Comentario al Evangelio del

José María Vegas, cmf

Posponer para mejor amar

El evangelio de hoy comienza con unas palabras enigmáticas, casi escandalosas, que parecen contradecir, no sólo el espíritu del evangelio mismo, centrado todo él en el mandamiento nuevo del amor, sino, incluso, los (viejos) mandamientos de la ley de Dios, que, en el cuarto de ellos, nos mandan honrar padre y madre. Al exponer las condiciones para ser discípulos suyos, Jesús dice que para ello es preciso “odiar” a padre, madre, mujer (marido), hijos, hermanos y hermanas, incluso a sí mismo. Es verdad que el texto en español que hemos leído está edulcorado, y no dice “odiar”, sino “posponer”. Si leemos diversas traducciones de este pasaje, podemos encontrar términos tan variados como “odiar” (así, por ejemplo, la Biblia de Jerusalén), posponer, despreciar, etc. La versión griega usa, de hecho, el verbo “miseo”, que significa literalmente odiar. ¿Es que la fe y el amor a Jesús y a Dios conllevan un conflicto con las relaciones humanas, precisamente, las más inmediatas, de modo que elegir la fe y el amor a Dios implica renunciar o, al menos, dejar en segundo plano aquellas?

En realidad, parece que detrás del verbo “odiar” usado por Lucas se esconde una insuficiencia del arameo subyacente, que carece del matiz que nosotros expresamos en el verbo “preferir”. Esta forma de entender ese extraño “odiar” (o “aborrecer”, o “posponer”) lo confirma la versión de este pasaje en el Evangelio de Mateo, que se expresa positivamente: “el que ama a su padre o a su madre, o a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí” (10, 37).

Efectivamente, Jesús nos llama a una elección radical y sin componendas, que significa ponerlo a él en un primer lugar absoluto, en la cumbre de los afectos y de las preferencias. Sólo de esta forma radical y sin medias tintas es posible seguirle de verdad, ser realmente discípulo suyo. Pero esta preferencia radical y exclusiva, que conlleva “posponer” hasta los lazos afectivos más inmediatos, no significa una disminución o debilitación del amor que debemos a los nuestros, a nuestros padres, hermanos, mujeres o maridos, hijos, etc. Al contrario, la elección absoluta a favor de Jesús como nuestro único Señor y Maestro sana, purifica y fortalece nuestra capacidad de amar a todos, y también a los más cercanos, porque le da una medida nueva. Esa medida es, precisamente, el mismo Cristo y el amor con que nos ha amado. La apostilla “incluso a sí mismo” (en otras traducciones se dice “incluso a su propia vida”) aclara esto último: es Cristo el que ha despreciado su propia vida, al entregarla en la Cruz por nosotros. De ahí, también, la alusión a la Cruz: para caminar en pos de Jesús y ser discípulo suyo es preciso aceptar y tomar la cruz. Y esto no significa otra cosa que la disposición a amar hasta la entrega total de la propia vida. Amar dando la vida (despreciando la propia vida) significa tomar la decisión de amar sin condiciones, de poner el amor por encima de cualesquiera intereses, aficiones, valores que puedan disputarle a la fuente del amor (que es el mismo Cristo) el primer puesto en nuestros afectos, en el “ordo Amoris” de nuestro corazón.

Preferir a Jesús de manera exclusiva y sin componendas es conectarse a la fuente del amor verdadero, el mismo Dios. Es cierto que todo amor humano viene de Dios. Pero todos sabemos hasta qué punto el amor humano está herido, enfermo, debilitado y condicionado por el egoísmo, y, por tanto, dificultado por múltiples intereses, aficiones y valores que rivalizan continuamente en nosotros por ese “primer puesto” que Jesús reclama para sí. Y esta anemia de nuestros amores se manifiesta también en las relaciones más cercanas e inmediatas. ¡Cuántas veces los propios padres se quitan de encima a sus hijos pequeños, que les reclaman atención y amor, poniéndoles un DVD para que no les molesten mientras, por ejemplo, ven un partido de fútbol! Muchos matrimonios acaban mal por la incapacidad de tomar sobre sí la cruz de las inevitables limitaciones y defectos del otro. Muchos vínculos familiares se rompen por disputas ideológicas o económicas, a veces por grandes herencias, a veces por cuatro perras miserables…

Poner a Jesús en el primer lugar y preferirle por encima de todo significa valorar más el tesoro de la relación, de los vínculos familiares, de la amistad, etc., que nuestras aficiones o ideas particulares, la “razón” que creemos tener, o la fortuna grande o pequeña que tanto nos tienta, pero que no nos podremos llevar a la tumba. Ahora podemos entender también, por qué Jesús, al final de su llamada a una elección radical para ser sus discípulos, incluye además la renuncia a todos los bienes. No significa esto que todos, ni siquiera la mayoría, hayan de despojarse de todo lo que tienen para poder ser cristianos, sino que también debemos anteponer nuestra fe en Jesús a todo interés material, a todo egoísmo que grava e impide nuestra capacidad de amar.

El seguimiento de Cristo es una empresa que merece ser ponderada con cuidado. Emprenderla sin la disposición necesaria, pretendiendo compaginar la fe con actitudes y formas de relación incompatibles con ella, es iniciar un camino a ninguna parte, afrontar una batalla perdida de antemano. Si para construir torres y ganar batallas hay que contar con los medios adecuados, también para poder llegar a ser verdaderos discípulos de Jesús tenemos que estar dispuestos a hacer acopio de los medios necesarios, cultivando en nuestra vida las actitudes acordes con la fe que profesamos. En realidad la adquisición de estos “medios” puede hacerse sólo en contacto vivo con el Maestro, que nos los enseña, y con su gracia y nuestra cooperación los va haciendo crecer en nosotros. No se puede aprender a tomar la propia cruz más que en la escuela de Aquel que entregó su vida en la Cruz; no es posible preferir a Cristo antes que la propia vida más que si estamos vitalmente vinculados por la fe, la oración y los sacramentos con el que despreció su propia vida por amor nuestro.

Algo de esto nos enseña Salomón en la primera lectura. Él, considerado el hombre más sabio de su tiempo, tiene que reconocer que todos los conocimientos humanos, filosóficos o científicos, que con gran esfuerzo y no pocos errores vamos acumulando, no se pueden comparar con la sabiduría que Dios otorga a los que están abiertos a su enseñanza, y que sólo de Él es posible recibir, la sabiduría que salva, la sabiduría del amor. Jesús es el Maestro de esta sabiduría, que Dios nos ha enviado.

Decíamos al principio que esa aparente contradicción entre amar a Cristo y a los “propios” se resuelve cuando entendemos que preferir a Jesús es el mejor modo de amar de verdad y sin egoísmo a padres, hijos y hermanos. Al leer la carta de Pablo a Filemón, esa joya de la primera generación cristiana, entendemos, además, que gracias a esa preferencia nuestra capacidad de amar se amplía infinitamente, supera toda barrera y alcanza a todos. En Cristo, el Hijo de Dios, comprendemos que todos los hombres, sin excepción, son hermanos nuestros. Sin grandes proclamas ni manifiestos contra la monstruosa inhumanidad de la esclavitud, Pablo se limita a descubrirle a su amigo y discípulo Filemón que Onésimo, su esclavo, su propiedad, es, en realidad, hermano suyo en Cristo. Sin solemnes alardes ideológicos, Pablo había lanzado la carga de profundidad que habría de terminar con esa institución odiosa y contraria al plan de Dios. Y ahí vemos con toda claridad, con toda su fuerza, hasta qué punto preferir a Cristo por encima de todo es el mejor modo de amar a todos con un amor puro y un corazón indiviso, de superar barreras y conflictos, de poner las bases de un mundo nuevo y fraterno.
 

Comentarios

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ma trinidad
ma trinidad

el 6/9/13
gracias a ciudad redonda me apoyo para hacer la monición Dios Bendiga esta causa y a todos ustedes, el comentario de la palabra es magnifico el exegeta que lo escribe es muy iluminado por el espíritu. quien practica la palabra lo manifiesta ! Gracias ¡
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ma trinidad
ma trinidad

el 6/9/13
gracias a ciudad redonda me apoyo para hacer la monición Dios Bendiga esta causa y a todos ustedes, el comentario de la palabra es magnifico el exegeta que lo escribe es muy iluminado por el espíritu. quien practica la palabra lo manifiesta ! Gracias ¡
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Serenity
Serenity

el 6/9/13
De verdad es necesario que este Evangelio se lleve a la practica en nuestros dias , cuando vemos que tanta gente se olvida de Jesus y su Palabra, sustituyendole por los afanes de este mundo , que son nada , polvo ,comparado con El.
Que nuestra ceguera ,causada por las falsas luces de este mundo sea curada por la Verdadera Luz de Jesus , para que cojamos nuestras cruces de cada dia y le sigamos , Amen.
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victoriasnchez
victoriasnchez

el 6/9/13
En el evangelio de hoy Domingo XXIII del Tiempo
Ordinario,el evangelista (Lucas 14,25-33) presenta a
Jesús claro y radical, al decirnos: "Si alguno se viene
conmigo y no pospone a su madre,a su mujer,a sus
hijos,hermanos e incluso a sí mismo,no puede ser mi
discípulo".
Jesús nos expone con toda sinceridad,lo difícil de su
Evangelio.
Nos exige anteponer el ser, al tener;que los negocios y afanes de la vida, no sean serios obstáculos para
que la palabra del Señor arraigue en nuestro corazón
y produzca frutos abundantes.
Jesús , quiere compartir nuestro corazón,y ocupar el
primer puesto de nuestras preferencias.
Debemos preguntarnos ¿Seguimos de verdad a
Jesús? ¿No nos quedamos sólo en sentimientos,ideas,
palabras...? ¿Aceptamos realmente lo que cuesta?
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irenarco cala
irenarco cala

el 8/9/13
El Santo Evangelio de hoy me recuerda lo apartado que está el hombre de Dios; su patrón ha sido, mencionar a Dios pero no obedecerlo, es decir: vivir sin su gracia. Hay que dejar de pecar unirmos desde la familia en oración y ayuno y de ésta manera trataremos de dejar la soberbia que es la que lleva al ser humano a desobedecer la Ley de Dios. Feliz semana ojalá también sea santa.
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Beatriz
Beatriz

el 8/9/13
Antes de leer las lecturas, el salmo y el Evangelio tenia en mi Corazon una tristeza de la separacion de mi hija que se fue a New Jersey a estudiar. Le doy gracias al Espiritu Santo que lleno mi vida de saviduria le pido perdon a mi senor Jesus por el egoismo que tenia de no dejar ir a mi hija que sea Dios el dueno de su vida y me la siga bendiciendo. Amen
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Jorge Gómez M.
Jorge Gómez M.

el 8/9/13
Tanto la vida física como la espiritual, es un proceso de desarrollo, de crecimiento y maduración. Es un camino donde cada paso adelante deja atrás el paso precedente. Por eso no hay equívoco ni exageración cuando Jesús nos interpela a salir de la casa paterna para unirnos a su misión. ¿ Acaso el amor que recibimos de nuestros padres y el que profesamos a nuestros hijos no es precisamente para que, a partir de la familia, cada uno sea capaz de alzar el vuelo y emprender afuera sus propios retos ? Para seguir adelante siempre hay que dejar algo atrás. Olvidar esto es como querer construir una torre cuando no hay con qué, o como salir a la batalla sin tropa suficiente.



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Joselito H
Joselito H

el 8/9/13
Bendito sea mi Senor, en este Nuevo dia, gracias Padre Santo de amor y bondad, por darme una nueva oportunidad de vida.
Perdoname, Senor por las faltas cometidas esta semana que paso, ten compassion y misericordia de mi y ayudame a prepararme, Senor para ese encuentro con tigo y pueda yo disfrutar de la Gloria, amen.
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Jorge Gòmez
Jorge Gòmez

el 8/9/13
Leamos la carta de Pablo a Filemòn a la luz del texto evangélico: el Amor es liberador. Hasta los vínculos familares pueden transformarse en amarras cuando no los anima el amor. Por el contrario , quen ama es capaz de sobrellevar carcel y cadenas por el bien de los que ama; más aún, siendo él mismo prisionero,es capaz de lliberar un esclavo, una persona a quien se ha de amar como amigo, como hijo, como hermano.
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Liliana
Liliana

el 8/9/13
Doy gracias al Señor por la forma en que ilumina a quien escribe el comentario de las lecturas bíblicas ya que me ayuda a comprenderlas más profundamente y por lo tanto me ayuda a enriquecerme y a avanzar en este camino de seguir a Dios y buscar la santidad.
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ROGELIO
ROGELIO

el 8/9/13
SIENTO QUE JESUS NOS ESTA ILUMINANDO CADA DIA Y ME SIENTO FELIZ DE QUE EL SEÑOR NOS HABLE DEL VERDADERO AMOR.AMEN
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gloria
gloria

el 9/9/13
El dejar "todo" de lo que dice el evangelio d hoy se refiere a dejar seguridades, afectos,con plena disponibilidad para convertir la propia existencia en don y servicio para lo demás. Así nuestra vida tendrá sentido. El papa Francisco I, nos dice que salgamos , que las cruces están en el camino, en todo aquel hermano que necesita un encuentro personal con Cristo. Que debemos ser entonces callejeros de la fe.
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la milk n.n
la milk n.n

el 10/9/13
este evangelio es muy pero muy bueno para reflexinar ¡gracias!
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nanita
nanita

el 10/9/13
esmuy bn
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GILMA LUZ
GILMA LUZ

el 11/9/13
gracias Dios, por permitir tener la alegría de escuchar y conocer tu verdad, Dios dame Fuerzas para que cada día de mi vida siempre tenga tu palabra y tu espíritu santo en mi corazón y la de mi familia, te amamos Padre celestial, Gracias a ti y solo a ti.
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marina
marina

el 20/9/13
muy bueno el evangelio me lleno de alegria
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