Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez cmf

 

      El Evangelio de este día ya nos sitúa en los momentos inmediatos, poco antes del arresto, del juicio, de la condena y de su ejecución. Esto es lo que vamos a contemplar esta semana.  Esto y la noche pascual en la que haremos memoria del acontecimiento clave que ilumina toda la semana: la resurrección. No hay que olvidar este punto. No vaya a ser que la semana se nos llene de lágrimas y dolores y nos olvidemos de que lo que celebramos en realidad no es la muerte sino la resurrección, el triunfo de la vida.
      Pero ni siquiera basta con eso. Los hechos desnudos tampoco son suficientes. Las primeras lecturas de estos días nos dan la interpretación, qué sentido tiene lo que pasa, qué significado para nosotros. Decimos muchas veces que Jesús es nuestro salvador. ¿De qué? ¿Para qué?
      Isaías nos pone en pista para que no terminemos pensando algo que esté alejado de la realidad. Si Jesús cumple la voluntad de Dios al asumir su misión y, como consecuencia, su muerte en la cruz, no es para que nos sintamos mejor o para que tengamos el consuelo íntimo de saber que Dios me ama a mí y me protege en todo momento. Isaías no habla para nada de esa especie de intimismo religioso que tan de moda está en nuestros días.
      El “siervo” de que habla Isaías viene a traer el derecho a las naciones, a llamar a todos a vivir en justicia. El final de la lectura es el punto culminante de la profecía: “Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.” Nada de condenas. Nada de penas eternas. La misión de Jesús es salvar, dar la vista, liberar a los cautivos, llevar la luz de la vida a todos.
      Claro que ese texto también se puede leer como si fuese dirigido a nosotros: somos nosotros los que tenemos que abrir nuestros ojos para ver a los demás como hermanos y hermanas. Somos nosotros los que nos tenemos que liberar para liberar a los que viven en la esclavitud.
      Los días en que vamos a hacer memoria de la muerte y resurrección de Jesús están cerca. Como todos los años por esta época. Lo importante es darnos cuenta de su sentido. Para eso conviene meditar con tranquilidad la lectura de Isaías. Para saber que Jesús vino a implantar la ley y la justicia entre nosotros. Y que el Reino no es otra cosa.

Comentarios

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Joselito H
Joselito H

el 25/3/13
Senor, asi como Maria Magdalena lavo tus pies con ese rico perfume que conservaba para esta occasion y lo seco con sus cabellos, asi, Senor lava no solo mis pies, sino mi cuerpo entero con tu gracia y dame la oportunidad de seguirte hasta el final de mi vida y poder conseguir la corona de la savacion.
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lolita R
lolita R

el 26/3/13
Sr. Permite que mi amor a ti se acreciente tanto como ese mujer que lavo tus pies con perfume, quiero derramar sobre ti mi gratitud y amor por haber dado la vida por nuestra salvacion. Te alabo y bemdigo Padre Celestial
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