Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suárez

Queridos amigos y amigas:

La enseñanza de hace unas décadas se apoyaba mucho en la memoria. Después vinieron tiempos en que se descartó, intentando favorecer la comprensión de las cosas. Hoy se quiere redescubrir la importancia de la memoria, no mecánica sino comprensiva, que entiende lo que conserva.

Siempre he creído que hay algunas frases de la Palabra de Dios que sería bueno que los creyentes supiésemos “de memoria”, a la vez que comprendiendo lo que decimos. En inglés es más significativo. Ellos dicen aprender algo “de corazón”. Una de esas frases viene en el evangelio de hoy: “La verdad os hará libres”. Todo un proyecto de vida. “Verdad” y “libertad”, dos retos de la humanidad.

    “La verdad...”: verdad sobre uno mismo –reconociendo que somos “barro” y “aliento”, ni todopoderosos ni inútiles-; verdad sobre los demás, en su dignidad de hijos y hermanos; verdad sobre Dios, quien está en el origen, en el camino y en el final de nuestras búsquedas. Esa verdad es la que es capaz de abrir caminos de libertad.
    “...os hará...” remite al proyecto, a lo no conseguido aún, pero que es una posibilidad real.
    “...libres”. Desatados de lo que nos esclaviza. Para los judíos de aquel momento era “la ley”, las antiguas enseñanzas y costumbres, ya caducadas. Para tod@s es nuestro egoísmo. Y liberados para lo bueno. La “libertad” del que se dedica a matar a los demás no vale nada. El valor de la libertad se mide según aquello en lo que se emplea. Por eso, cerrando el círculo, la libertad va unida a la verdad –de uno mismo, de los demás, de Dios.

Hoy vivimos en el pluralismo. No hay consenso en todas las ideas, proyectos o valores. Hay pocas cosas fijadas. A algunos les puede llevar a la confusión. A otros, a un ejercicio más lúcido de su libertad. Hace falta discernir más y mejor que nunca. ¿Tenemos alguna pista, algún punto de apoyo seguro?


Para los creyentes, Jesús es el hombre de la verdad y de la libertad. En Él sabemos quiénes somos y quién es Dios. Y su vida es un ejemplo de libertad en el amor. Por eso –otra frase para aprender “de corazón”- “si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres”. O “para tener libertad nos libertó Cristo”, que dice Pablo. Para avanzar en esa libertad que se nos ha dado podemos preguntarnos, ante cada situación “¿qué haría Jesús ante esto?”. Y actuar en consecuencia. Feliz andadura.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez

Comentarios
Augusto Augusto
el 20/3/13
Somos libres para amar y perdonar, los esclavos no aman ni perdonan.
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Emilia Emilia
el 20/3/13
felicidades!! me encanto tu comentario lo tendrre presente en mi vida.

Dios te bendiga .
Animo
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MAYELA MAYELA
el 21/3/13
Somos libres, en la medida que la fe orienta nuestra vida y aceptamos los retos que ella misma plantea...Señor aumenta la fe en mí y fortalece mi espíritu. Amén.
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