Comentario al Evangelio del

Pedro Belderrain, cmf

Solemos saber poco de ellos. Sus enemigos tienen fuerza y dominan los medios de comunicación y los canales de información, pero ellos son como la termita que acaba obligando a tirar el edificio que presumía de sus vigas de madera. Hablo de los miles de hombres y mujeres sin nombre que se empeñan en perdonar, en denunciar la violencia y combatirla pacíficamente, en romper barreras, en tender puentes, en poner amor donde hay odio e indulgencia donde se pide venganza. (¡Qué ocasión tan bonita este Año de la Fe para releer los Mensajes del Concilio a la Humanidad!... Hoy, de otro modo, millones de seres humanos siguen preguntando: ¿No tenéis una palabra que decirnos?)

Me refiero a las madres de familia valientes que no toleran que se margine a unos niños por ser gitanos o extranjeros; al chico y la chica del instituto que reclaman su derecho a recibir clase de religión; al universitario que invita sin rubor a sus compañeros a hacer algo en el Año de la Fe; al sindicalista jubilado que espabila las conciencias de quienes las hemos perdido entre comilonas y nuevos aparatos informáticos; al sacerdote que abre y abre y abre la iglesia y pasa horas y horas y horas en ella por si alguien le necesita…

En los dibujos animados se muestra de vez en cuando al elefante y al león (grandes, fuertes y poderosos) que se suben aterrados a una banqueta ante la presencia de un ratón. La fe, la vida, la gracia, el amor, el perdón tienen un poder invencible, aunque al principio parezcan insignificantes. La bendición de Dios, que los fecunda y empuja discreta y silenciosamente, lleva la historia (la grande y las pequeñas) hacia el Reino. Jesús lo dice mucho mejor: releamos el texto, el grano de mostaza, la levadura…

Todos ponemos echar una mano. Los tiempos de excusarse ya pasaron. Dios sigue eligiendo lo débil para confundir a (lo que parece) fuerte.
 

Comentarios
Augusto Augusto
el 30/10/12
Semilla y fermento, solo nos falta tomarlos y gozar la voluntad de Dios junto con nuestros hermanos, creciendo confiadamente como el arbol de mostaza que cobija, o la masa de pan que nos alimentará. Gracias Señor
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 30/10/12
Que tanto Pablo nos enseña el Camino que sigue el pueblo de DIOS como lo que decimos que somos CRISTIANOS;
Cualidades que son resultado de un Acto Voluntario:
1. Sumiso,
2. El que más se esfuerza
3. el que más ama
4. vive sin odio ni rencor.
El itinerario de seguir a Cristo desde el evangelio nos lleva a conocer lo que dijo. Puede uno pensar que sigue a alguien sin darse cuenta que se sigue asimismo. Se torna áspero cuando se es que debe saberlo.
Aquí se vería lo de la rama llena de pajaritos o unos jarrones topados de vino. Ahora bien, que hay dentro de casa? dentro de la comunidad? del grupo pastoral?, del circulo de trabajo?, que hay de mi de nosotros? Donde están aquellos que al vernos se alegran y esperan por nosotros ávidos al menos por solo vernos? O es que soy un ma » ver comentario
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katiuska katiuska
el 30/10/12
semilla y fermento ,eso es lo que que se nos pide que seamos, que sembremos ,que algo caera en tierra buena y puede dar mucho fruto ,que algo tan pequeño ,puede ser muy grade que hasta los pajaros pueden anidar en ella,levadura que milagro como crece la masa ¡ojala seamos semilla , y levadura y que con nuestro ejemplo otros puedan ver los frutos.
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Edward Juan Edward Juan
el 30/10/12
El mensaje que Jesús nos da en estas dos parábolas sobre el Reino de Dios, es un mensaje de fe, de confianza en nuestra misión evangelizadora; aunque no tengamos grandes resultados ya se ha colocado la semilla muy pequeñita quizás, pero que luego con la gracia de Dios irán creciendo, es decir se verán los resultados. Pero lo mas importante es que esa semilla crezca en la profundidad de nuestros corazones, así como la levadura que hará aumentar la masa.
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