Comentario al Evangelio del

Pedro Belderrain, cmf

“¡Por fin un día de feria!”, pensarán algunos hermanos. Es verdad; las fiestas nos agradan, pero al mismo tiempo pueden llegar a cansarnos. Hoy, de todos modos, la Iglesia recuerda también a algunos santos que podemos venerar. Les invito a fijarse en uno: el presbítero Sarbelio (Chárbel) Makhluf, de la orden de los maronitas libaneses, que vivió de 1828 a 1898, beatificado en 1965 y canonizado en 1977. Su condición de cristiano de Oriente recuerda la universalidad de nuestra fe y la coexistencia al interior de nuestra Iglesia católica de diversas tradiciones, ritos y sensibilidades. El Espíritu del Señor sigue usando mil caminos para hablarnos; no nos empeñemos en ponerle barreras y fronteras.

La figura del P. Chárbel evoca también la pasión por descubrir la voluntad del Padre que hemos contemplado ayer y anteayer en Brígida y María Magdalena, y pone ante nuestros ojos la importancia del desierto, de la dedicación en profundidad a la oración y de que no concedamos en nuestras vidas a los ajetreos del mundo un lugar que no merecen.

En el desierto encontramos en la lectura del Éxodo al pueblo de Israel. Como tantas otras veces sus actitudes se parecen mucho a las nuestras. Quienes han sido singularmente amados por Dios, quienes son objeto de su preocupación y cariño, quienes han sido librados de la mano opresora del Faraón, añoran las ollas de Egipto y tiempos pasados que parecen mejores. (¡Cuántas veces hemos vivido episodios semejantes en el caminar postconciliar de la Iglesia!; ¿creemos de verdad que es el Señor quien guía su barca?). El desierto no se presenta atractivo, como tampoco lo son a primera vista muchas de las puertas estrechas que nos invita a cruzar el Señor.

Pero su fidelidad brilla sobre todo y en toda circunstancia: “haré llover pan del cielo”, “al atardecer comeréis carne y a la mañana os saciaréis de pan”. Dios Padre sigue ofreciéndonos de muchos modos pan del cielo. Y uno de esos modos por excelencia es su misma Palabra, esa palabra que tantos desconocen y que nosotros tenemos la gracia y el privilegio de escuchar; esa palabra que el Sembrador sale a diario a sembrar encontrando acogidas tan diferentes: Santos y santas de Dios, ayudadnos a ser tierra buena que acoge la Palabra. Enseñadnos a preparar nuestro corazón para que el Señor pueda darnos cada día la ración de verdadero pan del cielo que nos convenga.

Comentarios

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beatriz
beatriz

el 24/7/13
El Senor nos regala a diario pan del cielo, no sabemos apreciarlo. En la 2da. Lectura me hace pensar en la tierra q debo ser cuando leo la palabra, q ella caiga en tierra buena es en lo q me debo esmerar. Amen
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beatriz B
beatriz B

el 24/7/13
Debo tratar de ser tierra fértil cuando leo la palabra diaria para q produzca buenos frutos en mi diario vivir . Amén
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Sally, R.D.
Sally, R.D.

el 24/7/13
La misericordia de Dios, es infinita, y muchas veces, añoramos tiempos pasados en que nos " abundaba el pan y la carne "... y al pensar asi, no valoramos lo que el Senor esta haciendo en nosotros, mientras Caminamos Por el Desierto.
Dame padre mio, el pan caido del cielo, dame hoy el pan Espiritual, y Material que mi familia y yo necesitamos, por tu Divina Misericorda.... AMEN!!
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Joselito H.
Joselito H.

el 24/7/13
Como nos dice el Evangelio de hoy, la palabra de Dios a veces nosotros la recibimos, pero fasilmente se nos olvida el contenido de la misma es como si cayera en el camino y las aves se la comieran o como si cayera en las piedras y al no tener raices se mueren o como si ayera entre yerba mala que al crecer son a ohogadas. Yo te pido senor que esa palabra que recibo diariamente de diferentes Fuentes sagradas me permitas asimilarla y propagarlas a los que no la conocen, para tu Gloria.
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Fercho
Fercho

el 24/7/13
Ante las dificultades que se nos presentan, la respuesta de Dios no se hace esperar, el está atento y conoce nuestras necesidades. El llamado es a confiar en Dios el hará su obra y a nosotros nos corresponde fortalecernos en la oración, la reconciliación y la Eucaristía para encontrar el camino de la felicidad y la paz, para así ser tierra buena para que su Palabra transforme nuestras vidas para el servicio del Evangelio.
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beatriz
beatriz

el 24/7/13
Hoy esta siendo muy dificil ser tierra fertil, no entiendo el comportamieno de la gente.
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Jonathan
Jonathan

el 25/7/13
Extiendo mis más sentidas felicitaciones al autor de la reflexión precedente, la forma de unir ambas lecturas es muy interesante, verdaderamente felicidades!!!
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richi947
richi947

el 25/7/13
No podemos caminar con hambre bajo el sol, danos siempre el mismo pan, tu cuerpo y sangre, Señor...
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richi947
richi947

el 25/7/13
No podemos caminar con hambre bajo el sol, danos siempre el mismo pan, tu cuerpo y sangre, Señor...
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