Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      El Evangelio de este día me recuerda casi siempre una historia que escuché hace muchos años. Es la de aquellos dos chinos que están enfrente de una montaña de arroz ya cocinado. El aroma es excelente. Y los dos tienen hambre. Pero para comer, para meterse el arroz que tanto desean en la boca sólo disponen de unos enormes palillos. Son tan largos que cada vez que lo intentan, fracasan estrepitosamente. Son más largos que sus brazos. Así pasa el tiempo. El hambre arrecia y el arroz sigue allí como una promesa inalcanzable. Hasta que uno de ellos tiene una idea. Deja de pensar en sí mismo y en su hambre. Ante la sorpresa del otro, esta vez no intenta llevarse el bocado de arroz a su propia boca sino que con sus largos palillos lleva el bocado –tan apetitoso y deseado– a la boca del otro. Y alcanza su objetivo. El otro comprende rápidamente la lección. Hace lo mismo. El final es ya sabido. A través de la colaboración los consiguieron su objetivo: calmar su hambre con aquella montaña de apetitoso arroz. A través de la colaboración y de pensar en las necesidades del otro antes que en las suyas propias.
      Digo que me acuerdo de esta historia porque veo que hay mucha gente que sigue pensando sólo en sus propios intereses, en su propia seguridad, en tener como medio para sentirse mejor. Y claro, para proteger lo propio, hacen falta cerraduras, candados, guardas, perros... Algo así como la casa del señor Burns en la serie de Los Simpsons. Enorme y llena de riquezas, pero llena también de muerte. Nada que ver con la casa de Homer y Margie Simpson, llena de problemas pero llena también de vida.
      Más allá de los ejemplos, el Evangelio nos dice algo que es obvio. Guardar y conservar no sirve para nada. Y menos poner el corazón en las cosas que se guardan. Al final la felicidad  y la seguridad se encuentra mucho más en la relación con las demás personas, en el descubrimiento gozoso de que somos hermanos y hermanas y no amenazas unos para otros, que en las altas vallas, electrificadas y llenas de cámaras de televisión, que encierran edificios que no tienen nada que ver con un hogar.
      Donde esté nuestro tesoro estará siempre nuestro corazón. Eso es inevitable. Por eso, donde tenemos que afinar bien es en lo que creemos que es realmente nuestro tesoro. Para no equivocarnos. Porque nos jugamos mucho en acertar con el verdadero tesoro.

Comentarios

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Joselito H
Joselito H

el 21/6/13
Fueron muchas las penurias, malas noches, encarcelamientos, azotes y golpes en su cuerpo, que sufrio Pablo en su interes por llevar el mensaje de salvacion a sus hermanos de la region. Cada sufrimiento de Pablo era un triunfo espiritual para El, porque se sentia satisdecho al cumplir con la mission encomendada por Dios
El Santo Evangelio nos habla del peligro de almacenar riqueza en la tierra,porque aqui la riqueza pasa y al morir lo dejamos todo y llegamos al la presencia de Dios con la mano vacia. Es major llevar nuestro Corazon cargado de riqueza espiritual y asi, presenter al Senor el ultimo dia de nuestra vida nuestra riqueza acumulada aqui en la tierra. Te pido Senor, que no me dejes cegar por las cosas materiales, que siempre este mi Corazon lleno de Ti, amen.
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Jacky.
Jacky.

el 20/6/13
En la primera lectura, Pablo expresa su frustración ante la manera de actuar de los que pertenecen a este mundo, pero sin embargo; "no hagan lo que ellos hacen"...Que el que se glorie, se glorie en el Señor...
Dicen que nadie ha dado un discurso como Jesus en el Sermón de la Montaña. Llama al los que le pertenece el Reino de los Cielos, Bienaventurados. A todos aquellos que por la Fe en Cristo, lo soportan todo, con la confianza de saber que solo Dios tiene el Poder para transformarlo Todo para que sirva; en bendición. Dios lo ve todo, lo sabe todo. Dios esta con el que le ha tocado poco o nada de lo "bueno" y mucho o demasiado de lo malo, "injusticia", esta con el huérfano, la viuda, el pobre, el que sufre, el que llora y Jesus les dice: alegrense porque su tristeza se converti » ver comentario
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Miguel Ángel
Miguel Ángel

el 21/6/13
Qué belleza las lecturas de hoy. Qué belleza el texto de San Pablo, que desconocía y nos lo muestra feliz con todas sus cicatrices. Y qué maravilla de comentario, tan profundo y tan cercano. ¡Gracias!
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Trinidad
Trinidad

el 21/6/13
Veo los sufrimientos de Pablo por el anuncio de la buena noticia, y me veo a mí, todavía muy lejos de haber sufrido n isiquiera un poquito por el Señor Jesús. Es más, cada vez que tengo que emprender un trabajo por la evangelización, me veo cansada, me quejo y sufro por las comodidades que dejo. Le pido al Señor que se apiade de mí y me dé de su Espíritu para poder poner mi corazón en lo único importante, que es la evangelización y la contemplación de su rostro, en especial en los más pobres.
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