Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

 

PRECISAMENTE EN LA SINAGOGA

 


 

 

* «No enseñaba como los letrados». Los letrados eran los Maestros de la Ley, los especialistas que interpretaban y aplicaban las escrituras, las verdades, las muchas normas que formaban parte de la tradición religiosa... y las imponían a las gentes. Insistían bastante en las «obligaciones religiosas» como clave para estar en orden con Dios. Su modo de hacer discursos era multiplicar las citas de otros personajes anteriores que tuvieran alguna autoridad, otros rabinos y maestros, escuelas espirituales... Pero les faltaba «vida»: ellos se quedaban fuera de lo que decían, sólo transmitían lo que pensaban... Sí, se llenaban de citas, referencias, argumentos, pasajes de la Escritura... que intentaban a aplicar a todas las circunstancias y personas, de manera indiscutible y obligatoria.

Jesús, en cambio, no anda citando a nadie, ni se muestra como representante de ninguna escuela o tradición, ni multiplica citas, ni siquiera echa grandes discursos. Su referencia esencial para hablar y actuar está en sí mismo. Es el «Santo de Dios», el habitado por el Espíritu de Dios, recibido en su bautismo, que quiere recrearlo todo, que quiere liberar, restaurar el espíritu primero que Dios insufló al hombre en aquella primera mañana de la creación, y callar, expulsar de dentro nuestros males y demonios.

*  «Precisamente en la sinagoga, había un hombre poseído». Precisamente en la sinagoga, donde se multiplican los rezos, los cánticos, las predicaciones y catequesis. ¿Estará sugiriendo el evangelista que aquel poseído representa a los que están «poseídos» por la mentalidad religiosa que proclaman los escribas? ¿Que es prisionero y víctima de esa religión que, en nombre de Dios, anula al hombre, lo llena de obligaciones y ritos... que no le permiten ser él mismo? Un «poseído» es alguien que no es dueño de sí mismo, desde fuera, algo se ha adueñado de él, y le impide tomar sus decisiones, es más, le hace daño, lo anula. 

La llegada de Jesús supone ciertamente el fin de ese modo de relacionarse con Dios, de ese sistema religioso en tantos casos deshumanizador. Sí, ha venido a acabar con tantas manipulaciones (incluidas aquellas que se hacen en el nombre de Dios), imposiciones, ritos, normas y prácticas... que convierten al hombre en alguien extraño a sí mismo (alienado, diríamos con lenguaje de hoy). Él ha venido a devolver al hombre a sí mismo. Y lo hace con su Palabra. Mejor: con la Palabra que es el propio Jesús. Una palabra que tiene la autoridad de los hechos: el hombre queda recuperado, liberado, devuelto a sí mismo.

No es muy difícil darse cuenta de cuántos «espíritus y demonios» poseen y deshumanizan al hombre de hoy: ideologías de todo tipo, estructuras, costumbres, tradiciones, intereses. Incluso puede que la misma religión («precisamente en la sinagoga) caiga en esta tentación... de olvidar al hombre, o hacerlo prisionero de normas y tradiciones en el fondo humanas, revestidas de «voluntad de Dios»... y que no sacan al hombre de su sufrimiento, que lo infantilizan, que lo hacen dependiente...

 

*  «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno?... Sabemos quién eres...». Es una buena pregunta para que nos la hagamos continuamente. Se la hacen los demonios a Jesús. Y Jesús no les da una respuesta con palabras. Actúa. Libera. Se enfrenta con lo que hace sufrir a aquel hombre. «¿Que quieres de nosotros?» ¡Que dejéis de manejar al ser humano, que dejéis de imponer tanta cargas asfixiantes, que atendáis a lo que hace sufrir al hombre y os enfrentéis con ello, que procuréis que sea libre, responsable de sí mismo... Porque cada ser humano lleva dentro el Aliento de Dios que le impulsa a «vivir». El problema, quizás, es que demasiadas veces «sabemos» quién es Jesús, y lo que quiere y espera de nosotros... Y nos da miedo, nos hace temblar, le percibimos como una amenaza. Quizá estamos más cómodos dejando que otros tomen las decisiones por nosotros. O nos da miedo plantar cara a lo que no nos deja ser nosotros mismos.

Me parece que la mejor oración que hoy podríamos hacer es: «Que salgan de nosotros todos esos demonios, y tengamos la fuerza y la valentía para no dejarnos dominar por nadie... que no sea el mismo Espíritu de Dios». Que así sea.

Enrique Martínez cmf

 
Comentarios
Elizabeth Elizabeth
el 15/1/13
Muchas veces he sido víctima del miedo y de la soledad, en esos momentos mi mente se anula y no puedo dicernir si lo que sucede es bueno o es malo y me dejo manipular. y como si fuera poco aparece el sentimiento de culpa por cualquier consecuencia. Quiero que Jesucristo elimine de mí esos demonios Y me de la fuerza para dejarme dominar solo por el Espíritu de Dios. Gracias por la reflexión tan concisa.
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 15/1/13
Saludos, A la gloria de Dios Enrique Martínez cmf, muchas gracias.
Así es el escriba se queda “asombrado” y luego más tarde se nos presenta ya en pie de guerra contra la VERDAD, porque no le gusta ver a la VERDAD ni mucho menos oírla. Por otro lado el espíritu inmundo “retuerce” al Hombre poseído, porque no tolera oír el: “cállate, y el Sal de EL”. Que actual son los gestos, El asombro “dirá hoy apostasía o deslealtad a lo que se dice de la escritura su religiosidad” entonces termina siendo increpante al buen ejemplo “de quien habla con autoridad”.
El camino de Jesús de Nazaret no debería llevar a ver el asombro, a lograr retorcer “PERO CON EL EJEMPLO”. Imponer una “simulada verdad” sin un valido ejemplo es una trama que tarde que temprano acaba, » ver comentario
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Jose Roman Jose Roman
el 15/1/13
Estupendo el comentario, genial porque nos aclara y aterriza a nuestra vida la Palabra. Este es un buen modo de aprender y profundizar. GRACIAS.
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patricia peña patricia peña
el 16/1/13
los catolicos tenemos la costumbre de llenarnos el intelecto y pensar que asi podemos conocer a Dios , se cree que mientras más leemos libros de espiritualidad más lo entendemos ,
Hemos emocionalizado nuestra fe , sentimos pero no actuamos, en sintesis no hemos conocido a Dios por que si lo conocieramos como decimos no pecariamos como lo seguimos haciendo justificandonos por ser
"humanos"
pido a mi Señor una fe sencilla y fuerte para toda su iglesia
gracias
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