Comentario al Evangelio del domingo, 7 de julio de 2013

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José María Vegas, cmf

La mucha mies y los obreros pocos

La Iglesia se encuentra embarcada en un gran proceso de “Nueva evangelización”. No se trata sólo de repensar métodos y estrategias, sino sobre todo de meditar de nuevo sobre su propia misión, sobre la seriedad de la misma. Es que en ella decide la Iglesia su ser y su fidelidad a Jesucristo. El evangelio de hoy nos ayuda a centrar esta meditación que nos incumbe a todos.

Destaca, en primer lugar, la inmensidad de la tarea. Jesús nos avisa de ello al recordarnos la abundancia de la mies. Se trata del mundo entero, de toda la humanidad, de este mundo y esta humanidad llenos de problemas, tensiones, desequilibrios, injusticias, amenazas, sufrimiento… Jesús mira al mundo preocupado, pero sin pesimismo, con esperanza: no es un campo de batalla, sino un campo sembrado de buena semilla y llamado a dar fruto. La semilla buena está por doquier, no se reduce a un grupo, por ejemplo, el de los creyentes en determinada fe. Todo el mundo está grávido de bien, pues todo él es obra del Dios que todo lo hizo, y vio que estaba bien.

Además están los obreros: son los que ven la semilla buena (pues miran al mundo con los ojos de Jesús) y tratan de que no se pierdan sus frutos. Aquí sí que podemos ver la misión de los creyentes: una misión al servicio de toda la humanidad en lo que se refiere a Dios. La inmensidad de la tarea significa que es una tarea de todos sus discípulos. Jesús nos llama a salir de la pasividad. Esto es esencial para que la nueva evangelización llegue a buen puerto. Nos pide, pues, que adoptemos una actitud activa, que nos pongamos en camino: la misión no es sólo cosa de los apóstoles (obispos, sacerdotes, también religiosos), sino de todos los que creen en él. Los 72 enviados son, podemos imaginar, un grupo heterogéneo de seguidores que habían asimilado el mensaje de Cristo lo suficiente como para convertirse en heraldos suyos. Toda la vida cristiana en todas sus vocaciones y estados de vida es misión, envío, preparación del camino por el que viene Jesús.

No debemos pensar en la misión mirando al pasado: como la recuperación de una influencia perdida, o sólo como la conservación de un legado de siglos pasados, sino como la preparación de un acontecimiento futuro: Jesús está en camino y viene, y nosotros tenemos que preparar esa venida.

La misión no consiste sólo ni sobre todo en comunicar un determinado mensaje, sino en encarnar un determinado estilo de vida, en ser espejos del que viene detrás de nosotros. En las instrucciones que Jesús da a los 72 no se indica sobre todo lo que tienen que decir, sino cómo deben ir, qué actitudes deben adoptar, qué acciones deben realizar. En el preámbulo de las mismas no oculta los peligros que habrán de afrontar. Pero precisamente por ello previene: se van a encontrar lobos, pero ellos deben actuar como corderos: no van a la guerra (por lo que deben abstenerse de medios bélicos), sino en misión de paz. Han de caminar ligeros de equipaje. Siendo heraldos del que no tiene donde reclinar la cabeza, no han de ser las preocupaciones materiales las que los obsesionen. Su actitud ha de ser de confianza en la Providencia. Es cierto que no es posible vivir totalmente descuidado de lo material, y Jesús lo sabe, por eso recomienda unir sencillez y agradecimiento, aceptando lo que les ofrezcan para comer y beber, el salario merecido por los obreros.

La misión es urgente, de ahí la (para nosotros) extraña recomendación de no detenerse a saludar a nadie por el camino. Es claro que no se trata de negar el saludo, sino de no distraerse aquí y allá, en los largos y ceremoniosos ritos de salutación de aquella cultura oriental. Es la misma urgencia de la que nos hablaba el evangelio el domingo pasado. Los que vean pasar de largo y sin detenerse a los discípulos comprenderán que lo que se llevan entre manos es urgente y de gran importancia. Es, pues, una forma más de anuncio. Los cristianos no podemos dar la imagen de gentes dedicadas a sí mismas, sino de personas consagradas (por el bautismo) a una tarea que nos transciende.

Ya hemos dicho que la misión no es bélica, sino de paz. Para comunicar la paz hay llevarla dentro de sí. No se trata de saludar protocolariamente, sino de una forma de presentarse. La paz que se da y se transmite, es la paz que encontramos en el Señor, la paz que él nos deja, la que él no da, como rezamos antes de la comunión. Así pues, para poder dar esta paz tenemos que examinarnos continuamente, ver hasta qué punto estamos interiormente pacificados, de modo que podemos convertirnos en agentes de la paz de Cristo. Es una paz que procede del perdón recibido, de la salvación experimentada, del trato cotidiano con el Señor. Es, por fin, una paz que sana, que no cesa de hacer el bien. De ahí la recomendación de curar a los enfermos.
Sólo al final se da una breve indicación del mensaje: “está cerca de vosotros el reino de Dios”. Es la cercanía de la persona misma de Cristo que viene. En Él se cumplen las antiguas profecías y promesas. Podemos entender la misión de los discípulos y la nuestra a la luz de la bella utopía de paz, consuelo y alegría soñada por Isaías. En Jesús esa utopía deja de ser un sueño, se convierte en una utopía en acción. Por la misión de los discípulos, por la presencia de Cristo, se abren realmente en nuestro mundo espacios de reino de Dios, relaciones nuevas, modos novedosos de solucionar los conflictos, de responder a las necesidades de los que sufren.

Pero no debemos dejarnos llevar por el color rosa de las utopías. Recordemos que hemos sido enviados en medio de lobos. Aquí nos ilumina Pablo: la misión de Cristo y la nuestra no es una incursión victoriosa, sino una entrega que implica renuncias, hasta la de la propia vida. Así pues, la paz de la que hablamos y la que tenemos que dar procede de la Cruz de nuestro señor Jesucristo: “la paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma”.

Pablo afirma llevar en su cuerpo las marcas de Jesús. ¿Qué significa esto? Se ha especulado sobre la posibilidad de que llevara en manos, pies y costado los estigmas de la pasión. En realidad no lo sabemos, ni tampoco es lo más importante. Lo que importa es que, al hacer propia la Cruz de Cristo (que es lo mismo que unirse a Él), sus “marcas” no pueden no reflejarse en nosotros, precisamente en un estilo de vida marcado por el Evangelio. 

icono comentarios 13 comentarios

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Comentarios
En en el evangelio de hoy ,domingo XIV del Tiempo Ordinario, Jesús nos envía a la misión con estas palabras: "Poneos en camino y sed mensajeros de la Paz".
Todos deberíamos sentirnos evangelizadores. Que
aunque de manera distinta .... Si; con una entrega generosa.
Las palabras de Jesús: "La mies es mucha,pero los
obreros pocos".Tienen que hacernos reflexionar.
El Concilio Vaticano II dice: "El apostolado de los
seglares surge de su misma vocación cristiana y no
puede faltar en la Iglesia".
Por tanto, no basta con rezar y pedir al Señor de la
mies que envie operarios , ya que todos somos llamados a trabajar;y todos tenemos algo que hacer.
Pero...tal vez, cuantas veces, nos hayamos sentido
perezosos,intentando vivir cómodamente,e instalados
en nuestras se » ver comentario
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victoriasnchez victoriasnchez
el 5/7/13
A ver si me entero que el señor me envía con mis hermanos a compartir que está cerca, que ya viene, y aunque el mundo me tratará como a El, sé que me ampara, que aunque me esfuerce no dependo solo de mí, llevo la paz que me da, por eso soy feliz anunciándolo; porque El es la salvación.
Debo atenderle antes de marchar con mis hermanos.
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eleazar eleazar
el 5/7/13
La paz que recibo por la seguridad de saber que Jesús es mi salvador, quiero y trato de llavarla a todo mi entorno social, familia, trabajo y comunidad que me rodean. Yo les informo sean felices el Señor Jesús nuestro redentor y salvador te ama. ¡La paz este contigo!
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Miriam Miriam
el 5/7/13
Crisis, todo está en crisis y la crisis crea urgencia. Y la crisis te cuestiona. Y con la crisis te aprietas, buscas lo esencial, lo necesario, eliminando lo superfluo, la mentira, la falsedad. Buscamos volver a lo esencial, a la verdad. Que no es otra cosa que la actitud y el estilo de vida. En la crisis impera el miedo, la agresividad, de repente ya no hay amigos, tu jefe ya no es tan bueno. Y la iglesia ahora se da cuenta y trata de recuperar todo lo que fue dejando de lado en sus tiempos de abundancia. Se fueron muchos de limpio corazón. Porque si dios elige, la iglesia lo seleccionó su interés. No quiere Pedros pescadores, ni obreros. El papa francisco tiene un montón de estudios. ¿de verdad son necesarios tantos estudios para evangelizar? No, el estilo de » ver comentario
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dhhhhgd dhhhhgd
el 6/7/13
En este Evangelio el Señor Jesús a través de la Santa Iglesia Católica me manda a dar testimonio de fe,especialmente a los que sufren. La Historia de salvación que el a echo conmigo,en relación a mis Pecados,el Señor me ama intensamente y a derramado su Bendita Sangre y a través de su Cuerpo se a echo pedazo por mi en la Bendita Cruz.
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juan pablo juan pablo
el 7/7/13
el evangelio dice que jesus nos manda una mision:anunciar su palabra y que lo esperemos en su reino que pronto vendra
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luciana luciana
el 7/7/13
Saludos amigos/as. Ame y guarde su palabra" dice el Rey De Reyes.. Quien frente a Pilatos y el Sumo sacerdote resppondia "si yo soy Rey y mi reino no es de este mundo". Ya veras...!!! Ya veremos de que libro habla de que reino. Cuando lleges veras que cierto. YA VERAS que libro es.
JC
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 7/7/13
La gloria no esta en que los demonios se les sometan, la gloria esta en ser elegidos para la misión, es en la misión donde le misionero experimente la fuerza del Espíritu Santo, y el poder de María como caminó para llegar al corazon del hermano, otro aconltesimieto importante de la misión es un camino de dos mano damos el testimono de corazón con umildad y recibimos la gracia que planifica nuestro proceder . A todos los misioneros laicos de la iglesia mi abraso y oración para que el señor los bendiga en el camino.
Paz y Bien.
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José Luis José Luis
el 7/7/13
Setenta y dos discípulos, signo de la Iglesia que es enviada por Jesús a una misión : mostrar el Reino de Dios, pero que es eso? Es la misma persona de Jesús. Un urgente cambio de perspectiva, pensar, amar, servir, entregarse...como él.
Cuatro elementos que nunca deben desaparecer del horizonte del discípulo: Conversión, Reino de Dios, Jesucristo y Vida eterna. Esa es nuestra identidad misionera. DIOS LOS BENDIGA.
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P. Erik Urías P. Erik Urías
el 7/7/13
Si de verdad los católicos, o los cristianos fuesemos como lo pide el evangelio, tanto en aquellos tiempos como hoy, ya habríamos evangelizado em mundo, pero al igual que ayer Cristo entregó este mandato a hombres débiles y flojos, basta un poco de atención y notaremos que nuestros dos últimos pontifices ya no han soportado más el rancio poderío del poder quw reina tan en la Santa Sede como en el más pequeños de los obispados, si sigue así palabras y palabras, "per secula seculorum", y Cristo sigue siendo paciente.
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Mikel Haz Mikel Haz
el 7/7/13
Gloria a Dios! Vamos a misión! Inicia en tu casa, con tus familiares, en tu trabajo y en tu comunidad, ahí tus prójimos (próximos) tienen sed de Cristo, y si por gracia de Dios logramos ver algún Milagro, por favor no pierdas de vista el cielo. Dice el señor que no nos alegremos por que se nos sometan los demonios sino por que NUESTROS NOMBRES ESTÉN ESCRITOD EN EL LIBRO DE LA VIDA. Procuremos pues ser buenos secretarios de Dios e inscribir muchos nombres en el cielo.
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Francisco S Ch Francisco S Ch
el 7/7/13
La reflexión de este evangelio es que debemos pensar en la misión mirando al pasado: como la recuperación de una influencia perdida, o sólo como la conservación de un legado de siglos pasados, sino como la preparación de un acontecimiento futuro
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JOSEr.r JOSEr.r
el 9/7/13
la reflexión no se hace pensando en lo que el que escribe me quiere decir!!!!!! sino en lo que de esa lectura mi propia vida traduce. Así nos enriquecemos. Dispares pero unidos en Dios con un mismo deseo común intentar ser eso para lo que fuimos hechos AMOR. Cuando siento que la iglesia me hace creer que no lo soy por no pensar igual. solo hace sentirme un poco más lejos de ella pero más cerca de Dios
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iurtban iurtban
el 25/7/13
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Martes, 29 de julio de 2014

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Mt 13,36-43. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo.

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