Comentario al Evangelio del

Carlos Sánchez Miranda, cmf.

Hola, amigos y amigas:

Ayer veíamos que Jesús nos invitaba a interpretar los hechos históricos sociales y personales en clave de fe, pero hoy Él mismo nos hace caer en la cuenta de que esta tarea no es fácil y que puede llevarnos a confusiones, por ejemplo, sus interlocutores interpretaron la muerte de los galileos en manos de Pilato y la de aquellos que fueron aplastados por la torre de Siloé en clave de castigo divino por sus pecados. Jesús los conduce hacia otra clave, la de la conversión. Es curioso que el evangelista Lucas coloque a continuación la parábola de la higuera estéril, que resalta la paciencia y la misericordia de Dios frente a la impaciencia del que no encuentra los frutos que esperaba y quería cortar del todo la higuera. Con cuánta facilidad nosotros también tendemos a interpretar los momentos difíciles de la vida como castigo divino, ya sea para nosotros mismos o para los demás; qué tranquilizador es pensar que a los demás les va mal porque se lo merecen, así nos sentimos mejores. Cuántas veces nos viene muy bien a nuestros intereses la imagen de un Dios castigador e impaciente; muchos discursos religiosos insisten en ello, poniendo siempre a los “otros” como los castigados.

Jesús nos invita a interpretar los acontecimientos desde otra clave, la de la constante llamada a la conversión que nos hace un Dios paciente y misericordioso, que quiere nuestro bien y lo busca de mil maneras cada día, sin impacientarse ni rendirse. Cuando nos movemos en estas claves de interpretación de nuestras vidas, podemos desterrar el terror religioso, el temor, la culpabilización y la pasividad. Toda la vida de Jesús nos anuncia la buena nueva de un Dios enamorado de los seres humanos, que espera con solicitud de padre la hora en que cada uno de sus hijos e hijas descubran la hondura de su amor y las consecuencias que esto supone en su vida personal, familiar y social.

Convertirnos no supone cambiar de conducta de la noche a la mañana, sino, más bien, se trata de un proceso continuo que nos permite descubrir el amor paciente de Dios que no nos ha destruido ni cortado del todo, sino que siempre y a través de todo nos está invitando a ser más humanos y más hermanos, tal como nos lo mostró con su vida Jesús de Nazaret. Este amor posibilita la conversión que nos capacita para cambiar nuestros modos de pensar, empezar nuevos procesos de relaciones, desterrar viejos hábitos insanos y emprender otros nuevos que sean más evangélicos y nos hagan más sencillos, alegres y solidarios.

Un saludo fraterno
Carlos Sánchez Miranda, cmf.

Comentarios
Jose del Carmen Jose del Carmen
el 27/10/12
Saludos Amigos/as.
Si llamáramos al Espíritu Donado día a día“Ven..ven y aviva el fuego en mi, arde, sopla, actúa, haz conforme quiera… entonces ya no sería más YO…y todo tendría para entonces ya en si, otro autor…(aquí eso del derecho de autor por temas de este tipo quedaría invalido, le comentaba a un amigo). Sucede que cuando terminamos pensado que sin su Fuerza podemos discernir, escribir, actuar, terminamos siendo solo eso “un niño sacudido por olas y llevados al retortero por todo viento de doctrina, entrampa de los hombres, que con astucia conduce al error” hasta termina uno diciendo a otros: córtelo… sáquelo como teniendo la última palabra. Sin embargo a los pies de la misericordia del SEÑOR, se nos da una oportunidad..y es ahí donde solo verle.. sen » ver comentario
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vicente condori vicente condori
el 27/10/12
El pecado es lo que nos separa de Dios. El hombre pecador sabe que siempre tiene una oportunidad para arrepentirse, pero de corazón y comprometiéndose a no volver hacerlo. Aquel hombre o mujer pecadora que sólo aparenta ante los demás su espíritu religioso y no desea la conversión porque no le interesa o porque le demanda mucho sacrificio ya está muerta en vida dice el Señor, ya no debe ocupar terreno en balde, esa planta hay que cortarla porque no da fruto o da malos frutos. Cada uno de nosotros ha recibido un don del Señor y si no la ponemos al servicio de los demás, debemos de dar un paso al costado (para no estorbar) y dejar que otro se encargue del grupo, del sacerdocio, ...
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ana mercedes ana mercedes
el 27/10/12
hola. devemos de alabar dios dia a dia y darle gracias por todo en esta vida , y amarnos unos a otro como el no ha ensenado,pedirle siempre k no ayude a comportarno bien.
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Zelita Zelita
el 28/10/12
Gracias, por el mensaje, sé que Dios nos da muchas oportunidades a cada instante, y quieres que seamos santos, regalando amor, alegría y siendo más hermanos con nuestros semejantes.
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