Comentario al Evangelio del

Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

“Ni el dolor de las madres que gimen, ni el lamento de los padres por la muerte de sus hijos, ni los quejidos y los gemidos de los niños te hacen desistir de tu propósito. Matas el cuerpo de los niños, porque el temor te ha matado a ti el corazón” (De los sermones de san Quodvultdeus, obispo. Oficio de lectura)

La Iglesia nos invita hoy a celebrar la fiesta de los santos inocentes, mártires. Realmente, si lo pensamos en frío, es una historia espeluznante. Peor aún es constatar que en la historia de la humanidad, se repite con demasiada frecuencia la escena. Y con demasiada frecuencia ni el dolor ajeno ni los lamentos del prójimo nos hacen desistir de nuestros propósitos. Y vamos por ahí “matando” vida porque el miedo nos ha matado a nosotros el corazón. La frase también es sobrecogedora. Ni tú ni yo hemos organizado una matanza y menos de niños, verdad? Por desgracia, no hace muchos días que las noticias nos conmovieron al contar la muerte gratuita y cruel de 20 niños y 6 adultos que intentaron protegerles.

Dice el evangelio que Herodes “se sintió burlado por los magos y montó en cólera”. “¿Qué temes, Herodes, al oír que ha nacido un Rey? Él no ha venido para expulsarte a ti, sino para vencer al Maligno” Los miedos son malos consejeros siempre. El temor nos pone en guardia, distorsiona nuestra mirada y hace ver enemigos donde solo hay niños recién nacidos. A veces, los buenos se convierten en una amenaza para nuestros privilegios, maldades o tibiezas. Podemos llegar a temer al mismo Bien, a Dios, porque no acabamos de creernos que está de nuestra parte; no acabamos de querer que venza ciertos “males” que nos habitan, sobre todo si de ellos saco yo algún bien no confesable.

¿Cuánto mal y dolor somos capaces de generar para defendernos de quien sentimos como una amenaza para nuestros caprichos, apegos y poderes? ¿Cuánto somos capaces de arriesgar, como los magos, para proteger a la Vida, al Bien, aún sabiendo que podemos hacer enfadar al Herodes de turno? ¿Cuántas veces estamos llamados a dar la vida y testimoniar en silencio a Cristo, como estos pequeños mártires inocentes?

Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

Comentarios

Deja tu mensaje:

Epicteto
Epicteto

el 29/12/12
Tal vez veamos en los inocentes a aquellos pobres niños masacrados por decisión de Herodes.
Tel vez no seamos conscientes de que Jesús nos propone hacernos niños, pensar y actuar con la ingenuidad de los niños, no pretender "ir mas allá" siempre, con esa facultad recibida que tanto daño puede hacernos si o estamos atentos, la razón, empeñada siempre en jalear nuestro ego.
Tal vez no caigamos en la cuenta de que somos invitados a ser "inocentes" como aquellos niños, y siéndolo por nuestro seguimiento de Jesús, tener que soportar en nosotros sufrimientos no deseados.
Tal vez , si contemplamos nuestra fe en toda su amplitud y consecuencias, debamos ser conscientes de que el Mal no está de nuestra parte, y podrá alcanzarnos. Y cuando eso suceda hemos de seguir el consejo de Pa » ver comentario
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.