Comentario al Evangelio del

Pablo Largo, cmf

Queridos amigos:

¿Recordáis que decíamos anteayer que Jesús hablaba desde una duración muy especial, muy suya? Hoy lo pillamos in fraganti. Le oímos esta confidencia al Padre: "cuando yo estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste".

Pero no vamos a volver sobre esa duración singular de Jesús. Nos vamos a detener en lo que Jesús comparte con los suyos. Concretamente, hoy se nos indican dos bienes de los que nos hace particioneros: uno, la alegría; el otro, la palabra que el mismo Padre le había dado a él. Con esto remachamos lo que recordábamos ayer: que Jesús no se había reservado nada, sino que les había dado a conocer a los discípulos todo lo que había oído a su Padre.

En el nuevo testamento se nos presenta todo un paquete de "trasferencias" que Jesús hace a los discípulos. Aquí no se ofrece la lista completa, que no es tan corta, ni tiene nada que envidiar a la reclamada por las administraciones autonómicas al gobierno central de la nación. Se apuntan sólo dos, pero ¡vaya dos entregas! Nada menos que la alegría de Jesús y la palabra de Dios. La de la alegría la venimos oyendo y, ¡ojalá!, recibiendo, o sea, oyéndola por dentro, durante todo este tiempo de Pascua. Con ella prendida en el ojal, en la comisura de los labios, en la sonrisa de toda la cara, nos podemos acercar a Nietzsche que señalaba condiciones: "para que yo creyera en su redentor, tendrían que cantar otras canciones y sus discípulos deberían parecer más redimidos". No es una alegría muda. Se articula en esas "otras canciones" que pedía el filósofo, en la palabra que Dios nos da. En la alegría vivimos la comunión, con la palabra nos abrimos a la comunicación.

Estamos cerrando ya el tiempo de Pascua. Los discípulos, en sus experiencias pascuales, fueron los primeros en vivir estos dos regalos: el de la alegría, tanta que casi no se lo podían creer, una alegría que no consiste en acunarse en un estado emocional placentero¸y el de la palabra, pues las experiencias pascuales culminaban en el envío. Encuentro y envío son dos momentos inseparables de toda experiencia pascual y de toda dinámica pascual. Si durante este tiempo nos hemos abierto a la acogida de estos regalos, si hemos crecido en ellos y si nos hemos reafirmado una vez más en la dedicación a la misión recibida, no se ha frustrado la Pascua en nosotros.

Vuestro amigo.
Pablo Largo, cmf

Comentarios

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JACKY.
JACKY.

el 15/5/13
"HAY MAS DICHA EN DAR QUE EN RECIBIR" PERO DAMOS, NO PARA SENTIRNOS BUENOS; ...NO!... LO HACEMOS PORQUE ESO APRENDEMOS DE DIOS, A SER GENEROSOS. EL NOS AMO PRIMERO Y DE EL NOS BIENEN TODAS LAS GRACIAS.
WWJD; WHAT WOULD JESUS DO?
EN INGLES ES EL MENSAJE, Y TRADUCIDO ES HACER LO QUE JESUS HARIA, ESA ES LA IDEA; NUNCA CANSARNOS DE HACER LO QUE ES CORRECTO. NO SOLO PARECERLO SINO SERLO... RECONOCER EL PODER DE DIOS QUE ACTUA EN NOSOTROS, ATRAVEZ DE NOSOTROS Y POR NOSOTROS; COMO ESA ORACION QUE DECIMOS DURANTE LA MISA: CON CRISTO, POR EL Y EN EL; ENTONCES LO QUE HACEMOS SERA AGRADABLE AL PADRE, PUES SOLO CRISTO ES EL MEDIADOR DE LAS GRACIAS, TANTO DESDE ARRIBA HACIA ABAJO, COMO DE NOSOTROS HACIA EL PADRE TODOPODEROSO. GRACIAS A SU NOMBRE SANTO, SEA BENDECIDO Y ALABADO, ADORADO Y GLORIFICADO P » ver comentario
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Joselito H
Joselito H

el 15/5/13
Tanto la primera lectura, como el Santo Evangelio de este dia tienen una coincidencia en los encargos que hacen tanto Pablo como Jesus: Pablo les encarga a los Prebiteros el cuidado que Deben tener al dirigir los fieles que no se desbien al transmitir el mensaje. Jesus, por su parte dice a sus Discipulos que sigan con su ministerios que el les enseno y que todo lo que su padre le dio a El jue pasado a sus Discipulos para con tinuar su tarea en la tierra de evangelizer. Gracias senor por este lindo mensaje.
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