Comentario al Evangelio del

Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

La fuerza de dejar hacer a Dios en nosotros…

¿Quién no querría hacer de su vida un “huerto bien regado, un manantial de aguas que nunca engaña”? La promesa que Dios nos hace hoy en la primera lectura tendría que cimentar nuestra confianza por encima de toda duda… pero nos cuesta… al menos, a mí, me cuesta.

Lo mejor es que cuando, ciertamente, dejamos hacer a Dios en nosotros, no sólo nos fortalece y revitaliza, sino que nos convierte en fuente de renovación para los demás: reparamos brechas abiertas, restauramos casas en ruinas…

Lo único que parece pedirnos a Dios en las lecturas de hoy para transformar todo lo que hay en nosotros de oscuridad y que se convierta en mediodía es convertirnos (¡otra vez!). Es decir, deja de mirar mi propio ombligo, mis cansancios y agobios, lo que me enfada y lo que me fastidia, y cambiar la orientación de mi mirada: compartir lo que tengo, abrirme al necesitado con algo tan concreto como dar alimento.

Dios es Dios y si le dejas serlo, puede pedirte lo que le de la gana (con perdón). Se acercará a ti como  le pasó a Leví, el cobrador de impuestos y te dirá: “Sígueme, ven conmigo”. Tú decides si para ir con él tienes que levantarte de donde estás sentado o no; si lo tuyo es ofrecer un banquete o repartir todo a los pobres; comprometerte en algún voluntariado una tarde a la semana o comenzar una vida nueva… Lo importante es que al menos puedas escuchar su voz y quieras responder. Afinar esa respuesta es cosa tuya y de Dios, juntos, poco a poco. Dios no espera que seas perfecto ni santo para llamarte, porque él te conoce y sabe de qué estás hecho. Sólo quiere que le permitas decirte una palabra… y tú quieras responder.

No nos quejemos de no conocer los caminos del Señor, de que no nos los muestra… No es verdad… Más bien es tan claro que preferimos mirar para otro lado, tantas y tantas veces… Lo mejor es que si no lo impedimos, Dios seguirá acercándose “a la mesa de impuestos” todos los días de nuestra vida. Hasta que respondamos… si quieres.

Vuestra hermana en la fe, Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

Comentarios
simonsam34 simonsam34
el 16/2/13
El pasaje evangélico de la llamada de Jesús a Levi para ser uno de sus apóstoles me llama la atención. El grupo de los 12 proceden de lugares muy diferentes, hay grupos de pezcadores, grupo de zelotes y otro tan opuesto a este el del publicano. Jesús llama a este publicano, comparte con él y los suyos la comida y hasta le devuelve la alegría de la salvación.

Necesitamos que él venga hoy también a nuestra vida y eso lo hará si le recibimos como el médico de nuestras almas, ya que necesitamos de la salud que El nos trae. Feliz cuaresma
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Jose H Jose H
el 16/2/13
Senor, si quiero compartir con los mas necesitados lo poco que tengo,dar al indigente alimentos y hacer mia las carencias de muchos hermanos que no tienen nada; pero, quiero pedirte Senor que transforme mi vida y que deje a un lado ese orgullo y me ayude a entender que ante Ti todos somo iguales.Te pido Senor que visites mi humilde hogar y me haga la invitacion que le hiciste a Levi: "Dejas todo y sigueme",porque quiero sentir paz en mi interior.Amen. Gracias Senor , por el amor que me tienes.
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Maria Loayza Maria Loayza
el 16/2/13
Mi Jesus,tenga yo esa disposicion y docilidad de Levi ante tu invitacion de seguirte para conocerte mejor y darte a conocer, compartiendo lo que poseo especialmente mi tiempo con un verdadero interes hacia mis hnos. necesitados para ser como" un huerto regado,un manantial inagotable y un mediodia que ahuyente a la oscuridad".
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