Comentario al Evangelio del

Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

“Esta Palabra se hizo carne para que pudiera ser tocada con las manos” (San Agustín, oficio de lectura)

Como decíamos ayer, hoy la Iglesia nos propone celebrar a San Juan, apóstol y evangelista. Celebramos al amigo fiel que recostó su cabeza sobre el pecho de Jesús en la Última Cena… y si se cuenta de aquella vez, seguramente lo había hecho otras veces antes. ¿No? Es el amigo de Jesús, el joven e impulsivo que adelanta a Pedro en su carrera hacia el sepulcro vacío. Es el amante de los símbolos y la belleza. Es el evangelio de la Palabra hecha carne. Es el seguidor del Amor, por amor.

No es poesía. ¡Es cierto! Porque también es el que fue capaz de intuir que en la Cruz está ya la Gloria. El evangelio de Juan no hace ninguna alusión a la infancia y nacimiento de Jesús en Belén, pero nos habla del “principio” con tal fuerza y convencimiento que no puede dejar de unirlo a la vivencia personal aquí y ahora: lo hemos visto con nuestros ojos y lo hemos tocado con nuestras manos, ¡y por eso podemos anunciarlo!

Si la Palabra eterna, inmutable, origen de cuanto existe, se hizo carne para poder ser tocada con las manos, y es algo reservado a quienes vivieron históricamente con Jesús, ¿qué sentido tiene seguir proclamándolo hoy y orando con ello! Sin duda, se nos está queriendo decir algo más. Tú y yo también podemos tocar con las manos la Palabra hecha carne. ¡Qué belleza y qué increíble Misterio! La primera lectura de hoy termina afirmándolo con claridad: “os digo esto para que nuestra alegría sea completa”. Y el salmo lo confirma: ¡alegraos!

Quizá no haya tanta diferencia entre contemplar la escena de la Resurrección que hoy nos propone la Iglesia y la escena de Belén que estos días nos rodea por todos lados. Juan vio las vendas en el suelo y creyó. Los pastores vieron un niño en un pesebre y creyeron. Ver y creer. Esta puede ser hoy nuestra llamada y misión. En la carne, en lo que oculta la Palabra y donde la Palabra quiso habitar para siempre, ahí el amor no espera. Quiere que lo toquemos y creamos. Que viendo, creamos. Que creyendo, amemos.

Rosa Ruiz, Misionera Claretiana

Comentarios

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Benedicto
Benedicto

el 27/12/12
La palabra que nos dirige la hermana Rosa en el día
de hoy es etérea, ininteligible para el hombre del siglo
en que nos ha tocado vivir. Es seguro que ella lo vive.
Yo no tengo la suerte de vivir como ella. Soy más prag
mático y palpo el pulso del mundo con sus problemas
e incertidumbres, aunque también con sus excasos go
zos. Sigo pensando que habría que actualizar la prédi-
ca sobre las Escrituras si no queremos que la cristian-
dad se vaya diluyendo y quedando absorbida por otras
visiones religiosas.
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juventus
juventus

el 27/12/12
ver y creer, ya tambien poder manifestarlo en medio del mundo que Jesus es el Mesias nace en Belen del corazon de todas la comunidades, todas las familias, de todas las naciones y pero muy especialmente en cada uno de nuestros corazones.
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Feliciano
Feliciano

el 27/12/12
Querido Benedicto. La hermana Rosa a lo más puede darte una inspiración, el trabajo de traducción a tú vida concreta es responsabilidad de cada uno. Siempre puedes ayudar e iluminarnos a todos con tu sabiduría
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laroniano
laroniano

el 27/12/12
Benedicto. Pues a mi me parecen unas palabras brillantes, que me ayudan a vivir mucho el evangelio de hoy. Acaso no entiendes "ver y creer"?? No comprendes el verbo amar?
que pena....
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Gustavo
Gustavo

el 27/12/12
Benedicto, para poder dejarte interpelar por la Palabra de Dios, se requiere una virtud que, por tu comentario, intuyo que en este momento careces: LA HUMILDAD. te invito a que ores y te pongas mas en conctacto con Dios, para que asi cualquier comentario que deseen compartirte por lo menos te haga pensar. Cuenta con mis oraciones.
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benjmo
benjmo

el 27/12/12
Admiro la sinceridad y la manera cortés de decir las cosas de Benedicto. Pero también me hubiera gustado que hubiera hecho un comentario al evangelio, para mostrar cómo se puede hacer desde su propia experiencia.
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Nonato
Nonato

el 27/12/12
No creo que Jesús pretendiera dar pautas para dirigir la sociedad, la economía, la política, el mundo en suma. Para eso parece ser que estaban Tiberio, Pilatos, Herodes y hasta Caifás. Hoy día otros tienen encomendada la responsabilidad de encauzar las soluciones y despejar las incertidumbres del mundo ...
Si esperamos encontrar en la Palabra soluciones para resolver los problemas y las incertidumbres que nos agobian, seguiremos probando que nada ha cambiado. A Jesús, que quiso mostrar la Verdad,no le comprendieron y veinte sigos después seguimos sin comprender, porque esperamos encontrar en la Palabra recetas para manejarnos mas facilmente en este mundo que nos ha tocado vivir. Y es verdad que en gran medida este es el camino que en muchas ocasiones nos ha señalado la Iglesia, in » ver comentario
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Lucrecio
Lucrecio

el 28/12/12
Benedicto se manifiesta con sinceridad, con valentía y con respeto. Pone en evidencia una actitud de búsqueda y subyace en sus palabras de petición de ayuda.
No se pronuncia con la autosuficiencia de quien descalifica diciendo: "careces de la virtud de la HUMILDAD que a mi me caracteriza, y te voy a decir lo que tienes que hacer..."
¡Hay que ver! en vez de ayudarle a reflexionar, a que se enriquezca con el contenido de la Palabra, se le suelta una moralina acompañada de una censura para que se entere...
¿Es así como nos invita Jesús a actuar? ¿desde cuando la descalificación personal es fuente de bienaventuranza? ¿desde cuando somos invitados a juzgar a los demás? ¿desde cuando el daño moral que podemos infringir al otro con la palabra mordaz es una forma de caridad?
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Gustavo
Gustavo

el 29/12/12
Perdona, Lucrecio, pero yo no vi nada de sinceridad ni valentia, ni en Benedicto, ni en ti, hermano. Mejor reflexionen los dos en qué es lo que verdaderamente les dice la Palabra de Dios a cada uno de todos nosotros. Se daran cuenta que todos los comentarios que aqui se publican tienen algo que decirnos a cada uno de nosotros. Y en eso hay que pedir HUMILDAD para reflexionarlo. Cuenta tambien tu con mis oraciones.
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