Comentario al Evangelio del

Pablo Largo, cmf

Queridos amigos:

Decíamos ayer que la primera carta de Juan es la carta del discernimiento. Le caiga bien, o no tanto, este título, lo cierto es que nos invita varias veces a hacer una discreción de espíritus, incluido el nuestro. La comunidad destinataria de la carta andaba muy necesitada de esa "discreción". También respecto a la verdad del propio Jesús.

Para unos, Jesús era el que había venido en agua. Allá, en su bautismo, fue revestido de una fuerza divina especial. Hasta el acontecimiento del Jordán había sido un hombre cualquiera y sin relieve. Pero cuando lo invadió el Espíritu, se sucedió una serie imponente de manifestaciones de gran altura y señorío: primero fue al desierto a luchar contra el demonio, y lo venció. Luego se puso a anunciar la llegada del Reino de Dios con signos y palabras: las palabras revelaban una sabiduría extraordinaria (Jesús hablaba con la autoridad del Espíritu), que provocaba el asombro de la gente y la movía a declarar: "nadie ha hablado nunca como este hombre"; en las obras no se sabía qué admirar más, si la sencillez con que actuaba, o el dominio sobre los elementos y las enfermedades, o la victoria sobre los poderes demoníacos. La autoridad de Jesús se manifestaba también en su capacidad de arrastre: la gente acude de todas partes, a veces lo siguen multitudes, un grupo de varones y de mujeres lo ha dejado todo y se ha ido con él. La exousía (poder) de Jesús: ése es su rasgo típico que asoma en cualquier página evangélica. Sí, el Espíritu de Dios había descendido sobre él en el Jordán.

¿"En cualquier página", hemos dicho? No es del todo exacto. En efecto, no se sabe por qué, al poco de llegar Jesús a Jerusalén, lo dejó el Espíritu a merced de las circunstancias y de su propia suerte. Se volvió impotente, lo apresaron sus enemigos, lo abandonaron las masas, escaparon los seguidores incondicionales y, en fin, para colmo, se sintió abandonado del mismo Dios en la cruz. Está claro: Jesús no vino en sangre.

Hay que responder con un "no" sin fisuras, todas las veces que sea preciso, a esta visión de las cosas. Jesús vino en sangre. Es en la muerte de Jesús donde se cumple máximamente su historia. En ella contemplamos la incondicionalidad de su obediencia, la fidelidad en medio de la prueba, el amor desmedido a los suyos y la entrega a favor del mundo, la oblación plena de sí al Padre. Sólo ahí reconoceremos la hondura abismal de su filiación divina, lo radical de su solidaridad con nosotros, la presencia en él del Hombre Nuevo. Jesucristo vino con agua y con sangre.

Vuestro amigo:
Pablo

Comentarios
Bartimeo Bartimeo
el 11/1/13
Juan, con la hondura que caracteriza a sus palabras da hoy una pincelada que invita a la reflexión sobre lo que venimos llamando “vida eterna”.
Leemos en 1Juan 5:12: “Os he escrito estas cosas a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que os deis cuenta de que tenéis vida eterna”
No dice “TENDREIS vida eterna”, sino “TENEIS vida eterna”.
¿No estaremos interpretando mal el significado de vida eterna?, ¿no estaremos perdiendo la oportunidad de gozar de esa VIDA ETERNA desde ahora, desde aquí?¿no estaremos asociando la idea de vida eterna al porvenir en el tiempo, siendo este un concepto solo material e inconcebible en el terreno espiritual? ¿no estaremos recreándonos en una fe, encorsetada, falta de dimensión, a nuestra medida de pequeños seres human » ver comentario
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vicente condori vicente condori
el 11/1/13
El evangelista nos describe el encuentro y la actitud del Señor ante este hombre afectado por la lepra. El hombre dice solamente: “Si quieres puedes limpiarme”. Reconoce su situación y al mismo tiempo confiesa la capacidad y el poder de Dios. Es el grito de la humanidad que reconoce su verdadera situación y admite que está dividida y que se ha alejado de Dios. Y, ante todas las tentaciones y dificultades, la oración es un remedio eficaz. Perseveremos hermanos en nuestra fe no dejemos que el mal invada nuestras vidas, dejemos a Jesús que actúe en nuestro corazón.
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 11/1/13
Saludos amigos/as,
Estos días solo les he seguido y hoy con muchas ganas de compartir con ustedes. Siempre el magisterio del la Buena nueva dada a los Hombre/mujeres “a nosotros” a provocado desde su inicio, un cambio desde lo político, religioso, público, privado ect, en todas las esferas porque es la “VERDAD” de manera que no podría estar disociada de ninguna actividad del mundo y así fue es y será para siempre. La disposición de Jesús de sanar al Leproso de hecho ya lo ponía en paso de adversarios, sin embargo hay momentos en la vida en la que poner de manifiesto el poder de la verdad sobre nosotros, sobre toda las actividades puede ponernos en camino contra adversarios. No existe otra manera de representar y seguir el evangelio, siempre es contrapuesto: Mateo 5:13 « » ver comentario
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George Eliot George Eliot
el 11/1/13
“Bendito aquel que no teniendo nada que decir no se empeña en demostrarlo con palabras”. Bendito y misericordioso por no consumir inutilmente el tiempo que los demás podían dedicar a meditar el comentario de Pablo Largo y las palabras de Juan
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Hermana Hermana
el 11/1/13
Querido hermano, acaso no vas tú por la vida con agua y con sangre? porque tu sangre lleva un suero que es agua. La diferencia es que Dios en su Hijo Jesús, mostró después de muerto el cuerpo, la sangre y el agua por separado, álgo que nadie puede mostrar de esta manera.
Quédate con la sangre divina que nos une a todos, que es el mismo Espíritu Santo...la sangre que Cristo nos quiere mostrar, además de mostrarnos ese gesto de la sangre y el agua del costado...El Amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado, desde que Dios se ha encarnado físicamente y en Espíritu y en verdad, desde que su cuerpo ha expirado...con vida eterna porque resucitaremos como nos dice la fe, ya que su Resurrección es un adelanto a la nuestra algún día » ver comentario
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lisabel lisabel
el 11/1/13
es muy importante destacar la fe de este enfermo de lepra pero sobre todo su docilidad ante el señor al decirle si tu quieres y es que ante los designios del todo poderoso nos quedamos muy pequeños
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katiuska katiuska
el 11/1/13
UN leproso era un ser marginado en la sociedad. no habia sitio para el. de repente queda limpio.¿ como no va a contarlo?imposible quedarse callado, no puede hacer como si nada hubise pasado. ponganos en su lugar. seguro que llenos de alegria lo contariamos a todos.vuelve a ser la misma persona ,que antes de la enfermedad .ya no es aquel que todos miraban con desprecio. gracias a JESUS y su milagro quedo limpio. ese es el gran milagro de JESUS: es capaz de integrar a los marginados,de acogerlos,de hacerlos de nuevo miembros de la familia humana. para JESUS nadie esta fuera todos somos hijos de DIOS, SU REINO ES ASI
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lisabel lisabel
el 11/1/13
es muy importante destacar la fe de este enfermo de lepra pero sobre todo su docilidad ante el señor al decirle si tu quieres y es que ante los designios del todo poderoso nos quedamos muy pequeños
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