Comentario al Evangelio del

Alejandro Carbajo, cmf

Queridos hermanos, paz y bien.

Se celebra hoy la dedicación de la Basílica de Letrán. El nombre oficial es de la misma es el de Archibasilica Sanctissimi Salvatoris. Es la más antigua y la de rango más alto entre las cuatro basílicas mayores o papales de Roma. Su título honorífico es el de «Omnium urbis et orbis ecclesiarum mater et caput» (madre y cabeza de todas las iglesias de la ciudad de Roma y del mundo), por ser la sede episcopal del primado de todos los obispos, el Papa. Fue consagrada por el papa San Silvestre en el año 324. Su celebración anual es un signo permanente de amor y de unidad con el Romano Pontífice.

Hasta aquí, datos históricos, más o menos conocidos. Sería bueno ir un poco más allá, y preguntarnos qué significa esta celebración para nuestra vida de cristianos. Habida cuenta de que Pablo, en su Carta a los Corintios, nos recuerda que somos templo de Dios. No vaya a ser que venga Cristo y nos limpie por la fuerza…

Las medidas de Jesús son radicales. Se trata de una limpieza total de la casa de Dios, para que esa casa sea casa de oración. Hay que tener claro el objetivo. Mañana lo escucharemos de otra manera, cuando nos hablen de la imposibilidad de servir a dos señores, a Dios y al dinero. Hoy se ocupa del templo, porque era el lugar donde se concentraba la espiritualidad judía, el lugar de la alianza, donde Dios siempre se encontraba con su pueblo. Allí se había concentrado una gran cantidad de mercaderes. Se había perdido el horizonte. Y Cristo nos lo recuerda. Dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Y cada cosa en su sitio, y un sitio para cada cosa.

La primera lectura nos recuerda que nuestro cuerpo es templo de Dios. Y sería bueno hacer una limpieza general, de vez en cuando, para que no se nos acumulen demasiadas cosas, no siempre compatibles con nuestra condición de seguidores de Cristo. En nuestro templo no habrá palomas para el sacrificio, pero quizá sí haya pasiones desordenadas (dinero, sexo, comida) y necesitemos que el Señor venga, nos vuelque las mesas y nos permita comenzar de nuevo. Revisa tu interior, a la luz de la Palabra, y deja que Cristo te limpie. Verás la vida de otra manera.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.

Comentarios
Elvia Rosa B Elvia Rosa B
el 12/11/12
En las lecturas de hoy Dios por medio de los profetas nos muestra dos signos que seran los fundamentales para la vida eterna,
La fe y el agua; ya que son los que nos haran dignos hijos de Dios pues por la fe somos salvado y por el agua purificados jn. 4, 14 pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna.

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