Comentario al Evangelio del

Fernando González

Comenzamos esta Primera Semana de Adviento haciendo honor a la fe de este Centurión que ruega a Jesús por la curación de su criado. El centurión que humildemente pide, el centurión que reconoce el poder no-violento de Jesús, el centurión que manifiesta una fe tan grande que Jesús se admira y la pone como ejemplo para los propios judíos. Concluye el pasaje afirmando universalidad de la Buena Noticia. Qué mejor contexto para celebrar la fiesta de San Francisco Javier, un misionero.

Hace 450 años que murió a las puertas de la inmensa China. ¿Quién no ha visto alguna vez representada la obra de Pemán "El divino impaciente"? Recordemos aquellos versos del final:

"¡Morirse viendo las costas
de China que eran mi anhelo,
sin entrar en ella, como
Moisés murió en el desierto,
con la tierra prometida,
que era todo su deseo,
tan cerca de sus miradas
y de sus manos tan lejos!".

En cienrta ocasión el P. General de los jesuitas les escribía: "una cultura sin héroes olvida, con perjuicio propio, la deuda que cada generación contrae con los que encarnaron lo mejor de las etapas precedentes y nos sirven de inspiración para afrontar nuevos desafíos y de modelos para imitar". Estas fiestas nos ayudan a no olvidar, a recuperar lo mejor de nosotros mismos en aquellos hombres que, siendo sencillos, habían recibido la revelación de Dios y eran capaces de ver siempre más allá de ellos mismos. Y no sólo de ver sino de tocar, hasta llegar a conseguir que sus deseos fueran más allá de sus mismas posibilidades: "tan cerca de sus miradas / y de sus manos tan lejos".

Rafael Briega, un mártir claretiano de Barbastro, tuvo también el mismo sueño, misionar en China. A la hora de morir esa fue su única pena. Había puesto la mirada en China, pero sus manos estaban ya tocando la eternidad. No era el momento de mirar atrás. Gracias Señor por permitirnos soñar e invitarnos a construir un mundo en el que la paz, la justicia, el amor serán patrimonio común de toda la familia humana.


Vuestro hermano en la fe

Fernando González

Comentarios
Sally, R.D. Sally, R.D.
el 3/12/12
Siempre me ha impresionado la fe de este centurion, pero ma me ha impresionado su Humanidad; como puede dejar de lado su posicion de "Centurion, Jefe, Poderoso" y convertirse en el que ruega por la Salud De Un Esclavo, sin duda su moral, su concepto de justicia y de equidad, imitaban su fe...... Que nuestro Dios nos permita crecer en esos valores, para que a traves de ellos y de nuestros semajantes, lleguemos a sus pies.... AMEN!!
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 3/12/12
Pero como es que se hace posible el acceso, el contacto, que trasciende espacio tiempo distancia? Y que como partícula indivisible coexiste molecularmente en la estructura compleja existencial y sin poder entender es parte de ella. Echamos un vistazo: El Centurión, Se le acerco “rogándole”, Se le acerca un leproso “suplicándole”…El CIEGO de Jericó ¡Jesús, hijo de David, ten “compasión” de mí!”:
Podríamos resumir en “humildad”….El paso del hombre tras el camino del MAESTRO es en completa Humildad!! Honestidad, Entrega Total.
1. Pero como ser honesto? si no declaro lo que tengo, no lo acepto! o lo trato de ocultar en1000 ROSOTROS de cartón, liquido y tela como en cosas pasajeras, mundanas.
2. Pero como entregarlo todo? Diríamos que nadie puede entregar » ver comentario
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