Comentario al Evangelio del

Severiano Blanco, cmf

Queridos amigos:

Jesús apareció sobre la tierra en medio del judaísmo en un momento en que este pueblo alimentaba febriles esperanzas apocalípticas. La repetida experiencia de opresión por otros pueblo (en aquel momento por el Imperio Romano) y de corrupción interna de la propia comunidad de la Alianza hacían desear y esperar una intervención violenta y terrible de Dios que cambiaría aquel estado de cosas. Pensaban en cataclismos cósmicos como marco de un juicio y castigo implacable sobre los pecadores. En esa dirección va la predicación de Juan el Bautista, con el que Jesús por un tiempo tuvo notable sintonía.

Pero, por lo general, la predicación de Jesús tiene otra orientación. La conversión a la que él llama es diferente: se trata de apertura a la gracia perdonadora de Dios y a dejarse afectar ya por la energía vivificante de los tiempos mesiánicos. Jesús no sólo remite a un futuro próximo, sino que invita a vivir ya la gozosa presencia del final. Y su modo de hablar tiene siempre una peculiar profundidad que roza la polisemia: sin nombrarse a sí mismo está hablando de sí mismo. Él es el mensajero y el mensaje; escucharle a él y adherirse a su persona no es un mero informarse de lo que va a suceder o ya está sucediendo: es introducirse de lleno en el mundo nuevo, vivir dentro de uno la consecuencia de aquellos supuestos cambios cósmicos que anunciaba la apocalíptica. Entrar en el grupo de Jesús es entrar ya anticipadamente en la gloria, pues él es el portador de la gloria: “la Palabra habitó entre nosotros y hemos visto su gloria” (Jn 1,14). Pablo de Tarso lo formulará magistralmente: “el que está en Cristo es una criatura nueva; lo viejo ha pasado, todo es nuevo” (2Cor 5,17).

Ese entusiasmo por la novedad es le que llevó a Jesús a proclamar las bienaventuranzas, a anunciar el año de gracia del Señor, a liberar de la esclavitud del literalismo legal, a crear en torno a sí un ambiente festivo… Sus discípulos ya no se atienen al ayuno devocional y penitente del judaísmo. Y los pecadores que le siguen respiran aire fresco… Con Jesús todo comienza a ser de otra manera.

Pero el ser humano lleva frecuentemente consigo una morbosa tendencia a torturarse, a mirar sólo hacia la propia miseria y anclarse en ella; es consecuencia de la autosuficiencia que no le permite dejar que le rehagan, que le liberen de sus propias ataduras. El anuncio entusiasta de Jesús no tuvo acogida general; algunos realizaron un cierto esfuerzo por ello, pero sin decidirse a romper con su pasado: se quedaron en la mera componenda y así su transformación fue sólo parcial y superficial, como los antiguos remiendos de los vestidos. Otros se opusieron radicalmente a su programa y acabaron “arrancándole de la tierra de los vivos” como al Siervo de Yahvé.

Jesús nos invita hoy a dejarnos renovar a fondo, a entrar en la peculiar fiesta que él mismo organiza, a que seamos sus amigos y disfrutemos de sus bodas con la Iglesia esposa. Tenemos el inmenso privilegio de ser los amigos del Novio; “dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero” (Ap 19,7)

Vuestro hermano en la fe
Severiano Blanco cmf

Comentarios
vicente condori vicente condori
el 21/1/13
Me gusta decir que Jesús no es un soltero ni un solterón; es un Novio. No ha cancelado sus bodas, pues sigue siendo verdad lo que dijo su Padre al principio: "no es bueno que el hombre esté solo" . Cristo no ha renunciado al matrimonio, lo ha aplazado para el momento final. Y es tal el gozo que de allí brota, que no es posible ayunar a la vista y degustar de tal banquete.
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July Villanueva July Villanueva
el 21/1/13
Me gusta más el enfoque de os comentarios de la semana pasada, porque son más aterrizados a la vida cotidina. Gracias
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 21/1/13
Hoy me gustaría dirigirme tambien a M.A. amigo lector. Así es M. A., estimado amigo lector…que atento buscas… caminas a tienta como todos y que eres capaz de vernos. Gracias.
Suele pasar que la mayoría de veces desacertamos, erramos, mentimos, juzgamos, nos burlamos, no hacemos nada por el prójimo, o casi poco, discriminamos, tomamos ventaja de los demás sobre lo que creemos saber y hasta creemos que interpretar “lo SANTO” “las sagradas escrituras” puede ser a discreción humana y terminamos interpretando “antojos”, eso nos podria pasar a menudo, así es eso me puede pasar también!… Entonces “Que hago aquí”? en mi casa, trabajo, parroquia, compartiendo las meditaciones de seres Humanos iguales a mí.. “a ti” a todos los demás mortales, también como los C » ver comentario
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Ivette Ivette
el 21/1/13
Gracias por compartir su sabiduría con nosotros y dejarnos pensando que con.Cristo lo podemos todo. Gracias por u tiempo y dedicacion. Bendiciones
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