Comentario al Evangelio del

Alejandro Carbajo, cmf

Queridos hermanos, paz y bien.

Quien no se ha sentido aceptado tal y como es, en algún momento de su vida, no puede entender este fragmento del Evangelio de Lucas. Por algo a Lucas le llaman el evangelista de la misericordia.

De todo lo que se podría comentar hoy, me quiero fijar en un primer aspecto: vivir sin prejuicios. Nosotros también nos volvemos a veces fariseos, o sea, que somos intolerantes en nombre de la lógica, de lo que se ha hecho siempre y de lo que nos parece que debe ser así. Y a veces somos publicanos, o sea, nos creemos justos y nos permitimos juzgar a los demás. Nuestras propias ideas, nuestras concepciones nos impiden ver las cosas con los ojos de Dios. Quitarnos las propias gafas, y ponernos las gafas de Dios, para verlo todo como Él lo ve, es el primer paso para sentir la misericordia divina. ¿Juzgo a los demás o los comprendo? ¿Acepto las críticas o solamente me gusta criticar? ¿Creo que la gente puede cambiar? ¿Creo que yo puedo ser mejor?

Un segundo comentario. Alegrarse y compartir. Sentir la misericordia divina es motivo de alegría, da sentido a la vida y nos permite mirar al mundo de otra manera. Por eso hay que compartirlo con los demás. No podemos guardarnos para nosotros la felicidad de saber que podemos comenzar de nuevo el camino, porque Él ha borrado nuestros pecados y nos permite de nuevo escribir en la página en blanco de nuestra vida. Un cuento de Anthony de Mello nos puede ayudar.

Durante años fui un neurótico. Era un ser angustiado, deprimido y egoísta. Y todo el mundo insistía en decirme que cambiara. Y no dejaban de recordarme lo neurótico que yo era. Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo con ellos, y deseaba cambiar, pero no acababa de conseguirlo por mucho que lo intentara.

Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que yo estaba. Y también insistía en la necesidad de que yo cambiara. Y también con él estaba de acuerdo, y no podía sentirme ofendido con él. De manera que me sentía impotente y como atrapado.

Pero un día me dijo: «No cambies. Sigue siendo tal como eres. En realidad no importa que cambies o dejes de cambiar. Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte». Aquellas palabras sonaron en mis oídos como música: «No cambies. No cambies. No cambies... Te quiero...».

Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo. Y, ¡Oh, maravilla!, cambié. (Anthony de Mello; No cambies)

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.

Comentarios
Jorge Enrique Jorge Enrique
el 7/11/12
Maravilloso testimonio, llega al corazón.
Muchas gracias por él.
Jorge
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MARIANA MARIANA
el 8/11/12
HOY QUISIERA QUE EN MI CIUDAD, MUCHA GENTE SIENTA EN EL CORAZÓN DE ESTA MANERA, Y QUE NO EXISTA EL ODIO.QUE DIOS LOS BENDIGA EN SUS ACTOS!!!!
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 8/11/12
Saludos amigos/as,
Estos días recibí una foto de unos grupos que muchas veces no sé si son protestantes o católicos en fin lo que trataba era de que desde la ciudad llegaban en grupo y donaban en un día muchos regalos a los pobres que viven apartados aislados del bullicio y de la austeridad urbana. A decir verdad cuando a mi siendo niño me daban regalitos así una vez al año, los políticos o cualquier otro personaje hoy ya ni los recuerdo o más bien ni se que se hacían. Me era más emocionante irme al rio a saltar desde el árbol. Con el perdón de los que hacen esas obras, no es que sea mal agradecido o que en si esto sea malo, pero así me sentía de niño y otros también!. Ya de grande siendo “Papa” aprendí la lección y fue por mi propia hija de 3 años: Por razones de » ver comentario
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Zelita Zelita
el 9/11/12
Hermano Alejandro Carbajo, gracias por éste mensaje bien cuestionable, me enseña a vivir como Jesús quiere, y no como yo quiero.
Que Dios lo cuide y lo bendiga, gracias por su palabra.
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Elvia Rosa B Elvia Rosa B
el 10/11/12
En las lecturas de hoy podemos descubrir que para Dios lo que cuentan no son las palabras que salen con setimiento humano sino con sentimientos espirituales ya que sin esto no tendria ningun sentido la muerte y resurrecion de jesus cristo que por amor no murio por uno solo.sino por todos los seres humanos sin importar su clase social ya sea economica o profesional asi pues hermanos pongamos en practicas estos sentimientos para que nuetro bien propio y gloria y honrra de aquel que por amor nos hizo hermanos e hijos de un solo padre
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