Comentario al Evangelio del

Fernando Prado, cmf

Los grandes santos se suelen mostrar hipersensibles ante el pecado. No solo ante el ajeno. También ante el propio. Muchos de ellos incluso eran casi escrupulosos en el cumplimiento de lo que estaba mandado. La conciencia de vivir cercanos a Dios es tan viva en ellos que hasta en los pequeños detalles querían agradar a Dios. Y es que “el que es fiel en lo poco…”.

La Cuaresma es un tiempo en el que se nos llama a la fidelidad. No se trata de ser fieles simplemente a los ritos, a las normas, a “algo”. Es más bien “alguien” el que nos invita a ser fieles. Fieles en lo fundamental, no en lo superfluo, aunque bien sabemos que, en definitiva, es precisamente en las pequeñas cosas cotidianas, por más insignificantes que parezcan, donde se muestra la verdad de nuestros grandes principios.

Siempre tiene más valor cualquier realización, por pequeña que esta sea, que cualquier maravillosa idea o principio que no se materializa. A veces nos sucede que soñamos con grandes maravillas y grandes principios. Incluso los defendemos acaloradamente en nuestras conversaciones o discusiones con los demás; como si por el mero hecho de nombrarlos, de formular esos principios, ya fueran verdad en nosotros. Y se nos escapa lo concreto, lo que tenemos a nuestra mano, nuestro prójimo…

El creyente está llamado a seguir a Jesús en ese dar siempre primacía absoluta al amor. Es nuestro gran principio. Pero un principio que ha de convertirse en real en cualquier cosa de nuestra vida. Ahí está la dificultad de la vida cristiana, en vivir la coherencia entre lo que creemos y lo que realizamos. Aprender a vivir ese equilibrio entre el ideal y la realidad es un verdadero arte, un desafío permanente, un proyecto de vida. Intentémoslo.

Con afecto, Fernando Prado, cmf

Comentarios

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Juan Diego
Juan Diego

el 6/3/13
Pensar con amor, decir amando, hacer en clave de amor desde los más nimios detalles; eso es lo que hace fuerte y recia nuestra vida cristiana.
Unidad de vida, coherencia, como la mejor manera de proclamar la fe, teniendo a Cristo como eje y centro de nuestras vidas en todo momento y circunstancia. No hay otro proyecto de vida que satisfaga en plenitud las más hondas aspiraciones humanas, independientemente de las circunstancias favorables o adversas, gratificantes o dolorosas que vivamos.
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Jose A.
Jose A.

el 6/3/13
Los Mandamientos son las diez reglas que el Senor dio a Moises en el Monte Sinai, y son los requisites que todos tenemos que cumplir ,para poder participar con el Senor en su reino; y estos lo que Jesus nos recuerda en este Evangelio de hoy , y de no cumplir aunque sea uno por insignificante que nosotros lo consideremos ya estamos condenados ante la presencia de Dios.Senor, quiero quiero seguirte muy de cerca y hacer mio tu mandato cumpliendo con las leyes establecidas por Ti y que tu le diste a Moises. Gracias Senor por darme esta nueva oportunidad de vida, y quiero que Tu me ayudes a aprovechrla hasta el fin de mi vida.Amen.
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