Comentario al Evangelio del

Fernando Gonzalez

Queridos amigos y amigas:

Retomamos el tiempo ordinario después de que ayer cerraramos la celebración del tiempo de Pascua con la fiesta de Pentecostés. Y para empezar entonados, la Palabra de Dios nos ofrece un chorro de luz. No olvidemos que es lámpara para nuestros pasos, luz en nuestro sendero. ¿Qué sería de nosotros sin este faro? Estaríamos permanentemente expuestos a la provisionalidad de nuestras palabras, a nuestros infinitos y minúsculos combates verbales, al riesgo de no saber en qué dirección caminamos.

El libro del Eclesiástico, cuya lectura comenzamos hoy, arranca con un poema que sirve como pórtico a todo el libro. En él se subraya el origen divino de la sabiduría: Toda sabiduría viene del Señor y está con él eternamente.

Para comprender mejor la enseñanza del viejo escriba Jesús Ben Sira, traducida al griego por su nieto, es conveniente ponerla en relación con alguna experiencia nuestra. Leemos en el texto: La arena de las playas, las gotas de la lluvia, los días de los siglos, ¿quién los contará? ¿No has tenido nunca una experiencia semejante? Preguntas de este tipo nos colocan ante el umbral del misterio. No nos separan de la vida cotidiana sino que nos ayudan a taladrar la capa superficial que la cubre. Nos hacen más sabios, no por acumulación de conocimientos, sino por sensibilidad ante el misterio.

El evangelio de Marcos nos presenta el relato de la curación de un epiléptico por parte de Jesús. La descripción del enfermo parece extraída de un manual de patología. Los verbos concatenados transmiten fuerza y dinamismo: Tiene un espíritu que no le deja hablar; y cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. ¿Qué os parece esta descripción tan precisa y somera de los síntomas? ¡Ojalá pudiéramos expresarnos nosotros de un modo parecido! En torno a este muchacho epiléptico descubrimos varios personajes. Cada uno de ellos representa una actitud: la gente (curiosidad), el padre del muchacho (fe y duda), los discípulos (impotencia). Y, por supuesto, Jesús. En este relato ofrece reacciones diversas, que van desde la curiosidad y el interés (¿De qué discutís? ¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?) hasta la energía y la autoridad (Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él) pasando por el enfado (¿Hasta cuándo os tendré que soportar?). Aunque sólo fuera por esto, nos ayudaría a no tener una imagen de Jesús demasiado hecha. Pero, además, el relato sirve como marco para hablar del poder de la fe (Todo es posible al que tiene fe) y de la oración (Esta especie sólo puede salir con oración).

¿Qué es un creyente? ¡Alguien que posee el poder de la fe! En tiempos de fe devaluada, como a medias, ¡qué difícil es aceptar que se nos ha concedido una energía capaz de derrotar cualquier mal! Es verdad que la fe se vive en continua tensión (Tengo fe, pero dudo, ayúdame). Es verdad que no poseemos la fe como si fuera una herramienta a nuestro servicio. Es verdad que la fe nos desborda siempre. Pero, ¿no os parece que deberíamos profundizar más en la energía que posee para hacernos vivir? Creo que hoy merecería la pena repetir muchas veces las palabras de Jesús: Todo es posible al que tiene fe.

Vuestro hermano en la fe,
Fernando

Comentarios

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Ángeles
Ángeles

el 20/5/13
Sencillamente, agradeceros la aportación de cada día de la Palabra de Dios. Ánimo y que el Padre de la Luz, nos conceda la sabiduría, para caminar por el sendero que Él nos marca.
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Joselito H
Joselito H

el 20/5/13
Al iniciar el tiempo ordinario, vemos en la premera lectura donde nos habla de la sabiduria y el poder, que viene de Dios y que nosotros nada podemos sino es por mediacion del todopoderoso. Todas las cosas que cubren el universe fueron hecha por el creador, que es el que tiene la sabiduria y donde nace la ciencia. Reconozco Senor mis limitaciones y que nada puedo hacer si no implore a Ti Senor, se que mi presencia ante Ti es invisible, por eso Senor, dependo totalmente de Ti en mi accionar. En el Santo Evangelio, Jesus, nos habla de ese senor que fue a implorer para que Jesus samara su hijo que estaba poseido de un demonio mudo que desde pequeno lo atormentaba. Jesus le dice que si quiere sanarlo, pero a la vez le pregunta que si tiene fe, el hombre le dice que si, pero que aveces lo duda, » ver comentario
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Aurelio
Aurelio

el 20/5/13
Gracias Fernando por tus comentarios que siempre ayudan. Me quedan dos interrogantes: Qué quiere decir "no tener una imagen demasiado hecha de Jesús"?, y Por qué se omite la palabra "ayuno" y solo se menciona "oración", cuando Jesús se refiere a la expulsión del demonio.
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