Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

 

UNA ENFERMA EN CASA


 

               No sólo en la sinagoga (Evangelio de ayer) se encuentra Jesús con personas que sufren, que están «limitadas» en su actividad y en su libertad. Resulta que también «en casa» (en la de Pedro) hay dolor. Parece como si, pendientes de atender a las gentes de los caminos... se hubieran «olvidado» de la suegra... y se lo dicen a Jesús al llegar a casa. Quizá es más habitual de lo que parece: no nos damos cuenta de la fiebre, el dolor y la postración de las personas que tenemos más cerca, mientras andamos ocupados en hacer «fuera de casa» tantas obras buenas. Afortunadamente Jesús es invitado a la casa de Simón y Andrés, y con mucha naturalidad se lo dicen. No hay por su parte un largo discurso, ni siquiera una petición de que haga algo por ella (cosa que habría sido lógica

visto lo visto en la sinagoga). Es un simple «decir»: está en la cama con fiebre. Bella oración de confianza. Me hace pensar cuántas palabras sobran en nuestras complicadas oraciones. En la sinagoga había mandado callar al poseso. Y aquí dice que a los demonios «no les permitía hablar». Palabras, demasiadas palabras. Sin embargo a los discípulos les basta con «y se lo dijeron». Y lo dejan todo en manos de Jesús. 

 

            La verdad es que el evangelista no se ha detenido gran cosa en describir la enfermedad. Eso de «en la cama con fiebre» no sabemos muy bien a qué responde. Pero ciertamente su situación le impide servir, atender, acoger, dar la bienvenida a los huéspedes... porque la curación termina con un «y se puso a servirles». Como si Marcos estuviera diciéndonos que la falta de atención, de acogida, de servicio... fueran señales de que hay una enfermedad, de que algo no va bien, que hay algo que sanar.

En esta sociedad en la que estamos, y en nuestra propia Iglesia y comunidades, e incluso en nuestra propia casa, tengo la impresión de que el «servicio», la «atención», la «acogida» no son asuntos en los que nos revisemos, nos esforcemos, o valoremos a quienes lo hacen... hasta que no lo hacen. Quizá Simón y Andrés se «acordaron» de la suegra enferma, al entrar en casa... y no ser atendidos como era «normal». Hacer que el otro se sienta bien cuando llega a nosotros, atendido, aceptado, acogido... es una importante clave espiritual, evangélica y evangelizadora. Que quien se encuentre con nosotros, aunque sea por breve tiempo, se marche, cuando menos, mejor que cuando llegó. Que se sienta saludado, escuchado, atendido... Y mejor aún si conseguimos que se sienta «sanado». Que hemos «tocado» su inquietud, que le hemos «tomado de la mano», y -¡ojalá!- le hemos ayudado a «levantarse».

            Podríamos habernos fijado también en la «oración» de Jesús en este cuadro de ajetreos, demonios, curaciones, palabras y silencios... que le lleva a irse a otra parte. Lo haremos en otra ocasión.

Enrique Martínez, CMF

Comentarios
Nonato Nonato
el 16/1/13
Por fin! Acertado y sin aspavientos míticos desconcertantes ni palabrería vacía. Qué bien! tanto la interpretación de la palabra en el episodio del poseido como en el de la suegra de Pedro.
Especialmente sugerente la invitación a servir de aliento a quienes nos acompañan, porque ese es el espíritu del amor a que invita el seguimiento de Cristo. Ser como Teresa de Calcuta es bueno, muy meritorio, pero el no poder ser como ella no puede servir para justificar el no ser bálsamo para quienes hacen su camino junto a nosotros.
Acertado y sencillo como la Palabra, así me parece tu comentario de hoy Enrique.
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ana virginia ana virginia
el 16/1/13
debemos de buscar de dios en la casa, en la iglesia donde quiera esta el y ser evangelisadore de el
el es unico padre en el mundo que tenemo su adoracion su comprension hacia nosotros amen
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Angelines Angelines
el 16/1/13
También hay una expresión del Evangelio que hoy me ha llamado la atención " todo el mundo te busca". Y Jesús se aleja a otras aldeas.¿ por qué? ¿es que no quiere publicidad? Es que tiene otros planes?
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augusto augusto
el 16/1/13
Jesús, gracias por dejar que te acompañemos, por entrar en nuestras casas, por escuchar nuestras peticones, por tomar la mano de los enfermos, por levantarnos sanos del lecho de enfermedad y dolor. Ahora sanos trabajamos en el envío de evangelización que nos encomiendas. Gracias Señor
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marlene marlene
el 16/1/13
gracias señor , por este mensaje una respuesta contundente me afano en servir afuera y no me doy cuenta de lo que sucede en mi casa .Gracias por que tu sabiduría es infinita y en esta lectura me haces entender de la gente que amo y que siempre está en servicio.
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luis alberto luis alberto
el 16/1/13
La Iglesia no es solamente donde vamos a escuchar la Palabra, comer su cuerpo y beber su sangre, sino que nuestro hogar es la Iglesia doméstica que desde allí debemos sanar a los enfermos, como por ejemplo los que no asisten a misa y no mueven ni un dedo para socorrer al necesitado.
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fabiana fabiana
el 16/1/13
grasias señor porque en esta lectura aprendi que vos sos el unico que sana y livera alas personas que estan enferma ,espiritualmente,fisicoetc.señor ayuda a cuantas personas que hoy te aclaman .reina señor en todos los corazones de esas personas.amen
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lisabel lisabel
el 16/1/13
jesus sana a la suegra de pedro y ella luego se pone a servir y cuantos muchas veces no queremos servir en la iglesia o servimos a regaña dientes tratemos de ser como la suegra de pedro que no se quejo luego de su enfermedad si no que sirvio con amor
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