Comentario al Evangelio del

Pablo Largo, cmf

Queridos amigos:

Aquí interrumpimos de momento la lista de verbos de movimiento. Está bien que nos tomemos un descanso. Juan va a poner hoy el acento en una relación de pertenencia mutua e inmanencia recíproca. Cristo no es un punto de paso, como si en su caso nos halláramos ante otra manifestación más de Dios, caduca al fin y al cabo, que debiera ser trascendida cuando llegara no sé qué pleamar de los tiempos; o como si su muerte en cruz fuera no más que el destino trágico de otro profeta; o como si su sangre hablara igual que la de Abel y la de tantos otros justos del pasado o del presente. La sangre de Esteban y de los mártires que le han seguido habla bien gracias a lo bien que había hablado la sangre de Jesús.

Tampoco somos nosotros lugar de paso para él: somos estación terminal. Su amor quiere descansar en nosotros, y él quiere que nuestro amor descanse en él. No se nos invita, pues, a vivir un encuentro momentáneo y fulgurante, una experiencia transitoria, un saludo fugaz. Se nos concede permanecer en Cristo; y él promete una permanencia fiel en nosotros. Establecidos en ese amor, podemos sentirnos libres de zozobras. Él puede dar consistencia y fijeza, pero no una fijeza paralizada e inmóvil, a nuestro vivir. No debiéramos pertenecer a la vejez de los pueblos, en la que, según el poeta, el corazón está sin dueño, y el amor sin objeto.

Somos sentados a la mesa. Se nos invita a participar en un sacrificio de alabanza y de acción de gracias, a comer el pan vivo, a beber la sangre de la alianza, como comensales de Dios. Caemos quizá más de una, de dos y de tres veces en la tentación de reducir nuestra vida a trabajar por él, servir a su causa, ser jornaleros en su viña, movernos azacanados de acá para allá como si el porvenir de la fe y de la Iglesia dependiera de nosotros. Alguno podrá decir incluso con P. Casaldáliga en un bello soneto: "por causa de tu Causa me destrozo...". Pero quizá olvidamos que llamó a los primeros discípulos al seguimiento no sólo para que fueran colaboradores suyos, sino para que estuvieran con él. ¿Qué tiempos reservamos para el encuentro, para la escucha, para la acogida de su amor peregrino que llama con los nudillos a la puerta de nuestro mesón? ¿Cómo celebramos las eucaristías? ¿Qué alabanzas y acción de gracias le dirigimos? ¿Le dejamos habitar en nosotros y buscamos habitar en él? ¿Sabremos vivir unificadamente la mística y la práctica, la comunión y el servicio, el encuentro y la misión, la fecundidad hacia dentro y hacia fuera, la pertenencia y el trabajo? ¿Nos daremos más cuenta de que sólo comiendo su carne y bebiendo su sangre podrá la nuestra ser una vida entregada, partida, derramada? ¿Sabremos vivir la polifonía de la vida cristiana? Si éstas son preguntas retóricas, brindo por ti, a la vez que te envidio. Y pido que Él nos enseñe y ayude; sí, Él que era experto en comunión y oración ante el Padre y cuyo alimento era hacer Su voluntad.

Vuestro amigo.
Pablo Largo, cmf

Comentarios

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jACKY.
jACKY.

el 19/4/13
SI ECHAMOS UNA MIRADA AL MUNDO, ES IMPOSIBLE IGNORAR EL AIRE BELICO QUE SE EVIDENCIA POR TODAS PARTES; ANTE ESTA SITUACION TAN DIFICIL DEBERIAMOS RECORDAR SIEMPRE AQUELLO QUE DICE: NO SEAS PARTE DEL PROBLEMA, SI DE LA SOLUCION.
NO SE TRATA DE OPACAR, NI ANULAR LA GLORIA DE DIOS, TODO LO CONTRARIO, SE TRATA DE APORTAR PEQUEÑOS RAYITOS DE LUZ. EN LA BIBLIA, HISTORICAMENTE, SE DEJO MUY EN CLARO QUE EN LAS LUCHAS, Y BATALLAS, NO OBTENIAN LA VICTORIA LOS MUCHOS SINO LOS MAS DEBILES; PORQUE SE HACIA ASI EVIDENTE LA FUERZA DEL CIELO; LA FIDELIDAD DE DIOS. DEBEMOS PERMANECER EN SU PALABRA (CUERPO) Y SU SANGRE (ESPIRITU), ALIMENTARNOS DE LA EUCARISTIA PARA QUE ASI COMO SAULO LOGRO SU DAMASCO, SU LUCHA PERSONAL, CADA UNO LOGRE LA VICTORIA CON EL PODER DE DIOS ACTUANDO DESDE DENTRO, SIN LO CUAL NO » ver comentario
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EvoCruz
EvoCruz

el 19/4/13
¿Que quiere decir Jesús con comer su carne y beber su sangre? Pienso que habla en sentido figurado pero no lo comprendo
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jurogo
jurogo

el 19/4/13
Es una gran reflexion de nuesro hermano Pablo Largo. ¡Enhorabuena y muchas gracias!
En cuanto a la duda de nuestro hermano EvoCruz le diré lo que yo pienso y siento:
Jesucristo en la ultima cena partiendo y compartiendo el pan y el vino afirmó ''Esta es mi carne y esta es mi sangre''. Los que somos seguidores de él creemos ciegamente en ésta afirmación, ademas el seguimiento de su persona nos induce a convertirnos lo mas parecido a su persona (sabemos que es imposible compararnos con él, lograr la perfeccion de él es imposible), y eso solo se logrará comiendo su carne y bebiendo su sangre. Mi oracion preferida al momento de comulgar es esa ''que tu carne señor me tranforme en tí''. Con las reservas que ya expuse, pero con una busqueda incesante de la perfeccion de mi señor. » ver comentario
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EvoCruz
EvoCruz

el 19/4/13
¿Que quiere decir Jesús con comer su carne y beber su sangre? Pienso que habla en sentido figurado pero no lo comprendo
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LOLITA R
LOLITA R

el 19/4/13
Me pregunto que será? de aquellas sectas que no aceptan a Cristo Jesús como el Salvador del mundo. Cuanto me gustaría que tuviesen una revelacion como la tuvo Saulo. Hermanos (as) persigamos a Dios para tener un encuentro de verdadero Amor
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Bayardo Zeledon
Bayardo Zeledon

el 19/4/13
Cuando Jesus tomando el pan y luego el vino dice a sus discipulos: "Este es mi cuerpo, esta es mi Sangre, que se entrega, q se derrama por vosotros" lo dice en sentido real, no habla en sentido figurado o simbólico. Por eso los judios se encandalizan de las palabras de Jesús
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Marinma
Marinma

el 19/4/13
Cada vez que comulgamos rememoramos el sacrificio
de nuestro Señor en la cruz y figuradamente conme-
moramos la Última Cena.
Saludos.

Marinma
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Lolita R
Lolita R

el 20/4/13
Dios nos da su cuerpo y su sangre a través de la eucaristía

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EvoCruz
EvoCruz

el 20/4/13
jurogo hermano: gracias por tus comentarios
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