Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      No se doblega. Quizá eso es lo primero que podemos decir cuando leemos o escuchamos con tranquilidad el relato de las últimas horas de Jesús. Aunque le toca la parte peor, la parte de la víctima, a veces da la impresión de que él es el director del drama, el que dirige a los actores y les indica los pasos que tienen que dar a continuación.
      Podríamos decir que a Jesús no le matan. Jesús se entrega. Sabe lo que se juega. Es coherente hasta el final. Ha recibido una misión de su Padre, de su Abbá. Y está dispuesto a llegar hasta el final. Aunque eso le cueste la vida. Aunque por momentos pierda el sentido de lo que está haciendo y le asalten todas las dudas del mundo. Por eso el momento de la oración en el huerto es el que da sentido a todo lo que va a ocurrir después.
      Ahí es donde Jesús, a pesar de las dificultades, a pesar de la oscuridad, es capaz de responder con un clarísimo “Yo soy” a la búsqueda de los que vienen a detener a “Jesús, el Nazareno”. Aquel momento fue clave. Se podía haber retirado. Podía haber dicho como Pedro (“Yo a ése no le conozco ni he oído hablar de él”). Pero se identificó. Dio un paso al frente. Y luego vino lo que vino.
      El resto es historia. La historia de un hombre valiente que fue coherente con su vocación, que confió hasta el final, que no tuvo miedo en entregar su vida. Había vivido apasionado por el reino, apasionado por sus hermanos y hermanas, cerca de los que les había tocado la peor parte en el reparto de la vida. No les abandonó al final. Siguió con ellos. Siguió apasionado por el reino, por la justicia, por la vida, por el amor.
      Veinte siglos después seguimos celebrando el Viernes Santo. Podemos extasiarnos con el dolor sufrido. Pero eso no es lo más importante –Jesús no fue el hombre que más dolor ha padecido en la historia–. Lo importante es que Jesús quiso hacer de su vida, y por tanto de su muerte, el signo de un nuevo comienzo, de una nueva esperanza, confiando totalmente en el Padre, en su Abbá.
      Hoy es día de muerte, de dolor. Pero lo debemos vivir en la esperanza. Cuando veamos las noticias de que la injusticia sigue rampante en nuestro mundo, de que los pobres siguen sufriendo, de que hay hermanos y hermanas que se quedan fuera de la mesa común, entonces nos acordaremos de Jesús, haremos memoria suya, partiremos el pan, y saldremos la vida más comprometidos con el reino. Porque su muerte es un acicate para nosotros. Y porque su esperanza y su gracia y su fuerza nos acompañan siempre.

Comentarios

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Joselito H
Joselito H

el 29/3/13
Senor viniste al mundo por un mandato de tu Padre a cumplir con la mission que El te encomendo. Pasaste tus primeros anos de tu vida con tus padres Jose y Maria, luego los ultimos anos de tu vida fueron publicos para darle mas enfasis a al mission que tu Padre te reservo. caminando siempre con los desposeidos y los que eran victimas de las injusticias. Luego fuiste encarcelado, calumniado, azotado, Coronado de espina y finalmente crucificado en una cruz por la humanidad.Por eso gracias Senor por todo lo que hiciste por nosotros.
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Fernando R.
Fernando R.

el 29/3/13


¡GRACIAS JESÚS POR ILUMINARNOS EL CAMINO CON TU ENTREGA TOTAL!
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JACKY.
JACKY.

el 29/3/13
"NO HAY AMOR MAS GRANDE QUE AQUEL QUE DA LA VIDA POR LOS QUE AMA"...CREO QUE HABRA PENSADO... AUNQUE MAL PAGUEN.
PARA QUE ANTE EL NOMBRE SANTO DE JESUCRISTO TODA RODILLA SE DOBLE, EN LA TIERRA Y EN EL CIELO. A EL LA GLORIA Y LA HONRRA, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS, AMEN Y AMEN!
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Sonia.L
Sonia.L

el 30/3/13
Tan grande es tu AMOR por nosotros, que entregaste tu vida para salvarnos!
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victoriasnchez
victoriasnchez

el 30/3/13
Contemplemos a Cristo en la cruz. Y a María, llena de
dolor, al ver a Jesús destrozado e incomprendido.
En esta tarde,Cristo del Camino,/vine a rogarte por mi
carne enferma;/ pero al verte,mis ojos van y vienen/
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza./ ¿Cómo
quejarme de mis pies cansados/cuándo veo los tuyos
destrozados?/ ¿Cómo mostrarte mis manos vacías,/
cuándo las tuyas están llenas de heridas.?/ ¿Cómo
explicarte a Tí mi soledad,/ cuándo en la cruz alzado
y sólo estás? /¿Cómo explicarte que no tengo amor,/
cuándo tienes rasgado el corazón? / Ahora ya no me acuerdo de nada,/ huyeron de mí todas mis
dolencias./El ímpetu del ruego que traía /se me ahoga
en la boca pedigüeña./ Y sólo pido no pedirte nada ,/
estar aquí,junto a tu imagen merta,/ ir » ver comentario
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