Comentario al Evangelio del

Miguel, cmf

Queridos amigos y amigas:

¡Alégrese el cielo, goce la tierra, el Señor ya llega a regir la tierra!. Las palabras del salmo 95 no quitan dramatismo a la visión que hoy nos ofrece Juan pero la enmarcan en un contexto de esperanza.

Juan ve una nube blanca y a uno sentado con aspecto de hombre llevando en la mano una hoz afilada para segar la tierra. Y ve un ángel del templo celeste llevando también una hoz afilada para vendimiar la viña de la tierra y echar las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.

Lo realmente importante es la llegada definitiva de Dios a su tierra. La consecuencia, la tarea de despojamiento que supone. Si nos desvivimos por limpiar y poner detalles en nuestra casa ante la llegada de un ser querido, ¡cuánto más ante la llegada inminente de quien nos da la posibilidad de habitar en su casa!. La tierra pertenece al Señor y se alegra por su presencia. Se nos ha dado el encargo de salvaguardar la creación hasta su vuelta, y ésta es inminente. También nosotros nos alegramos por su presencia, porque el Señor toma las riendas de su propiedad y hará inútil la pregunta ¿dónde está tu Dios?. Pero ¿cuál ha de ser nuestro despojo?.

En la imitación de Cristo (1,15,2) se lee: "Mucho hace quien mucho ama". El amor es el mejor de los maestros. Tanto haremos cuanto en verdad amemos aquello-Aquel por quien nos afanamos. Los últimos días del año litúrgico ponen al descubierto la verdad de nuestro amor. Si es verdad que el amor es el mejor de los maestros, las palabras de Jesús del evangelio de hoy las podemos meditar en esta clave: Lo importante no es la decoración externa sino la calidez de nuestro amor, esa Verdad sostén de nuestra alma y de nuestras convicciones que sobrevive a los cambios de decorado. "Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida… Mirad no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: "Yo soy" y "el tiempo está cerca". No les sigáis… Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo". ¿Hay mejor señal en el cielo que las provocadas por el amor?.

Es posible que alguna vez hayan llegado a tu vida señales de éstas, de las que dan sed de cielo:

  • Bienaventurados son los que dan, mas cien veces bienaventurados los que dan aquello que aun quieren.
  • Bienaventurados los que predican Amor, mas cien veces bienaventurados los que lo llevan en su pecho y lo hacen con sus manos porque es Cristo quien lo hace a través de ellos.
  • Bienaventurados los que alaban a Dios, mas cien veces bienaventurados son los que sabiendo su "Plan para el Mundo" trabajan en su realización.
  • Bienaventurados los que abren los ojos y contemplan al mundo, mas cien veces bienaventurados los que abriendo más aún los ojos contemplan el Universo del cual el mundo apenas es una mota. Y viendo su pequeñez se hacen grandes.
  • Bienaventurados los que se limpian los oídos de las voces vacías de este mundo, mas cien veces bienaventurados son los que oyendo se hacen sordos para estar con los sordos y entenderlos hasta limpiarlos.

Hermoso camino.

Vuestro hermano en la fe,
Miguel, cmf

Comentarios
Sally, R.D. Sally, R.D.
el 27/11/12
Hermoso Comentario....
"Bienaventurados son los que dan, mas cien veces bienaventurados los que dan aquello que aun quieren"
Eso es en verdad dar, en verdad compatir, repartir el pan aunque es poco, hacer que el arroz aunque de a poco alcanze para todos... hacer que el amor a pesar de todo renasca cada dia, y que no muera la esperanza..
Me gusta 0
J. Aurelio J. Aurelio
el 27/11/12
Gracias, Miguel! Hoy me has ensenado mucho. Y bienaventurados los que escuchan la palabra del Senor, y bienaventurados cien veces mas, los que como tu, la comparten y llevan a los abandonados.
Me gusta 0
Nelson Gustavo Nelson Gustavo
el 27/11/12
Me gusto en enfoque positivo dado a las lecturas de hoy, pues si son leida sin meditar pueden asurtar
Me gusta 0
luz mar luz mar
el 27/11/12
Gracias por su comentario, que bueno es escuchar la voz de nuestro maestro , y silenciar todos los bullicios internos y externos de falsos profetas que solo quieren llevarnos al error. Dios es amor y no es un Dios de terror. Con Cristo somos más que vencedores por aquel que nos amo.
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.