" es decir que mientras aprendía, mientras conocía cosas nuevas y mas profundas, se daba cuenta de que aun había mucho mas que aprender en el mundo de la ciencia, que tal sera en el mundo de lo espiritual...donde apenas se han escrito lo que conocemos en base a experiencias y aun a Dios nadie lo conoce por completo; todos somos sus obejas. Lo mas importante es que El es humilde con los que son pequeños a sus ojos y se revela para dejarnos saborear lo que nos tiene reservados a los que en El confiamos para mantenernos en la continua búsqueda de » ver comentario
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Veronica
Veronica

el 9/10/13
Enséñanos a orar, es lo que debemos pedir al Espíritu Santo para que nos regale el don de la fe, tener la confianza plena que Dios está con nosotros, comunicarnos con El como el mejor de los amigos, contarle nuestros problemas, necesidades y ante todo darle gracias a Dios por el don de la vida, porque así tenemos otra oportunidad para seguir cambiando y hacer la voluntad del Padre tal como lo pide Jesús en esta bella oración.
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Tania Lopez Ven
Tania Lopez Ven

el 9/10/13
que maravilloso es conocer la palabra de Dios que humilde que sencillo nos enseña la bondad el amor la unión la entrega tenemos mucho que agradecerle mi señor Dios y poco que pedirle infinitamente gracias por darnos salud amor humildad bienestar en el trabajo tu hija que te ama muchísimo tania lopez ventura
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Gabriela
Gabriela

el 9/10/13
Pido que rezemos unos por otros, para que que Dios nos llene de paciencia y comprensión para lograr perdonarnos unos a otros. Y que de nuestros labios salgan más palabras que bendigan y corrijan con cariño, en lugar de con enojo. Amen
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Jannet
Jannet

el 9/10/13
El Evangelio de hoy es muy corto, pero nos enseña mucho. Hay q pedirle al espiritu de dios que nos de discernimiento para entenderlo, predicarlo y practicarlo, porque cada día me siento más necesitada de la palabra de DIOS.
Feliz día.
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