Comentario al Evangelio del

Fernando González

Queridos amigos y amigas:

No es lo mismo seguir a Jesús en espacios y tiempos tranquilos que seguirlo en condiciones de amenaza y persecución. Algunas palabras de Jesús sólo comienzan a ser inteligibles cuando experimentamos dificultades a causa de su nombre; por ejemplo, las que leemos en el evangelio de hoy. ¿Qué significa ponerse de parte de Cristo delante de los hombres? ¿Cómo dar testimonio de él sin arrogancia pero también sin temor al ridículo, sin falsos pudores, sin vergüenza?

A veces los creyentes podemos dar la sensación de que, en el fondo, no creemos lo que decimos creer. Cuando se presentan las ocasiones de decir una palabra clara, o de realizar un gesto oportuno, nos retiramos por temor a ser tildados de ... ¿de qué? Esto les sucede a menudo a muchos cristianos famosos que se mueven en el terreno de la política, de la economía, de la ciencia, de las artes, del deporte. No es que vivan su fe con discreción: es que la viven de manera vergonzante, a escondidas, como si temieran perder relieve social por manifestarse humildemente seguidores de Cristo.

Pero no sólo los famosos. Este temor puede asaltarnos a todos nosotros. Si así fuera, significaría que estimamos en muy poco nuestra fe. O que preferimos la aceptación social a la autenticidad de manifestar lo que somos.

Cuando nos dejamos llevar por el temor no dejamos espacio al Espíritu Santo. Cuando hablamos nosotros, no permitimos que el Espíritu nos enseñe "lo que tenemos que decir". El resultado es una tranquilidad personal aparente y una ocasión perdida para el evangelio.

Comentarios

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Joaquín

Joaquín


el 20/10/12
Coertamente, cuántas veces en la vida ordinaria nos presentamos o manifestmos cobardemente ante los demás con relación a nuestra fe. Y esto, sin andar necesariamente involucrados en la política. O sea, como le pasó a San Pedro, una simple criada en nuestra misma casa nos puede hacer tropezar en algo más sencillo que en el caso de San Pedro con respecto a Cristo. Y aún en ese caso, (en nuestra propia casa), nuestra fe no nos alcaza, sucumbimos, y no somos capaces de confesar a Cristo. No podemos, no sabemos dejar hablar al Espíritu S. Y el miedo nos lleva a justificarnos con alguna mentira.


Y sin embargo nos vemos o nos creemos hombres de fe. Pero creo que nos falta mucho. Nos falta, por ejem., aprender a ser tristes.
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vilmam

vilmam


el 20/10/12
lo unico q puedo decir q me describio .Y no sabe cuanto le pido a DIOS Q ME DE ENTENDIMIENTO,les pido q a todo el q leea esto q diga una oracion por mi para q aumente mi FE por q Yo se de q los milagros excisten y no se porq no puedo dar un saludo diciendo hola q EL SENOR LES BENDIGA sera q me falta ser mas onesta X favor recen una oracion por mi gracias
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gustavo

gustavo


el 20/10/12
Joaquin, yo soy un hombre de fé, te quería comentar.
Hoy hago lo que puedo, solamente esa poquita fe, es realmente fe.
Mañana cuando tenga que ser mejor humanamente, Dios me iluminará, y subiré el próximo escalón.
Esto es algo que llevo en mi corazón y te lo quiero compartir.

gustavo
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