Comentario al Evangelio del

J.A.C

Queridos amigos

A lo largo de esta semana iremos leyendo los fragmentos principales de la Carta de San Pablo a los Gálatas. Pablo, hoy, sale al paso de un problema: la situación de desconcierto creada por los que han predicado "otro" evangelio distinto del de Jesucristo. Este es un problema de siempre. Surge cada vez que nuestra predicación (o nuestro criterio, o nuestro punto de vista) nace más de nuestra particular manera de entender a Dios y de vivir la fe o de una mera proyección psicológica, que realmente de las fuentes comunes de revelación de Dios. A menudo, lo que consideramos evangélico no es más que un fruto de nuestra necesidad de imponernos a otros, o de ser aceptados, o de nuestras ideas, o de justificar nuestra mediocridad. Cada vez que enarbolamos frases rotundas como: "Esta clarísimo en el evangelio que" o "Hay que cortar por lo sano" es como para echarse a temblar solemos estar más frente a nuestra particular interpretación del Evangelio que del Evangelio mismo. Y es que el Evangelio  suele tener un tono exigente, pero al mismo tiempo es profundamente liberador. Apela a la inteligencia de las personas ("¿Qué os parece?) y también a su libertad ("Si quieres"). Jesús tiene toda la fuerza del mundo para "imponer" el evangelio por decreto ley, porque sí, porque yo soy el que mando, y, sin embargo, procede por la vía de la seducción. Lo comprobamos en el evangelio de hoy. Más que la parábola del buen samaritano en sí misma podemos fijar nuestra atención en las preguntas que Jesús hace al Maestro de la Ley: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella? ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos? Y también dos recomendaciones: "Haz esto y tendrás la vida", "Anda, haz tú lo mismo".

Jesús no cuenta la parábola para humillar al maestro de la ley, sino para conectar con lo mejor de este hombre, para abrirle un horizonte más amplio, para hacerle ver la buena noticia, con la que "tendrá vida".

¡De qué manera tan distinta sonaría el evangelio en nosotros si surgiese de este modo y no como un arma arrojadiza al servicio de nuestros intereses, por nobles que aparezcan, sino como un instrumento de liberación, una manifestación del amor de Dios que quiere llegar al corazón de cada uno, que quiere “que todos los hombres de salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. Nunca desde la imposición o el acorralamiento, sino desde la libertad y es descubrimiento personal.

Comentarios
Jacky Former Jacky Former
el 8/10/12
Me ha gustado JAC, me parece acertado y lo suscribo.
En todo caso no olvidemos la necesidad que tiene el rebaño de la tutela del pastor. Y la jerarquía de la SMI no tiene que olvidar la necesidad que los fieles tienen de su magisterio ejercido desde la coherencia que caracterizó a Jesús.
Nuestros pastores, si se aseguran de que su enseñanza sea coherente con el sentido profundo de la Palabra ejercerán un magisterio para el que Pablo solo tendría elogios y no críticas como las que dedica a los gálatas con la radicalidad que le caracteriza. Una radicalidad, por otra parte, sana no afectada por la necesidad de imponer nuestro criterio como tu aludes en tu acertado comentario.
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Ivonne Cecilia Ivonne Cecilia
el 8/10/12
La lectura y el evangelio son nuestro alimento, mas aunado al comentario, permite que se observe mas la palabra, entonces me cuestiono, de donde parto al interpretrar el evangelio?, es prioritario tomar con responsabilidad la labor de aprendizaje, y desaprender lo inecesario, permitir que en verdad la Palabra transforme poco a poco mi interior. Gracias, que Dios les bendiga, feliz día.
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Jose del Carmen Jose del Carmen
el 8/10/12
Flores de amor al Señor Jesucristo Camino verdad y vida.
J.A.C muchas gracias.
Al respecto del comentario acertado “no cuenta la parábola para humillar al maestro de la ley” sino para conectar con lo mejor de este hombre, para abrirle un horizonte más amplio, para hacerle ver la buena noticia, con la que "tendrá vida", tendría que comentar que en el peor de los casos cuando se es tentado a sacar beneficio económico personal por medio del evangelio para riquezas y bienes propios. Diría esto es lo que ha escandalizado al oyente al otro y se distorsiona a tal límite que se pierde el horizonte, entonces “recogerlo” se hace distante o ensucia solo acercarse e invitarlo se hace también inaudito o cuestión de otros (algunos dicen: es cosa del gobierno y otros dicen: es cosas » ver comentario
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Joaquín Joaquín
el 9/10/12
Que hermosa la actitud de Jesús en este fragmento con la parábola del buen samaritano¡. A quién humilla Jesús a lo largo de todo el Evangelio? Tal veaz a los fariseos? Es posible...quizás sería la "ecepción". Al jóven rico le dijo: "ve, vende lo que tienes....y ven y sígueme". Tampoco éste jóven es humillado por Jesús. Lo quiere mejorar, quiere superar lo que tal vez el consideraba como un sueño, como una noble ilusión, sobre la vida eterna. Y cuántos otros casos más podríamos ver en las páginas del Evamgelio de personas que tuvieron algún encuentro con el MAESTRO de Nazaret, pero que no llegaron, o al menos no todos llegaron a su plenitud. Por eso me parece que de algún modo aquí tiene su lugar aquello del profeta: "No apagará la mecha que aún humea..." Y a nosotro » ver comentario
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