Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

PEDID, BUSCAD, LLAMAD


 

           Tres verbos nos acompañan en este día, tres invitaciones de Jesús para nuestra oración y nuestra vida: «pedid, buscad, llamad».

            Parece que lo de pedir no se nos da mal. Es el «modo» de orar más fácil y frecuente en todas las religiones. Sin embargo, uno de los aspectos que destapa esta crisis en la que andamos metidos, es lo que cuesta a tantos pedir ayuda, aunque la estén necesitando vitalmente. Pedir nos da apuro, vergüenza. De hecho, tantas veces nos ofrecemos a los demás: «si necesitas cualquier cosa, cuenta conmigo; si quieres que te ayude, dímelo; si quieres que te eche una mano....». Parece que nos resulta relativamente fácil ofrecer nuestra ayuda, especialmente a la gente que nos importa. Sin embargo, a la hora de solicitar esta ayuda... la mayoría de nosotros, la mayor parte de las veces, intenta resolverlas sin contar con nadie. Hemos aprendido a ser autosuficientes, preferimos no deber favores. Pero sobre todo, nos cuesta muchísimo reconocer nuestra fragilidad. Vamos de fuertes, nos creemos con recursos suficientes, «ya nos las apañaremos como podamos». Quizá este es uno de los aspectos que han descolocado a muchos a propósito de la renuncia de Benedicto XVI. Para escándalo o para alabanza, según los casos. No es nada habitual que alguien reconozca públicamente su fragilidad, su desgaste, su cansancio; que pida oraciones, que no quiere forzar más la máquina... Que sepa decir «no». «Ya no más». Como la reina  Esther: «Y a mí, que no tengo otro auxilio fuera de ti, protégeme tú, Señor, que lo sabes todo».

         Jesús hace esta llamada a «pedir» expresamente a Dios, con confianza. Recorriendo este mismo Evangelio de Mateo, me daba cuenta que Jesús es alguien que «pide». A Dios y a los hombres. Sin cargar esta reflexión de citas, que fácilmente se pueden localizar, subrayo algunos de esos momentos en que Jesús pide». Pide al Bautista que le permita ser uno más entre los pecadores, recibiendo el bautismo de sus manos. Pide la colaboración de unos pocos compañeros, los discípulos, para que le ayuden en su dura tarea. Y en un momento especialmente delicado, la noche de Getsemaní, solicitará su compañía cercana, que estén despiertos y oren con él. Como no tiene dónde reclinar la cabeza, tendrá que pedir prestada una borrica para el día de su entrada en Jerusalem; y un lugar donde celebrar la Última Cena  con sus discípulos. Cuando sienta lástima de las gentes que andan hambrientas y perdidas como ovejas sin pastor, pedirá lo que tengan para compartirlo (unos pocos panes y unos peces) y pedirá también a sus discípulos que les den ellos de comer. Especialmente impactante es la oración al Padre en el Huerto de los Olivos, pidiendo que pase ese cáliz de amargura. Por señalar sólo algunos ejemplos.

        Jesús tiene la experiencia de haber pedido y encontrado. En las personas (no siempre), y en su Padre Dios, aunque no siempre como él se esperaba. Por eso dice con ese giro judío del lenguaje que vendría a significar: Pedid... que vuestro Padre Dios os dará... porque él es siempre bueno.

     Y seguramente, como él mismo practica: atreveos también a pedir a los hombres. Y que cuando os pidan puedan recibir de vosotros: pan, escucha, acogida, comprensión, misericordia, ayuda, esperanza...

        También nos llena de esperanza el segundo verbo/invitación de Jesús. Quien busca (a Dios) lo encuentra. Aunque también podría haber dicho que ese Padre Dios es el que siempre y primero nos está buscando a nosotros, sobre todo cuando somos «ovejas pedidas». El. propio Jesús ha venido a buscar y salvar al que estaba perdido. Ha venido a buscar y sanar al que está enfermo. Ha venido a tendernos un puente hasta Dios. Es bueno asumir un talante de eternos buscadores de Dios. Nunca conocemos a las personas, a nosotros mismos, y aún menos a Dios, del todo, suficientemente. La persona humana y la divina son siempre misterios inabarcables. Cuando uno cree que ya ha encontrado... se conforma, pone una etiqueta (este es así, Dios es así...), momifica al otro, lo encierra en sus esquemas. Al otro y también a los grupos e instituciones. Siempre buscadores. Incansables buscadores. Esperanzados buscadores: «Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro». Buscadores de su voluntad, buscadores de sentido. Porque nos encontraremos con el Señor. Porque encontraremos respuestas. Porque solo el que busca encuentra.

        Algo parecido podemos decir del «llamar». El propio Jesús anda llamando a nuestra puerta, para ver si le dejamos entrar y compartimos la cena con él. Jesús anda llamando a y pidiendo colaboradores. A veces nuestras llamadas podrán ser un grito «desde lo hondo»: Dios, dónde estás, por qué me has abandonado? Otras veces será un profundo sentimiento de gozo porque tú, Padre, Señor del cielo y de la tierra, siempre me escuchas y te revelas a los sencillos... Este Dios, como bien sabemos desde el comienzo de la Historia de la Salvación, es el que oye, escucha el gemido del pueblo y «baja» para liberar...

       Oremos, pues hoy con estos tres verbos que nos presenta Jesús. Que pidamos a Dios y a los otros. Que busquemos a Dios y a los otros. Que llamemos a Dios y a los otros. Y que los otros también nos puedan pedir, llamar, y buscar... y encuentren nuestra humilde respuesta.

Enrique Martínez, cmf

Comentarios
Filomena Filomena
el 21/2/13
Te pido Señor, humildad ymucha Fe , para saber pedir al Dios que esta en el cielo.
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Jose A. Jose A.
el 21/2/13
El Santo Evangelio de este jueves de cuaresma nos habla de pedir, buscar y encontrar, para poder caminar por el verdadero senderoPor es que nos conducira a Ti Senor.por eso Padre, te pido que me ayudes pedir con humildad lo que necesita un verdadero seguidor Tuyo, y poder encontrar el verdadero camino que me llevara a tu Gloria. Amen. Gracias Senor.
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luzbarrantes luzbarrantes
el 21/2/13
Pedid. Buscad y llamad en verdad estos tres vervos tan sencillo, que nos propone el evangelio d hoy son una invitación al creyente, para que con humildad reconscamos nuestras limitaciones, y dejemos nuestro orgullo de lado y con sencilles pongamos en practica el evangelio y creamos en esta palabra para que nuetra fe entre en acción
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Eva Rene Eva Rene
el 21/2/13
es una realidad, que a veces cuesta poner .,en practica .tenemos ,que abrir mas nuestro corazon .,y confiar que Jesus se ocupa .,de guiarnos siempre ,o sea aumentar nuestra fe
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richi947 richi947
el 21/2/13
Me viene golpeando el pensamiento de saber decir que no, de pedir ayuda, de saber reconocer nuestras flaquezas. Como decía un predicador, más allá de que nos haya gustado más Juan Pablo II o Benedicto XVI o que nos haya parecido que un papa tenía más carisma que otro, el hecho más significante está en que este papa nos enseñó la lección del renunciamiento cuando nuestro cuerpo ya no quiere más. Debemos saber dar el paso al costado. Pedir ayuda no es debilidad sino, como en este caso, fortaleza. Que nuestro Buen Dios le dé la fuerza a él y al Colegio para elegir el sucesor. Como decia este mismo predicador, el Espiritu Santo ya eligió a quien lo va a suceder, roguemos por el elegido.
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Lino Celio Lino Celio
el 21/2/13
Dame salud Senor y cuida mi trabajo. Hazme mas humilde y trae paz a mi corazon.
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marianela marianela
el 21/2/13
el evangelio de nos pega fuerte Señor todabia no sabemos pedir,buscar, y escuchar el llamado nos hacemos los leso no queremos comprometernos con Dios te pido señor que aprendamos ver estos tres verbo para ayudar crecer tu reino en donde todo los creemos en ti seremos salvado por ti mi amado señor amen









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María María
el 21/2/13
Señor, este mensaje de hoy me llena de sabiduría, permite practicarlo en mi hogar, sacar la tristeza que traigo en el alma, en la mente. en los momento que debo aconsejar a mis hijos que seas tu señor el que hable atravez de mi boca , TE AMO SEÑOR. AMEN
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Joselito H. Joselito H.
el 22/2/13
En este viernes de cuaresma, que conmemoramos el dia de la Catedra de San Pedro; el Evangelio nos habla de la pregunta que Jesus hizo al publico acerca de quien era El y el unico que respondio correctamente a esa interrogante fue Simon Pedro el cual iluminado por el Espiritu Santo dijo Tu eres el Mesias el hijo de Dios vivo. Te pido senor que me ayudes a reconocerte mas de cerca y entender que viniste a este mundo a salvarme. Gracias Senor por tu entrega total a la humanidad. Amen.
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