Comentario al Evangelio del

Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

Queridos amigos y amigas:

En la primera lectura recordamos hoy la salida de Egipto del pueblo de Israel, el Paso de Dios, la Pascua, la liberación…  Es un bonito momento para contemplar cómo no hay liberación posible que no conjugue adecuadamente la acción de  Dios y la nuestra. Dios es quien lo hace, nosotros no. Pero somos nosotros quien nos ponemos en acción o Dios no hace nada… No nos suple, no nos sustituye, cuando se trata de nuestra propia liberación. Buena parte del pueblo de Israel eligió quedarse en Egipto. Nada nos dice que les ocurriera algo terrible o que vivieran peor que los que optaron por fiarse y atravesar el mar Rojo. Simplemente eligieron. Y Dios respetó ambas decisiones.

Jesús, en el evangelio de hoy también elige marcharse de los lugares donde sabe que quieren acabar con él. No huye (la Cruz es la mejor prueba) pero elige la vida, siempre. Y en esa elección sigue cuidando y curando a cuantos se le acercan, sin violencia, sin aprovechar para acusar a quienes van contra el… Es el Siervo. “No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará…” Me recuerda aquella noche, aquella primera Pascua en Egipto: “Noche en que veló el Señor para sacarlos de Egipto: noche de vela para los israelitas por todas las generaciones.” Si bien es cierto que en otros lugares rezamos lo inútil que es fatigarnos, pues Dios actúa mientras nosotros dormimos, como crece el trigo en la noche, no es menos verdad esta otra afirmación.

Hay momentos de tal intensidad en nuestra vida (no pasa todas las semanas!) que Dios vela, nosotros también debemos velar.

Nos necesita. Y cuando Dios vela, cura, sana, no quiebra, no grita, no apaga… Al contrario, renueva y enciende, porque está actuando. Nosotros no llevamos la iniciativa, pero se nos pide, al menos, la vigilancia atenta de quien no sólo quiere que le liberen, sino que quiere ser libre.

Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

Comentarios

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Joselito H.
Joselito H.

el 20/7/13
Justamente al cumplir los cuatrocientos treinta anos, el Senor, cumple su promesa, sacando su pueblo de la esclavitud. Nosotros, tambien tendremos nuestro tiempo de liberacion, marcado por el Senor y llevado a esa Tierra Prometida, la Gloria, donde ya no Habra mas tristeza, ni dolor, ni lamentaciones, y la muerte ya no tendra cavida en nosotros.
El Evangelio trata, de la persecusion de los fariceos en contra de Jesus, pero el Senor decide irse rapidamente, de ese lugar, y permanecer oculto, porque todavia no habia llegado la hora de su muerte.
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