Comentario al Evangelio del

José María Vegas, cmf

El vil metal y el Reino de Dios

Al leer la primera lectura caemos en la cuenta de que la especulación, el fraude y la explotación del hombre por el hombre son cosas que vienen de antiguo. No hace falta esperar el advenimiento del capitalismo para encontrarnos con ese proceder injusto. Ni tampoco hay que esperar a que aparezcan los críticos del capitalismo y del neoliberalismo para encontrar la indignación y la protesta contra esos comportamientos inmorales. Quien piense que “la religión” se ha dedicado tradicionalmente a justificar la injusticia o la pasividad ante ella en este mundo en nombre de un futuro paraíso celeste, es que no ha leído nunca los textos del Antiguo Testamento. Sobre todo (aunque no sólo) los profetas descalifican la falsa religiosidad de los que elevan oraciones a Dios y le ofrecen sacrificios, mientras explotan a sus semejantes cometiendo todo género de injusticias en el campo social y económico. En múltiples textos proféticos se subraya con una fuerza tremenda que el ver­dadero sentido religioso requiere como condi­ción la justicia, el derecho, la atención de los necesitados. Sin esto, los sacrificios y todos los actos de culto le son aborreci­bles a Dios, que expresa por boca de sus profetas el hastío que le producen holo­caustos y sacrificios realizados por corazones tor­cidos, insensibles a los sufrimientos de los pobres. Al texto que leemos hoy, del profeta Amós, especialmente sensible en este campo, se podrían añadir muchos otros (cf. Am 5,22; Os 6,6; Zac 7,10; Is 1,11-17). Los deberes de justicia son tan “sagrados” como los deberes directamente relacionados con Dios, precisamente porque es en el hombre, imagen y semejanza de Dios, en donde encontramos el ámbito principal para mostrar la verdad de nuestras actitudes religiosas.

Pero, por otro lado, el cumplimiento de nuestros deberes de justicia no debe servirnos de excusa para distraernos de nuestra relación con Dios. Son dimensiones profundamente implicadas entre sí, pero cada una de ellas tiene su espacio propio. Precisamente, la parábola del administrador injusto del Evangelio nos ayuda a comprender esa mutua implicación y, al tiempo, la especificidad de cada uno de ellos. Esta parábola hace pie en un problema administrativo y de falta de honestidad para enseñarnos una verdad más profunda. El administrador infiel se encuentra en una situación de gran apuro, prácticamente sin salida: pillado en su deshonestidad, no encuentra alternativas válidas para poder “salvarse”, en el sentido más inmediato de la expresión: ni el trabajo físico ni la mendicidad son salidas válidas para él. De ahí que busque la salvación por medio de la astucia, haciendo que los deudores de su amo se conviertan en deudores suyos, y así poder ganarse su favor futuro.

¿Debemos entender que Jesús alaba esa astucia deshonesta, en la que el fin justifica los medios, cualesquiera que estos sean? ¿No estaría esto en flagrante contradicción con lo que escuchamos en la primera lectura, en la que se condena sin paliativos el fraude y el engaño? La clave para entender la provocativa parábola de Jesús está en las palabras con que la concluye: “los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz”. Ese “con su gente”, que puede entenderse además como “en sus asuntos”, indica que también nosotros debemos ser astutos, sagaces, inteligentes, con nuestra gente, en el asunto que nos ocupa, si es que somos hijos de la luz. Así como hay que tener habilidad para “salvarse” de las situaciones apuradas en que nos pone la vida, así debemos saber cuáles son los medios para que nos reciban “en las moradas eternas”. Porque, en un cierto sentido, todos somos hijos de este mundo y todos estamos llamados a ser hijos de la luz. Y la cuestión está en que, con frecuencia, mostramos un interés, una sagacidad y una habilidad para resolver nuestros asuntos mundanos, que brilla por su ausencia en el asunto capital de la salvación religiosa, en la que se decide nuestro destino de manera definitiva.

¿En qué consiste esa habilidad, astucia y empeño para que nos reciban en las moradas eternas? Siguiendo con la lectura del Evangelio nos encontramos con una frase de Jesús todavía más enigmática que la anterior. ¿Qué significa hacerse amigos con el dinero injusto? Posiblemente no debamos entender aquí el adjetivo injusto como una cualidad que el dinero puede tener o no, sino como un adjetivo explicativo, que expresa y subraya una cualidad propia del objeto en cuestión; como cuando decimos “la fría nieve” o “el sol ardiente”. Jesús estaría usando una expresión coloquial, como cuando en español decimos “el vil metal”, aludiendo a las pasiones (la avaricia, la codicia, la ambición…) que suscita, sin que queramos decir que toda relación con el dinero haya de ser deshonesta.

Precisamente, el trato con el injusto dinero, con el vil metal o con los bienes y los asuntos pasajeros de este mundo (económicos, políticos, sociales, etc.) son parte esencial de nuestro camino hacia las moradas eternas. Es en el trato con estos bienes, reales, pero no definitivos, donde se pone a prueba si somos realmente hijos de la luz o sólo hijos de este mundo. Los que son sólo hijos de este mundo se entregan a estos asuntos en cuerpo y alma, y por obtener este género de bienes son capaces de vender su alma al diablo, de hacer todo tipo de pactos con el mal, de cometer todo género de injusticias; se hacen así siervos del dinero y de los bienes que desean poseer. Si somos hijos de la luz, entonces estamos llamados, no a inhibirnos de estas dimensiones de nuestra vida (también somos hijos de este mundo), sino a llevar a ellos la luz, a iluminarlos con la sabiduría que nos viene de Dios, a usarlos sin entregarles nuestro corazón ni hacernos servidores suyos. Hacerse amigos con el vil metal (y con todo lo que ello significa) quiere decir establecer también en este ámbito relaciones nuevas, no marcadas por el interés egoísta y la idolatría del dinero, sino por la justicia (aun a costa de perder a veces en los propios intereses), y más allá de la justicia, por la generosidad. No hace tanto (hace tres domingos) escuchábamos en el evangelio cómo Jesús nos exhortaba a invitar no a aquellos que pueden correspondernos, sino a los pobres, lisiados, cojos y ciegos, que no pueden pagarnos pues la paga será cuando resuciten los muertos (cf. Lc 14, 13-14). Con el vil metal o el injusto dinero es posible realizar obras de justicia, establecer relaciones nuevas y fraternas, acoger a los necesitados, en una palabra, hacerse verdaderos amigos (que no lo son por interés, si es que son verdaderos). En medio de los asuntos cotidianos que nos ocupan, preocupan y agobian, podemos vivir de tal manera que nos hagamos amigos de Jesús, que vive y sufre en los necesitados. La frase entera de Jesús es altamente significativa: “Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas”. No dice, “por si os falta”, sino “cuando os falte”; pues esos bienes por los que nos afanamos a causa de las necesidades de la vida nos han de faltar con seguridad: nadie puede llevarse a la tumba su fortuna. Pero los bienes que hayamos acumulado en honradez, justicia y generosidad (precisamente en el trato con aquellos otros bienes efímeros) serán los que nos abran el camino a las moradas eternas, pues serán el vínculo de la amistad con Jesús, ganada en el trato con sus pequeños hermanos.

Entendemos, pues, que los bienes de esta tierra, que nos ocupan y preocupan, y los bienes de allá arriba no son extraños entre sí. En los primeros se hacen ya patentes los valores del Reino de Dios, dependiendo de cómo nos relacionemos con ellos. Es en el trato con ellos como se pone a prueba si somos o no de fiar, si somos responsables, honestos, justos, generosos y desprendidos. Y es Jesús, amigo y maestro, el que nos enseña la justa jerarquía de todos los bienes.

Así vamos entendiendo la mutua implicación de los dos órdenes, mundano y religioso, que no tienen ni que mezclarse indebidamente, ni tienen por qué estar en guerra o en conflicto (aunque lo estén frecuentemente). En esta clave podemos entender las palabras de Pablo en la carta a Timoteo, que no habla de economía, sino de política. La necesaria autonomía de estos órdenes (el más externo de la vida social, económica y política, regido por el derecho; y el más personal, ético y religioso, que atañe a la conciencia) pueden y deben tratar de coordinarse desde el mutuo respeto y la cooperación. Igual que en la economía, también en la política es posible ver las semillas del Reino de Dios, en la medida en que en ella ha de procurarse por la vía jurídica la justicia, la paz y el bien de la persona humana. Si nos parece que los “hijos de este mundo” tienen más habilidad para imponer en estos órdenes sus criterios, tratando con frecuencia de exiliar de ellos cualquier vestigio del Reino de Dios, nosotros, llamados a ser hijos de la luz e implicándonos sin temor en todos esos asuntos, hemos de tratar de iluminar el sentido trascendente de los bienes pasajeros de este mundo, de modo que podamos así dar a conocer también la voluntad salvífica de Dios, del Dios que se ha encarnado en Jesucristo, y que “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”.

Comentarios
Consuelo Consuelo
el 20/9/13
Hola, me gusto mucho la explicacion, ya que me confundi en el evangelio y ya me quedo claro...

que Diosito los bendiga¡
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victoriasnchez victoriasnchez
el 21/9/13
El evangelista Lucas,nos presenta hoy la parábola del
administrador astuto.
Nos recuerda:"Quien es de fiar en lo poco,también en
lo importante es de fiar".
Nos presenta una llamada a la exigencia;a pensar, que
esta vida que tenemos no es nuestra;es un don que
gratuitamente hemos recibido de Dios.
Jesús,nos dice:"Adminístrala bien,para tu provecho y
para el de los demás".
¿Y cómo? Respuesta exigente la de Jesús:"No podéis
servir a Dios y al dinero".
Nos invita a que nos hagamos ricos en "FIDELIDAD Y
AMOR".
Debemos preguntarnos:¿Administramos bien lo que
Dios nos da?¿Somos fieles? ¿Somos conscientes de que no podemos servir a Dios y a las riquezas?
¡Qué difícil! ¡Qué dilema! De entoces,de ahora, y de
siempre...
Cuando casi todo lo que nos rodea, nos invi » ver comentario
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mario zambrana mario zambrana
el 21/9/13
Muy buena reflexión, a la comparación del dinero injusto, me gusta el titulo de una obra" dinero maldito" de Alberto Masferrer.
RESUMO LA IDEA DEL EVANGELIO CON ESTA FRASE.
Hacerse amigos con el vil metal (y con todo lo que ello significa) quiere decir establecer también en este ámbito relaciones nuevas, no marcadas por el interés egoísta y la idolatría del dinero, sino por la justicia (aun a costa de perder a veces en los propios intereses), y más allá de la justicia, por la generosidad. No hace tanto (hace tres domingos) escuchábamos en el evangelio cómo Jesús nos exhortaba a invitar no a aquellos que pueden correspondernos, sino a los pobres, lisiados, cojos y ciegos, que no pueden pagarnos pues la paga será cuando resuciten los muertos (cf. Lc 14, 13-14). Con el vil me » ver comentario
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PEDRO OROZCO PEDRO OROZCO
el 21/9/13
Este Evangelio nos recuerda que somos administradores, no dueños y por tanto debemos dar cuenta de lo que Dios nos ha confiado. Entendamos la astucia como el ingenio y la creatividad para actuar, para mejorar, para hacer el bien.
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MARIELA PLAZAS MARIELA PLAZAS
el 22/9/13
Gracias DIOS por ayudarme a comprender quien soy y agradecerte porque los bienes que realmente tengo son los que tu me das, el don de la vida del que se desprende todos los demas dones. Ayudame a administrarlos con honestidad para donarlos a los demàs. Y a vivir de tu palabra que es mi escudo. Ayùdame Señor.
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yolanda yolanda
el 22/9/13
Gracias por la reflexion, me ayudo a entender lo de "cuando el dinero nos falte", . Me encanta las palabras de Jesus cuando dice " El que es fiel en cosas pequeñas,tambien es fiel en las grandes"
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juliab juliab
el 22/9/13
Gloria a Dios, queridos hermanos en Cristo Jesus y Maria. Gracias por esa explicacion tan hermosa del las lecturas de hoy domingo/22/13. Esto no ha pasado, en la actualidad ocurre y, no se dan cuenta o no se quieren dar cuenta que mas tarde o que mas temprano, tenemos que rendirle cuenta al Creador.La paz del Altisimo, quede con vosotros. Amen
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Patricia Patricia
el 22/9/13
Las lecturas de hoy no solo me cuestinana sobre el buen uso del poder o del dinero; sino más en al ámbito de familia; si es que no estaré siendo injusta con alguien? ¿quién la primera persona en mi vida?. Y en ambito social, estoy siendo solidaria con los más desfavorecidos?. Tambien me dice que debo ser la luz de Cristo en donde me encuentre.
Gracias por el comentario de la lectura.
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carlos carlos
el 22/9/13
dios en su infinita misericordia siempre esta a y siempre nos abla aestar despierto preparados sobretodo en oracion mirando alos hermanos que nos nesecitan oy jesus te esta ablando animando q estas asiedo conlas vendisiones q resives de mipadre
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viartola viartola
el 22/9/13
Este pasaje del Evangelio siempre ma ha costado enterderlo; gracias por la reflexión, aporta luz y anima a seguir en la fidelidad a las enseñanzas de Jesús.
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ubaldo ubaldo
el 22/9/13
tanto las lecturas como el evangelio, nos presenta una cadena de corruptos, especificamente en el evangelio se pone de manifiesto la astucia del administrador infiel, astucia que los hijos de la luz deberiamos de imitar pero no a traves de la corrupcion, sino a traves de la honestidad y la generosidad, porque pobres o ricos tenemos contacto con el dinero hermanos es un mensaje para meditarlo y pidiendo espiritu santo para ponerlo en practica en la vida cotidiana.amen..
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ubaldo. ubaldo.
el 22/9/13
gracias por tan buena explicacion del evangelio.me queda claro la astucia del administrador infiel, que es motivo de felicitacion, no asi su forma de actuar deshonesta. mil gracias que Dios los bendiga a todos. amen.
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JAVIER JAVIER
el 23/9/13
Tenía confusión con el evangelio del día de hoy, pero al leer la explicación ya me quedó claro.

Gracias.
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Ariana Ariana
el 25/9/13
Muy BonitooO
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angeles angeles
el 25/9/13
Gracias!! por hechar Luz en mi oscuridad, soy madre, esposa, ciudadana, y estudiante de Derecho, pero por sobre todo hija de Dios. en cristo y maria ssma.
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julio cesar julio cesar
el 22/10/13
q beloooooooooo
muy buenooooo
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